Mensaje de Navidad

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Para leer historias de Navidad, busca en Categorías y encontrarás varias.

Tu «Tía» está preparando la visita de una de las maestras amiga de «La Perlita». Ella y su familia están haciendo un viaje de tres días desde México. Pasaremos una Navidad mexicana… Después viene un gran trabajo de empacar mis cosas porque me voy a mudar cerca de mi hija Carina y su familia.

LA PERLITA volverá con nuevas historias en el mes de febrero cuando ya esté instalada en mi nuevo hogar. Deseo a todos ricas bendiciones de Dios.

Mi mensaje de Navidad:

¡Jesús viene pronto!

El canto de los ángeles

Daniel era un muchacho simpático y conversador. Cuando alguien le preguntaba qué iba a ser cuando sea grande, siempre contestaba: «Voy a ser pastor de ovejas.»

No era raro que él quisiera ser pastor de ovejas, pues su papá lo era, y su tío Asaf, y también sus abuelos. Era natural que Daniel llegara a ser pastor.

UN CORDERO PROPIO

En su cumpleaños le regalaron un cordero. ¡Qué feliz se sentía de tener su propio cordero!

–Cuida tu cordero –le había dicho su papá–. Así aprenderás a ser un buen pastor de ovejas.

A Daniel le gustaba acompañar a su papá a cuidar las ovejas. Él saltaba y brincaba con las ovejas. Entre todas ellas estaba su propio cordero, haciendo travesuras. A veces Daniel escuchaba lo que su papá y los otros pastores conversaban. Él se dio cuenta de que hablaban de algo muy importante.

ESPERABAN AL MESÍAS

–¡Cuánto deseo que llegue pronto nuestro Mesías! –decía su papá–. Él va a venir. Yo estoy seguro de eso. Dios lo ha prometido por medio del rey David, del profeta Isaías, y de los otros grandes profetas. Dios va a enviar un Salvador.

Los demás pastores pensaban lo mismo.

–No sabemos cuándo será su llegada; puede ser cualquier día. Yo lo espero siempre.

–Yo también lo espero –decía Daniel.

Él sabía que Dios iba a mandar al Salvador, el Mesías.

NACIMIENTO DEL SALVADOR

Una mañana, cuando el papá de Daniel volvió a casa después de haber cuidado las ovejas toda la noche, Daniel comprendió que algo muy especial había sucedido. Su rostro brillaba de alegría. Una y otra vez exclamaba: «¡Bendito sea el Señor que ha visitado a su pueblo!»

–¿Qué pasa, papá? –preguntó Daniel–. Estás cambiado.

–¡Cómo no voy a estar cambiado! Esta noche se cumplió lo que he esperado toda mi vida. ¡Ha nacido el Mesías!

–Cuéntame todo, papito –pidió Daniel, muy emocionado.

Y su papá le contó sus experiencias.

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UN CORO DE ÁNGELES

–Estaba oscuro y las ovejas dormían. Los pastores estábamos conversando, sentados alrededor del fuego de una fogata para calentarnos. De pronto todo se iluminó alrededor nuestro y en medio de la luz vimos un ángel.

–¡Un ángel! –exclamó Daniel–. ¡Qué emocionante!

–No tengan miedo, nos dijo el ángel. Tengo buenas noticias para ustedes. Hoy ha nacido en la ciudad de David un Salvador. Es el Mesías. Vayan de prisa a Belén. Allí encontrarán al niño recién nacido acostado en un pesebre.

–¡El Mesías! –dijo Daniel–. Tú y los pastores siempre han hablado de que esperaban al Mesías.

–Sí, hijo. Los ángeles cantaron un hermoso himno que nunca voy a olvidar.

«¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz,
buena voluntad para con los hombres!»

 

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EL NIÑO EN EL PESEBRE

–Luego los ángeles regresaron al cielo y todo quedó como antes. Primero sólo nos miramos el uno al otro, pero al fin dijimos: tenemos que ir a Belén a ver lo que ha sucedido. Nos levantamos y entramos en la ciudad. Todo estaba tranquilo; pero en un establo había luz.

–¿Qué hicieron entonces?

–Entramos, y en el pesebre había un bebé. Allí estaban sus padres: María y José. Nos arrodillamos junto al niño y dimos gracias a Dios porque había nacido el Mesías.

