Dos palabras de significado eterno

Este día, 13 de diciembre, tiene un significado especial para mí. Hace 18 años, mi primogénita fue escoltada por ángeles al cielo. Terminaron sus sufrimientos y recibió su completa sanidad. Ya nunca más tendrá que sufrir para llenar sus pulmones de aire y poder respirar. Ella, mi Evita, nació con fibrosis quística.

Me alegro que este día les pueda hablar de las dos palabras más significativas para nuestra gloria eterna. ¡Se cumplió la obra de redención!

«Consumar» significa llevar a cabo totalmente algo; quiere decir terminar completamente. Para ser nuestro Salvador Jesús tuvo que cumplir al pie de la letra el plan de Dios. Todo lo que hizo Jesús fue para consumar la Promesa.

¿Has sentido alguna vez la satisfacción de terminar un proyecto? Tal vez fue algo que le dedicaste mucho esfuerzo. Es grande el sentimiento de alivio y satisfacción. Graduarse de ciertos estudios y recibir el diploma es un ejemplo de «consumar», de terminar.

En mi juventud tejí una chompa (suéter); pero cuando casi la tuve lista se me terminó la lana. Yo estaba en el Perú y había comprado la lana en Suecia; no podía conseguir otro ovillo. Decidí desatar todo mi trabajo y volver a tejer; esta vez con puntos menos sueltos. Es inexplicable la satisfacción que sentí al terminar esa chompa. Aprendí paciencia y dedicación.

¡Cuántas veces Dios comienza de nuevo cuando fallamos! Como lo que observó Jeremías en la casa del alfarero (Jeremías 18:1-6).

Explica a los niños cuán importante era la muerte de Jesús en la cruz. Su vida intachable en la tierra, sus milagros, sus enseñanzas… nada de eso nos hubiera salvado. Jesús tuvo que soportar el Calvario. Cuando exclamó «¡Consumado es!» y dio su último suspiro, la Promesa se consumó. Pero hay algo más… lo veremos la próxima semana.

Tarjetas de Navidad

Cristina ha preparado algunas ideas para hacer tarjetas. Véanlas en Caja de Ideas.

 La Perlita 486

Historia:  486 Cristo consumó la promesa

Historia en color:  486 Cristo consumó la promesa color

Lección bíblica:  En La Vida de Jesús, lección 17: El Cordero de Dios

Para colorear 1 por hoja:  486 Actividad grande 1

Para colorear 2 por hoja:  486 Jesús murió por mí Hoja

Póster:  486 Poster Romanos 5_8

Tarjetas bíblicas:  TB Romanos 5_8     A4: TB Romanos 5_8 A4

Láminas:  486 CO  Promesa      486 GR Promesa      486 BN Promesa

Multimedia PDF:  486 Cristo consumó la promesa

Actividad 1 por hoja:  486 Actividad grande 2

Actividad 2 por hoja:  486 Jesús murió por mí Actividad

Respuesta: Consumar significa completar totalmente algo.

Esta actividad sigue el relato en La Perlita.

 

 

Se cumple la Promesa del Salvador

Lo que se dijo en el libro de Josué, de que «no faltó palabra de todas las buenas promesas» de nuestro buen Dios, podría ponerse como final de todos los libros de la Biblia. Podría ser también el calificativo de la vida de cada uno de nosotros. Dios nunca falla.

No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. Josué 21:45

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. 3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. 4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. 5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre

  • Admirable,
  • Consejero,
  • Dios Fuerte,
  • Padre Eterno,
  • Príncipe de Paz.

7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. Isaías 9:2-7

El mensaje de La Promesa está en la página Programas de Navidad en hermanamargarita.com.

MULTIMEDIA: LA PROMESA RVR1960 PDF      LA PROMESA NVI PDF

¡Gocémonos por el nacimiento de nuestro Salvador!