–¡Papá, tú has visto al Mesías! –exclamó Daniel.

–Sí, hijo, esta es la felicidad más grande de mi vida.

JESÚS, NUESTRO MESÍAS

Los pastores de Belén se alegraron tanto por el nacimiento del Salvador que salieron a dar las nuevas del niño que habían visto en el pesebre. ¡Todos los que oían la hermosa historia que contaban los pastores se maravillaban!

Hoy también nos maravillamos de que Jesús nació en Belén. Celebramos la Navidad porque nació nuestro Mesías. ¡Gracias a Jesús tenemos la esperanza de ir al cielo!

¿Es Jesús la felicidad más grande de tu vida?

 

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Todos los componentes de esta historia, en MIS PERLITAS.

El árbol más favorecido

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En una colina del bosque crecían tres árboles. De vez en cuando conversaban acerca del futuro y lo que querían ser.  Uno de los árboles dijo: «Quisiera ser la camita de un bebé. Ellos son lo más precioso que jamás he visto.»

El segundo árbol dijo: «Yo quisiera ser algo importante. Quiero convertirme en un barco grande y majestuoso.»

El tercer árbol dijo: «Quisiera quedarme en esta colina y señalarles a los hombres el camino a Dios. Me parece que es lo mejor que pudiera hacer un árbol.»

pesebreEL ÁRBOL Y EL PESEBRE

Pasaron los años y los árboles fueron creciendo altos y majestuosos. Un día llegaron al bosque unos leñadores y cortaron el primer árbol. «¿Llegaré a ser una camita de bebé?», se preguntó al árbol.

Pero el árbol no llegó a ser una cama de bebé. Un carpintero lo cortó en pedazos desiguales y ásperos y el árbol se convirtió en un pesebre para un establo en el pueblito de Belén. Muy triste, el árbol dijo: «Esto no es lo que soñé. No quería ser un cajón de donde comieran los animales.»

Dios, que ama a los árboles, le susurró: «Ten paciencia, te mostraré algo hermoso.»

Una noche fría y de luna, María y José llegaron al establo. Allí nació Jesús, el Hijo de Dios, y María lo acostó en el pesebre.

«¡Qué maravilloso! –susurró el árbol–. Nunca soñé que podría llegar a ser la camita de un bebé tan importante. ¡Esto es mejor que todo lo que he imaginado!»

la-barcaEL ÁRBOL Y EL BOTE PESQUERO

Pasó el tiempo y nuevamente llegaron los leñadores al bosque. Cortaron el segundo árbol. «¿Harán de mí un barco para que navegue por los mares?», pensó el árbol.

Pero el árbol llegó a ser un pequeño bote pesquero. Su dueño fue un sencillo pescador de Galilea llamado Pedro. El árbol estaba muy descontento. «¡Qué tristeza, soy sólo un viejo barco pesquero!», se quejó el árbol.

Entonces Dios, que ama a los árboles, le dijo: «Ten paciencia, tengo un hermoso plan para ti.»

Un día, Jesús se sentó en el bote para enseñar a la gente que se había reunido. Luego dijo a Pedro que echara la red de pescar. La red se llenó con tantos peces que las redes empezaron a romperse.

El pequeño bote pesquero se estremeció, no tanto del peso de los peces como de la maravilla en su corazón. Muy emocionado, dijo: «Nunca pensé que podría llevar una carga como ésta. ¡Esto es mucho mejor que mis sueños!»

la-cruzEL ÁRBOL Y LA CRUZ

Pasó el tiempo y un día los leñadores llegaron al bosque y cortaron el tercer árbol. Ese era el árbol que quería indicar a los hombres el camino a Dios. Estaba muy triste cuando el hacha se hundió en su corteza.

«No quiero ir al valle –gritó el árbol–. ¿Por qué no me dejan en paz?» Pero los leñadores lo cortaron en pedazos, y de esoz pedazos formaron una cruz.

«¡Qué terrible! –gimió el árbol–. Me van a usar para dar muerte a alguien. Mi único deseo es señalar a los hombres el camino a Dios.»

Entonces Dios, que ama a los árboles, dijo: «Ten paciencia, te mostraré la gran misión que tengo para ti.»

Días después, se reunió en las afueras de Jerusalén una gran multitud. Jesús encabezaba la procesión, cargando una cruz. Cuando llegaron al Calvario, lo clavaron en la cruz. La cruz se estremeció bajo el peso de la agonía y la vergüenza. Pero entonces sucedió un milagro.