La Perlita 485

Historia:  485 Dios cumple su promesa

Historia en color:  485 Dios cumple su promesa.color

Lección bíblica:  la lección 2 en La vida de Jesús

Para colorear 1 por hoja:  485 Actividad grande 1

Para colorear 2 por hoja: 485 Nacimiento Hoja

Póster:  485 Poster Galatas 4

Tarjetas bíblicas:  TB Galatas 4_4 5       A4:  TB Galatas 4_4 5 A4

Láminas:  485 CO promesa      485 GR promesa      485 BN promesa

Multimedia PDF:  485 Dios cumple su Promesa PDF

Actividad 1 por hoja:  485 Actividad grande 2

Actividad 2 por hoja:  485 Se cumple la Promesa Actividad

 Respuesta:

 

Un mes con la Promesa de Dios

Viene aquí el material que solíamos poner en MIS PERLITAS. Allí se ha llenado el espacio. Estoy buscando la manera de abrir una nueva página.

Una vez más hemos llegado a la época en que recordamos la venida al mundo de nuestro amado Salvador. Durante el mes de diciembre presentaremos una serie de Perlitas que cubren la Promesa de Dios y su cumplimiento.

«Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.» Génesis 3:15

Hace unos años puse en hermanamargarita.com este mensaje de Navidad. Lo vamos a actualizar y usarlo, como se ve a continuación. Encuentra este mensaje e ideas para programas de Navidad en:

hermanamargarita.com/programas de navidad

484 La Promesa de Dios
«Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.» Génesis 3:15 NVI

485 Dios cumple la Promesa
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
Gálatas 4:4,5

486 Cristo consumó la Promesa
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

487 Recibo la Promesa
«El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.» Juan 3:36

488 Comparto la Promesa
De cierto, de cierto os digo: «El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.» Juan 14:12,13

Desde el principio de la Creación, Dios mostró su amor por la humanidad. Cuando el pecado hizo separación entre el hombre y su Creador, nuestro amado Dios dio la Promesa.

Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. 1 Juan 2:25

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Hebreos 10:23

Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. 1 Corintios 1:20

Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. 2 Pedro 3:13

No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. Josué 21:45

Deseo a todos los padres y maestros un mes de gran bendición, y que puedan traer mucha alegría a los niños a su alrededor.

La Perlita 484

Historia: 484 La promesa de Dios

Historia en color:  484 La promesa de Dios color

Lección bíblica:  Pueden ser de ayuda las primeras lecciones de

Mis primeros amigos de la Biblia

Para colorear 1 por hoja:  484 Actividad grande 1

Para colorear 2 por hoja:  484 El primer pecado Hoja

Póster:  484 Poster Genesis 3_15

Tarjetas bíblicas:  TB Genesis 3_15 NVI    A4:  TB Genesis 3_15 NVI A4

Láminas:  484 CO La promesa      484 GR La promesa       484 BN La promesa

Multimedia PDF:  484 La promesa de Dios

Actividad 1 por hoja:  484 Actividad grande 2

Actividad 2 por hoja:  484 La Promesa Actividad

Respuesta:

El desfile de clausura

Era un día de fiesta y clausura. Todos los amigos del vecindario saben que a doña Beatriz le gustan las fiestas. No las fiestas con bailes y licor sino fiestas sanas con música alegre, juegos divertidos, y ricos bocadillos y refescos.

Esta fiesta era para celebrar el Abecé de Fragancia. Ya habían estudiado 21 virtudes, siguiendo las letras del alfabeto. Doña Beatriz dio a los niños la tarea de hacer banderas, cada uno con alguna de las virtudes.

El Club Tesoros tenía un lema, que los niños repetían usando los dedos de la mano. Los amiguitos que habían estado en el Club desde el principio, recordaban el día en que aprendieron el lema, algo que Moisés había enseñado al pueblo de Israel.

–Yo sé el lema –dijo Pimienta y levantó la mano y su dedo pulgar para empezar a repetirlo–.
Honra a Dios.

Sigue sus caminos –dijo Sal y levantó su dedo índice.

Ama a Dios con todo tu ser –intervino Pepita.

Sirve al Señor de todo corazón –siguió Pimienta.

¡Cumple sus mandamientos! –gritó Samuel, que había aprendido el lema cuando su amigo Sal lo invitó al Club.

Todos levantaron las manos, y con ambos dedos repitieron el lema. Fue un momento muy emocionante.

El discurso de Josué

En su juventud Josué había aprendido las palabras del lema. Ahora estaba anciano; tenía más de cien años de edad. Reunió al pueblo para un discurso de despedida. Era una gran fiesta para el pueblo de Israel.