Cuando Jesús clamó en alta voz y expiró, la tierra se sacudió y las rocas temblaron. Un centurión romano al ver esto, exclamó: «Verdaderamente éste era el Hijo de Dios.»

Entonces el árbol que había sido transformado en una cruz comprendió el gran milagro y dijo: «Nunca pensé que podría indicar el camino a Dios de esta manera. ¡Esto es mejor que todos mis sueños!»

Cientos de árboles han crecido al pie de la colina, pero sólo uno se convirtió en la cruz en que Jesús murió para salvarnos del pecado. Ése fue el árbol más favorecido. –Adaptado

Para ti también
Dios tiene una misión especial.

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Todos los materiales para esta historia en MIS PERLITAS.

 

Un árbol lleno de juguetes

arbol navidad juguetes¿Te gustaría tener un árbol de Navidad lleno de juguetes? Eso es lo que recuerdo de la Navidad cuando tenía 7 años de edad. El arbolito y los juguetes no eran para mí y mis hermanas; eran para los niños de la iglesia donde mi papá era pastor.

Había sido un año difícil. La iglesia había perdido su local de cultos. Mi familia había perdido su vivienda. El auto Ford, que parecía una caja cuadrada, también había desaparecido. ¿Qué había pasado?

¡Hubo un incendio!

Vivíamos en Osorno, una hermosa ciudad al sur de Chile. Las casas eran de madera y bastaba una chispa para encenderlas.

No sabemos de dónde salió la chispa.

TRES CASAS SE INCENDIARON

Era Semana Santa. Mis padres habían viajado a la capital, Santiago. Yo estaba en el campo, en Rauquemó, con una familia que tenía un hijo de mi edad. No recuerdo su nombre. Creo que era Julio.

Julio y yo fuimos al lago que había cerca de su casa. Estábamos jugando a la orilla cuando vimos grandes llamas de fuego a la distancia. Fue algo impresionante.

Yo no sabía que era mi casa que se estaba incendiando.

El fuego arrasó con tres casas. Las tres casas eran del mismo dueño, un hermano de la iglesia. Fue así que perdimos nuestro hogar y el lugar donde hacíamos los cultos.

Yo estudiaba en una escuela alemana. Me sentí muy avergonzada cuando tuve que volver a la escuela después de las vacaciones de Semana Santa. Mi uniforme se había quemado en el incendio y sólo tenía un vestidito viejo. Me parecía que todos me miraban.

Mi papá volvió urgentemente de Santiago y tuvo que comprarme un nuevo uniforme. También buscó una nueva vivienda para nosotros, y la iglesia tuvo que encontrar un nuevo lugar para reunirse.

LA BUENA NOTICIA DEL AÑO

No todo fue triste ese año. Un día tuvimos una gran noticia mis dos hermanas y yo. Papá nos anunció que teníamos un hermano, nuestro amado Pepito.

Me imagino que piensas que su nombre era José, porque a los que se llaman José se les dice Pepe. No, mi hermano recibió el nombre de mi papá, que es Per. Pero por cariño se quedó con el nombre de Pepito. Ahora le decimos Pepe. A mi papá Per le decimos Pedro.

margaritaME GANÓ LA CURIOSIDAD

Para Navidad la iglesia había encontrado un nuevo local y para la fiesta de Nochebuena hubo un árbol lleno de juguetes. Cada uno de los niños escogió un juguete.

¿Te cuento un secreto? En mi casa había un arbolito, y debajo del árbol había algunos paquetes de regalo. Una tarde, cuando nadie estaba cerca, fui a mirar los nombres en los paquetes. Encontré uno que tenía mi nombre. Con mucho cuidado lo abrí para mirar. ¡Era una muñeca!

Mi curiosidad me había ganado. Después de la fiesta con el árbol lleno de juguetes fuimos a casa. No recuerdo qué hice para mostrar sorpresa cuando recibí la muñeca. Como sabes, no fue sorpresa para mí.

Han pasado muchas navidades desde que hubo un árbol lleno de juguetes en una iglesia en el sur de Chile. Yo he tenido la oportunidad de sorprender a muchos niños con un regalito. Eso es lo que más alegría me trae.