Con muchos milagros Dios sacó a los israelitas de Egipto. Pero fueron infieles, y como castigo por su desobediencia, vagaron 40 años en el desierto. No obstante, Dios amaba a su pueblo e hizo milagros para darles la tierra que les había prometido por cientos de años.

Josué hizo recordar esto el pueblo. Repitió el lema, aunque en otro orden:

  • ama a Dios
  • anda en sus caminos
  • cumple sus mandamientos
  • sigue fiel al Señor
  • sirve a Dios de todo corazón

«¿Quieren servir a Dios y ser obedientes a sus mandamientos? –preguntó Josué al pueblo–. Aunque ustedes no le sirvan, yo y mi casa serviremos a Jehová.»

El pueblo repitió el lema; luego todos hicieron la promesa que encontramos en Josué 24:24.

«A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.»

A Pepita y Estrella les gusta cantar e inventar melodías. Al escuchar la respuesta que dio el pueblo de Israel a la pregunta de Josué les pareció ideal para cantar. Empezaron a tararear y, poco a poco, les salió una excelente melodía para cantar acerca de obedecer y servir al Señor.

Un desfile alegre

Los amiguitos del Club pronto aprendieron la melodía y las palabras. Salieron a desfilar por el vecindario cantando esa consigna. Era como una declaración de que iban a cumplir lo que habían aprendido al estudiar las virtudes. Cada uno mecía su bandera.

Sal había escogido la virtud de obediencia, porque tenía un gran deseo de ser siempre un muchacho obediente.

Pepita hizo su bandera con la virtud de bondad; su deseo era ser buena.

Estrella escogió la virtud de amor; ella quería esparcir amor.

Samuel tenía la bandera de valentía; su deseo era ser valiente como Josué.

Pimienta llevaba gratitud en su bandera. Nunca había olvidado la inmensa felicidad que sintió cuando doña Beatriz le regaló un par de zapatos, y lo satisfecho que se sintió al agradecerle. Quería mostrar siempre gratitud.

Todos los niños habían escogido una virtud. Y cada uno explicó por qué la había escogido. La niña que hizo la bandera de perdón dijo que para ella era difícil perdonar y que quería aprender a practicar el perdón.

Nuevas aventuras

Antes de terminar la fiesta doña Beatriz dio a los niños material para que armen la torre de virtudes. Les dijo que la pongan en la pared junto a su cama, para que les ayude a recordar todos los días las virtudes.

Con sus banderas y sus torres de virtudes se despidieron alegres de la buena vecina, que la siguiente semana los estaría esperando con nuevas aventuras.

Para los niños, asistir al Club Tesoros era la alegría más grande. Nada se comparaba con aprender de Jesucristo y su gran amor por ellos.

MIS PERLITAS

En Mis Perlitas están todos los materiales para esta historia.

 

Concluimos el ABC de Fragancia. Seguiremos con nuevas aventuras con nuestros amiguitos del Club Tesoros del Rey, el club de los niños buenos.

Josué y la lectura de la Ley

Toda la semana Sal y Pimienta habían hablado de Josué y los enemigos amorreos. Se estaba acabando el día y a los israelitas les faltaba tiempo para terminar la batalla. «Sol, ¡deténte», dijo Josué.

–¿Qué piensas, Sal –le preguntó Pimienta a su amigo–. Será que el sol obedeció?

–Josué fue valiente –respondió Sal–. Creo que tenía tanta fe en Dios que pidió más tiempo para la batalla.

El sábado, se apuraron para llegar primero al Club. No querían perderse ni una parte de la historia.

–Doña Beatriz, ¡cuéntenos cómo fue lo del sol! –pidió Pimienta–. ¿Obedeció el sol a Josué?

–Sí, el sol y la luna obedecieron a Josué –dijo la buena vecina–. La Biblia dice que Dios obedeció la orden de un ser humano. El sol se detuvo casi un día entero. La noche se convirtió en día, y después hubo otro día.

–¿No se habrán cansado los guerreros? –dijo Sal.

–Así como Dios hizo que el sol siguiera alumbrando toda la noche, creo que dio fuerza a los soldados –contestó doña Beatriz–. Pero Josué había caído en una trampa.

–¿Una trampa? –preguntó Pimienta–. ¿Qué trampa?