LAS MÁS BUENAS NOTICIAS

Hace más de dos mil años un coro de ángeles sorprendió a los pastores de Belén con la noticia más alegre de todos los tiempos, de que había nacido Jesús el Salvador.

La venida de Jesús el Salvador es el regalo más grande que Dios nos ha dado. Son bonitos el arbolito y los regalos; pero lo que más vale son las buenas noticias de mucha alegría que trajeron los ángeles.

Lucas 2

Jesús vino al mundo para ser nuestro Salvador. ¿Lo has recibido en tu corazón como tu Salvador?

Las buenas noticias del nacimiento de Jesús son para todo el año. Cada día Él puede llenar de alegría tu corazón.

Te quiere, Tía Margarita

 

Para imprimir: Un arbol lleno de juguetes color  Un arbol lleno de juguetes

Para colorear:  El mejor regalo   Póster: Lucas 2    Actividad: Buenas noticias

 

Jesús y el zapatero Martín

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Era la víspera de Nochebuena. El zapatero Martín tenía muchos deseos de que Jesús lo visitara y había adornado lo mejor posible su humilde zapatería.

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Esa noche soñó que al día siguiente el Señor lo visitaría. Se levantó temprano para ordenar sus cosas. Limpió cada rincón de la zapatería. Quería que todo estuviera hermoso para la visita de Jesús.

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LLEGÓ UN ANCIANO

Esperó toda la mañana pero lo único que pasó fue que un anciano se acercó a pedir que lo dejara descansar un rato.

Martín vio que los zapatos del anciano estaban muy gastados. Después que el anciano descansara y bebiera un poco de café, Martín le dio un par de zapatos nuevos.

–Gracias, don Martín –dijo el anciano cuando siguió feliz su camino–. Estos son los mejores zapatos que jamás he tenido.

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UNA MUJER CON UN BEBÉ

Ya era mediodía y el zapatero seguía esperando la visita de Jesús. Pero sólo llegó una mujer con ropa gastada, que llevaba a su bebé en brazos. Don Martín sintió mucha compasión por ella y le dio una taza de café con leche caliente, y unas monedas. Hasta le ofreció su cobija para que envolviera al bebé, porque afuera hacía mucho frío.

–El Señor te bendiga, buen hombre –dijo ella con lágrimas en los ojos al salir de la zapatería.

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UN NIÑO PERDIDO

Ya era tarde y el Señor Jesús no había venido a visitar al zapatero. Martín miró de a un lado a otro calle abajo pero no vio a Jesús. Sólo vio a un niño, parado en una esquina, que lloraba.

El niño estaba perdido, y Martín se sintió un poco disgustado porque tuvo que dejar la zapatería para ayudar al pequeño a encontrar su casa. Quizá el Señor Jesús aparezca en la zapatería cuando yo no estoy, pensaba Martín un poco preocupado; pero no podía dejar de ayudar al niño.

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TRES VECES LLEGÓ JESÚS

Al regresar a la zapatería Martín estaba seguro de que ya había pasado por allí el Señor. Se imaginada cómo habría sido la llegada de Jesús. Él le hubiera abierto la puerta de par en par, lo hubiera invitado a entrar, y le hubiera servido café y pan con queso. Después le hubiera besado las manos y le hubiera lavado los pies, y se hubiera sentado a conversar con Él.

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Entonces escuchó una voz al oído. «Martín, ¿no me conoces?» Y de un rincón salió el anciano, que le sonrió y luego se disipó como una nube.

«Soy yo», repitió la voz; y de la oscuridad, surgió la mujer con el bebé, que también se desvaneció en las sombras.

«Soy yo», volvió a oír; y vio al niño que había estado perdido, que le sonreía. El niño también desapareció.

Entonces Martín comprendió que el Señor Jesús lo había visitado tres veces ese día.

Jesús estaba en el anciano con los zapatos gastados, en la mujer con el bebé, y en el niño perdido.

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LA MEJOR NAVIDAD

Martín comprendió que lo que hacemos por amor al prójimo es como si lo hiciéramos por Jesús. Esa noche se acostó muy contento de haber recibido la visita de Jesús en las personas que llegaron a su puerta.

Para el zapatero Martín, esa fue la mejor Navidad.

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¿QUÉ PUEDES HACER?

Jesús nos enseña a amar a nuestro prójimo. Él toma en cuenta todo lo que hacemos en su nombre. Al servir a los demás es como que lo hacemos por Él.