La trampa de los gabaonitas

Los gabaonitas, de la tribu de los heveos, decidieron engañar a Josué. No querían que les pase lo mismo que había pasado con la ciudad de Jericó y con Hai, otra ciudad que Josué conquistó. Algunos de ellos se pusieron ropas y sandalias viejas y gastadas, cargaron en sus bolsas pan seco y hecho pedazos, y pusieron vino en recipientes de cuero viejos y remendados.

Así le hicieron creer a Josué que eran de un país muy lejano.

Josué y el pueblo estaban acampados en Gilgal. Cuando llegaron los gabaonitas les dijeron que venían desde lejos y que querían hacer un trato con ellos para que los dejaran vivir en paz.

Josué les hizo preguntas; pero se olvidó de lo más importante. Él hizo un pacto con los gabaonitas y prometió dejarlos vivir en paz; ¡sin consultar a Dios! Josué y los líderes de los israelitas cayeron en la trampa. Hicieron un acuerdo, sin preguntar al Señor si esos hombres hablaban la verdad.

¡Ese fue un gran error!

Josué descubre el engaño

Pasaron tres días. Entonces los israelitas descubrieron que los gabaonitas eran sus vecinos. Pero no pudieron hacerles daño, porque habían prometido que los dejarían vivir en paz.

–¿Por qué nos engañaron? –les preguntó Josué–. Ahora serán nuestros esclavos. De ahora en adelante cortarán leña y acarrearán agua para el altar de Dios.

–Mentimos, porque teníamos miedo de perder la vida –respondieron–. Estamos en sus manos.

Así, los gabaonitas fueron siervos de los israelitas.

Josué defiende a Gabaón

Un día, cinco reyes amorreos rodearon la ciudad de Gabaón y la atacaron. Inmediatamente los gabaonitas enviaron a pedir a Josué que los ayudara. Por eso, Josué salió con todo su ejército para defenderlos.

Dios le dijo que vaya sin miedo, porque les daría la victoria. Toda la noche Josué y sus tropas marcharon hacia Gabaón, y atacaron por sorpresa a los amorreos.

Dios hizo caer sobre el enemigo grandes piedras de granizo. Fue entonces que Josué oró a Dios y declaró al sol que se detenga. ¡Y el sol se detuvo!

El sol se quedó quieto en medio del cielo; casi por un día entero no se ocultó. Nunca más ha habido un día tan largo como ése. ¡Dios peleaba por los israelitas!

Lectura de la Ley en el monte Ebal

El siervo de Dios Moisés le había dado instrucciones a Josué. Al llegar a la Tierra Prometida debía levantar en el monte Ebal un altar a Dios. Las piedras debían ser enteras; piedras que nadie haya cortado.

Josué levantó el altar y allí ofrecieron ofrendas al Señor su Dios. Después Josué grabó sobre esas piedras la Ley que Dios había dado por medio de Moisés.

¿Qué le había dicho Dios a Josué al comisionarlo para que sea el sucesor de Moisés?

«Nunca dejes de leer el libro de la Ley; estúdialo de día y de noche, y ponlo en práctica.»

Junto al altar en Ebal, Josué leyó en voz alta todo lo escrito en el libro de la Ley. Escuchaban la lectura hombres, mujeres y niños; también los extranjeros.

Josué fue un líder valiente y obediente. No solamente leía y estudiaba el libro de la Ley sino que lo ponía en práctica. Su vida era un perfume fragante que daba honra y gloria al Señor.

MIS PERLITAS

En Mis Perlitas están todas las ayudas para esta historia.

 

Josué, un líder valiente

Había un aire de sorpresa cuando los niños llegaron al Club. Durante medio año habían estado armando la torre con las virtudes de fragancia.

–Sólo nos faltan 4 ladrillos para terminar el alfabeto –dijo Pepita–. Los ladrillos para V, X, Y y Z.

–La V es fácil –dijo Pimienta–. Podría ser victoria o vencedor; pero ¿qué pueden ser las
palabras de X, Y y Z?

–Les tengo una sorpresa –informó doña Beatriz mientras los niños conversaban–. Hoy vamos a poner el último ladrillo. ¿Cuántas virtudes hemos estudiado?

–¡El último ladrillo! –exclamaron los niños, emocionados, y empezaron a contar–. Un, dos, tres, cuatro…

–¡Veinte! –gritaron Pimienta y Samuel a una voz al terminar el conteo.