Piensa en algo que puedes hacer para ayudar tu prójimo. No lo hagas pensando en recibir recompensa, sino solo por amor.

¡Es maravilloso servir a Jesús!

 

 

Para imprimir: Jesus y el zapatero Martin   Jesus y el zapatero Martin color

Para colorear: El zapatero  Póster: Mateo 25_40  Actividad: Por amor a Jesús

Láminas: Jesus y Martin CO     Jesus y Martin GR     Jesus y Martin BN

La estrella de Belén

estrella dtransparenteEn el principio cuando Dios creó los cielos y la tierra, puso todas las estrellas en el firmamento. Todas, menos una. A la estrella, esto le dolió mucho, y comenzó a llorar. ¿Por qué Dios no le había dado la oportunidad de brillar como las otras?

Entonces la estrella se quejó con su Creador.

«Todavía no estás lista –le dijo Dios–. Debes crecer más antes que yo pueda usarte.»

TRES MILLONES DE ESTRELLAS

Pasaron muchos años. Un día, abajo en la tierra, se veía una caravana de gente. Era el pueblo escogido de Dios que huía de la esclavitud de Egipto.

Su jefe era un hombre llamado Moisés, que iba guiando al pueblo hacia la tierra de Canaán.

Dios estaba muy contento y dijo: «Necesito tres millones de estrellas para formar una columna de fuego que guíe a mis hijos a la Tierra Prometida. ¿Quiénes quieren formar parte de la columna de fuego?»

La estrella pensó: «Esta es mi oportunidad.» Y se presentó como voluntaria.

Pero Dios no aceptó la oferta de la estrella, y dijo: «Todavía no, estrella. Tienes que brillar aún más fuerte antes que yo pueda usarte.»

estrella brillaLA ESTRELLA QUERÍA BRILLAR

Pasaron otra vez muchos años. Mientras tanto la estrella crecía y brillaba cada vez con más fuerza.

Siempre se preguntaba: «¿Cuando llegará mi oportunidad?»

De noche, cuando las nubes ocultaban las estrellas, la estrella trataba de salir para iluminar el sendero de los viajeros que no encontraban el camino a su hogar.

Dios siempre la detenía, diciéndole: «Todavía no puedo usarte, estrella. Ten paciencia, pronto llegará tu oportunidad de brillar.»

«¡Todo lo que me estoy perdiendo!», se quejaba la estrella. Ella veía a las estrellas mayores que vigilaban a David cuando dormía en el campo con sus ovejas.

«Cómo me gustaría inspirar a los poetas para que escriban hermosos salmos», decía la estrella.

Mientras tanto, los siglos seguían su curso y la estrella iba acumulando luz y fuerza.

EL DÍA QUE DIOS LLAMÓ A LA ESTRELLA

Al fin llegó el día tan deseado por la estrella. Dios la llamó a grandes voces: «¡Estrella, ha llegado tu hora! Ya puedo usarte.»

La estrella empezó a titilar de gozo. Dios la tomó en su mano, la colocó en los cielos, y le dijo: «Ahora, ¡brilla!»

Y la estrella brilló con su mejor luz, muy contenta de ser útil.

los tres magos

Mientras la estrella brillaba, observó que abajo, sobre la superficie de la tierra, se movían tres hombres. Eran tres magos que miraban hacia ella y se mostraban muy alegres, como si en su luz estuviese la respuesta a un gran problema.

La estrella sintió como si la mano de Dios la moviera hacia un lugar determinado. Y los tres hombres la seguían dondequiera que ella iba.

LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE

estrella de belenDespués de mucho vagar por los cielos, la estrella notó que su impulso la llevaba hacia un pueblito en la lejanía. Mientras más se acercaba, más fuerte era su brillo. Tan pronto llegó a las afueras del poblado, una explosión de luz cubrió los cielos, y la estrella brilló como ninguna estrella ha brillado jamás en el mundo.

De pronto se detuvo sobre una casa. Los tres hombres, bajándose de sus camellos, entraron apresuradamente.
«¿Qué buscan estos hombres?» se preguntaba la estrella.

En ese instante oyó la voz de Dios que decía: «Este es mi Hijo amado en el cual tengo alegría.»

LA TAREA MÁS IMPORTANTE

Entonces vino sobre la estrella un sentimiento de inexplicable paz. Dios la había reservado para la más importante tarea que estrella alguna jamás realizó: la de señalar con su luz a la Luz que es la vida de los hombres. ¡Señalar a Jesús!

–por tío Ricardo (adaptado)

Esta historia es imaginaria; pero no la estrella que brilló en Belén, la estrella brillante que anunció a los magos el nacimiento de Jesús.

Lee la historia en San Mateo 2:1-12.

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Para imprimir: 302 La estrella de Belen    La estrella de Belen color

Para colorear: La estrella   Actividad: Luz del mundo    Póster: Mateo 2_10

Pedrito y los tres regalos

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Pedrito estaba feliz. Era Navidad y había recibido tres regalos. ¿Quieres saber qué le regalaron?

El primer regalo que Pedrito recibió era de su mamá. Para que su hijo no tuviera frío ella le regaló un suéter. ¿Qué le dicen al suéter donde tú vives? ¿Chompa, pulóver o jersey?

–Gracias, mamá –dio Pedrito–. Me encantan los colores.

El suéter era de azul claro y plomo.

Otro regalo que recibió Pedrito era de color rojo, con cuatro ruedas; una cosa que les gusta a los muchachos. ¿Qué crees que era?

Pedrito recibió un auto de juguete rojo. A él le gustaba jugar a las carre-ras. Ahora tenía un auto nuevo para hacer carrera con sus amigos.

3 REGALOS 3EL TERCER REGALO

¿Qué más recibió Pedrito? El tercer regalo era pequeño y duro. Pedrito pensó que seguramente era un libro. Sí, al abrirlo vio que era un libro. Pero no cualquier libro.

El libro que recibió Pedrito es una biblioteca completa, que contiene 66 libros. No es como otros libros: es la Palabra de Dios. Dios mismo ha inspirado a los escritores. ¡Pedrito recibió una Biblia!

¡Qué lindos regalos! Con razón estaba feliz. Un auto de juguete para divertirse, un suéter (o chompa) para que se abrigue, y una Biblia para que lea él mismo la Palabra de Dios.

3 REGALOS COUN REGALO DIFERENTE

Eran lindos regalos, pero en el culto de Navidad, Dios le ofreció un regalo diferente. Pedrito oyó la historia más bella del mundo, acerca de Jesucristo el Hijo de Dios, que nació en Belén.

Jesús vino con un solo propósito, el de ser nuestro Salvador. Murió en la cruz para llevar el castigo por nuestros pecados; pero resucitó de la muerte, ¡y vive! Un día volverá a la tierra como el gran Rey.

Pedrito comprendió que Jesús quería ser su mejor Amigo y Salvador, y aceptó el regalo de Dios. Él necesitaba alguien que lo amara y comprendiera; alguien que perdonara sus pecados.

MEJOR QUE JUGUETES

Pasaron los días. Pedrito se aburrió de jugar con su auto. Cuando hacía frío usaba su suéter, pero cuando hacía calor no le servía.

Pero Jesús cada vez fue más precioso para Pedrito. Un día dijo a su papá:

–Papá, el Señor Jesús es más importante que los juguetes y la ropa. Con Él puedo conversar y me comprende.

Pedrito tiene razón. Jesucristo es más precioso que cualquier cosa que podamos tener.

CUATRO COSAS IMPORTANTES

El tercer regalo que recibió Pedrito fue una Biblia. Diariamente leía una porción del precioso libro de Dios. Aprendió cuatro cosas importantes del versículo más conocido de la Biblia: Juan 3:16.

En este versículo está un resumen del contenido de la Biblia, por eso se conoce como la Pequeña Biblia. Pedrito aprendió cuatro cosas importantes.

  1. Porque de tal manera amó Dios al mundo,
  2. que ha dado a su Hijo unigénito,
  3. para que todo aquel que en él cree,
  4. no se pierda, mas tenga vida eterna.

«Dios me ama –dijo Pedrito–. Jesús murió por mí para que yo sea salvo. Creo en Él y lo recibo como mi Salvador. Porque creo en Jesús Dios me da vida eterna.»

¡Jesús es el mejor regalo!

¿Has recibido a Jesús como el regalo de Dios para ti? Jesús quiere ser tu Salvador y tu mejor Amigo.

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Para imprimir la historia:  Pedrito y el mejor regalo color