–Sí, veinte virtudes –confirmó doña Beatriz–. Y aquí tengo la última. No vamos a hacer nada
por las X, Y y Z.

–Tampoco hicimos la K y la Ñ –dijo Pepita–. Es una torre alta. ¿Vamos a poner victoria o vencedor?

–Ni victoria ni vencedor, sino “valiente”. ¿Quién quiere poner el último ladrillo? ¿Quién es valiente?

Sal, como el primer amigo que había venido al Club, se animó a hacerlo. Tuvo que pararse en una silla para alcanzar hasta arriba. Doña Beatriz le ayudó.

–¡Qué bonita está la torre! –exclamó Pepita–. ¡Cómo quisiera tener una torre para poner en mi casa!

–¡Yo también! –dijo Estrella. A ella le gusta hacer todo igual que Pepita.

Doña Beatriz prometió que en la siguiente reunión del Club harían sus propias torres. Pero ahora les tocaba escuchar la historia.

Dios escoge a un nuevo líder

Moisés, el gran líder de Israel que sacó al pueblo de la esclavitud de Egipto y con quien cruzaron el mar Rojo, tenía un siervo que lo acompañaba en todo lo que hacía. Su nombre era Josué.

Después de que el pueblo estuvo vagando por el desierto 40 años, llegó el momento de entrar en la Tierra Prometida. Dios designó a Josué como el nuevo líder.

Moisés tenía 120 años cuando murió; pero era tan fuerte como en su juventud. Tenía tan buena vista que ni siquiera necesitaba lentes.

Antes de su muerte, Moisés se despidió del pueblo y bendijo a Josué. Él sabía que no sería fácil para Josué ser el nuevo líder y lo animó a que sea fuerte y valiente. «Dios, el Señor, irá contigo y te ayudará», le dijo.

¿Quién más lo animó? Dios mismo. Tres veces le dijo a Josué que sea fuerte y valiente.

Dios promete estar con Josué

Durante el tiempo que Josué fue siervo de Moisés lo vio escribir las leyes que Dios le dictaba. Esas leyes se conocen como el Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia. Dios le dijo a Josué que no deje de leer el libro de la ley, que lo estudie todos los días, y que siempre lo ponga en práctica.

«Así tendrás éxito en todo lo que hagas», le dijo Dios, y prometió que lo ayudaría, así como ayudó a Moisés.

Como hemos visto, Dios le repitió tres veces que sea fuerte y valiente, porque él guiaría al pueblo de Israel para que reciba la tierra que Dios les había prometido.

«No desobedezcas ni una de las leyes –dijo Dios–, y te irá bien. No tengas miedo, porque estaré contigo.»

Entrada en la Tierra Prometida

Pasaron cosas emocionantes. Cuando el pueblo de Israel llegó al río Jordán, por donde debían pasar para llegar a la Tierra Prometida, era el tiempo de la cosecha y el río se desbordaba. Dios hizo detener las aguas y los millones de israelitas pasaron al otro lado del río por tierra seca.

Para conquistar la ciudad de Jericó, que tenía grandes muros que la protegían, el pueblo marchó alrededor siete días. El séptimo día marcharon siete veces. La gente marchaba en silencio y los sacerdotes tocaban trompetas. La séptima vez todos gritaron y los muros se derrumbaron. El pueblo entró y tomó la ciudad.

A Josué y su ejército les tocó conquistar ciudad tras ciudad. Josué siempre pedía a Dios que lo ayudara.
Una vez, cuando les atacaron los enemigos amorreos, Josué necesitaba más tiempo para terminar la batalla.

«Sol, ¡deténte», dijo Josué. ¿Será que el sol obedeció?

En Josué 10:1-15 está la respuesta.

MIS PERLITAS

Encuentra en Mis Perlitas todo el material que acompaña a esta historia.

El pacto de amistad de David y Jonatán

Cuando los niños llegaron a la reunión del Club se sorprendieron. En la pizarra doña Beatriz había escrito el alfabeto.

–Doña Beatriz, esto no es la escuela –dijo Pimienta–. ¿Por qué ha puesto el alfabeto en la pizarra?

–No te preocupes, Pimienta. Creo que te va a gustar lo que vamos a hacer –respondió la buena vecina.

Luego les explicó que formarían un alfabeto de amistad, con palabras y nombres para describir a buenos amigos.

–Quiero poner Sal para la S –dijo Pimienta–, porque él es mi mejor amigo.

–Pongamos el nombre de Estrella en la E –dijo Pepita–. Ella es una muy buena amiga.

–Pepita y Pimienta para la P –dijo Estrella–. Pepita es la persona más buena que conozco. Pimienta también es bueno y siempre me hace reír.

Como el nombre de Pimienta es Félix, doña Beatriz lo puso en la F. Luego puso amable y bueno en la A y la B.

–Les voy a contar acerca de dos amigos que representan la U –dijo doña Beatriz, y puso unidos en el alfabeto. Después puso los nombres de David y Jonatán.

Terminaron de llenar el alfabeto con palabras y nombres y la buena vecina les contó la historia.

El secreto del pastorcito David

En el palacio había un grave problema. El rey, Saúl, estaba atormentado por un espíritu malo, que le causaba mucho daño. Sus siervos le aconsejaron que buscara a alguien que toque el arpa, para que la música lo calme.

Fue así que David, el pastorcito músico y cantor, llegó al palacio. David, además, era un guerrero valiente.

El joven David era humilde; amaba a Dios sobre todas las cosas. ¡Y tenía un secreto! Dios lo había escogido para que sea el próximo rey.

El profeta Samuel había ido a su casa a ungirlo con aceite, como era costumbre; pero él no se puso orgulloso sino que siguió su vida de pastor de ovejas, hasta que el rey lo llamó al palacio.

Al rey le agradó tanto David que lo hizo su escudero. David estaba siempre a su lado y le ayudaba a llevar las armas. Y siempre que el espíritu malo atacaba al rey, David tocaba el arpa y Saúl se sentía mejor.

La amistad del príncipe y el pastor

David ya no volvió a su casa, sino que estuvo en el palacio. Entonces el príncipe Jonatán se hizo muy amigo de él. Jonatán llegó a amar a David como a sí mismo y le juró que serían amigos para siempre. Para mostrarle cuánto lo quería, Jonatán le dio a David su ropa de príncipe, su arco y su espada, y también su cinturón.

Como David era un guerrero valiente, Saúl lo enviaba a la guerra contra los enemigos filisteos. David siempre salía victorioso. Así que Saúl lo puso como jefe de sus soldados. Pero pasó algo que llenó al rey Saúl de envidia.

David se convierte en héroe

En una de las batallas, David mató al gigante Goliat, que había amenazado al ejército de Saúl.

Cuando los soldados regresaron de la batalla, y las mujeres salieron a recibir al rey con danzas, el rey se enojó mucho. ¿Por qué? Porque cantaban:

«Saúl mató a mil soldados; pero David, a diez mil.»

¡Ahora sólo falta que me quite el trono! pensaba Saúl. Él no sabía el secreto de David; pero tú lo sabes. No era David que le iba a quitar el trono. Dios había decidido poner otro rey, porque Saúl lo había desobedecido.

Saúl se puso como loco dentro del palacio. No soportaba que David fuera el héroe. ¡Y le tenía miedo! Eso, porque se daba cuenta de que Dios ayudaba a David.

David no reveló su secreto, sino que seguía como siervo de Saúl y tocaba el arpa. Un día, Saúl le arrojó una lanza para clavarlo a la pared; pero David escapó.

Saúl buscó muchas formas de destruir a David; pero era imposible, porque Dios lo protegía. Lo llegó a odiar tanto que se convirtió en su enemigo de toda la vida.

Dos amigos unidos

«En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.»

Saúl no sabía que su hijo Jonatán había hecho un pacto de amistad con David. Le ordenó a él y a sus siervos que lo mataran. Pero Jonatán se opuso.

–Papá, no le hagas daño –dijo–. David no te ha hecho nada malo. Él arriesgó su vida cuando peleó contra Goliat y lo mató. David es mi mejor amigo.

Jonatán le avisó a su amigo del peligro que corría. David tuvo que escapar de Saúl hasta que se cumplió el secreto y llegó a ser rey. Pero Jonatán cumplió su pacto de amistad, porque los amigos son unidos en las buenas y en las malas.

¡Siempre unidos!

MIS PERLITAS

En Mis Perltas hay actividades, láminas y multimedia para esta historia.