El buen ejemplo del sacerdote Esdras

Imagina que estás en una cápsula del tiempo. Vas viajando por el espacio recorriendo cientos y miles de años hacia el pasado. Es emocionante porque no sabes dónde vas a aterrizar. Has apretado botones al azar. Lo único que sabes es que vas a llegar a Canaán, la tierra que Dios dio a su pueblo Israel.

De pronto empiezan a tocar bocinas y la nave hace unos movimientos bruscos. ¿Qué pasa? Ah, ya estás por aterrizar. ¿A qué edad del tiempo habrás llegado?

Miras por la ventanilla y ves a un hombre muy concentrado en el estudio de un rollo. Te preguntas por qué tiene un rollo y no un libro; pero luego recuerdas que en la antigüedad los libros eran rollos de cuero, llamados pergaminos.

LLEGADA A JERUSALÉN

Sales de la nave y el hombre se acerca. Con una gran sonrisa te saluda.

–Hola, amigo. Soy Esdras el sacerdote. Estoy en Jerusalén para enseñar al pueblo la ley de Dios y restablecer el templo.

¡Ah, estás en Jerusalén! Ahora recuerdas que Israel ha estado cautivo en Babilonia. El pueblo fue desobediente a Dios y por eso Él permitió que vinieran enemigos a llevarlos cautivos.

Saludas respetuosamente a Esdras. Miras alrededor y ves a gente muy ocupada. Están reconstruyendo los muros. Hay niños trabajando. Acarrean agua y alcanzan ladrillos a sus padres.

–Cuando terminemos de construir los muros, mi amigo Nehemías y yo reuniremos al pueblo para enseñarles la ley de Dios.

Luego Esdras te dice que el rey Artajerjes lo ha mandado para que enseñe la ley y para que nombre jueces. Nunca has oído hablar de Artajerjes así que le preguntas quién es.

–Artajerjes es el rey de Persia, el reino más poderoso de nuestra época. Me siento honrado de venir a enseñar la palabra de Dios a nombre del rey.

LA RECONSTRUCCIÓN DEL MURO

Esdras te invita a que te quedes allí un tiempo. Para ti es interesante vivir en una época antigua. Aprendes nuevas costumbres y pruebas nuevos alimentos, raros pero ricos.

Nehemías te invita a ayudar con la reconstrucción del muro.Te admiras porque todos trabajan decididos, aunque los enemigos hacen lo posible por detenerlos. No quieren ver restaurada la ciudad de Jerusalén.

Nehemías ha ordenado que nadie se quite la ropa de noche, solamente para bañarse. Y que se turnen para estar a la defensa, con su espada en la mano. No puedes entender por qué los enemigos tratan de detener la obra.

¡En 52 días terminan el muro! Hacen una gran fiesta de dedicación. Esdras se para sobre un púlpito de madera y lee el libro de la ley delante de todo el pueblo. Es la «biblia» de ellos.Además de leer, explica poco a poco el contenido.

Siete días, desde el amanecer hasta el mediodía, chicos y grandes escuchan la lectura de la palabra de Dios.

LO QUE APRENDES DE ESDRAS

Esdras conoce muy bien la ley de Dios porque la ha estudiado desde que era niño. De pie en la plaza, juntamente con todo pueblo que escucha la lectura, te das cuenta de lo privilegido que eres.

Ninguno de los niños que escucha a Esdras tiene una biblia propia; tampoco los adultos. Solamente Esdras el sacerdote tiene un pergamino, el rollo con la palabra de Dios.

Tú tienes biblia, tus padres tienen biblia. Cualquiera que desea puede comprar una biblia. Puedes tener 10 biblias si quieres.

Estás pensando en esto y no te das cuenta de que Esdras ha finalizado la lectura. Ahora él bendice al Señor por su grandeza, y el pueblo responde: «¡Amén! ¡Amén!»

Todos alzan las manos y adoran a Dios; después se humillan, inclinando su rostro hasta tocar la tierra con la frente.

Nunca has hecho eso; no te has arrodillado tan profundo. De esa forma muestran su reverencia a Dios. Decides que al volver de tu viaje en la cápsula espacial vas a mostrar más reverencia al orar; también vas a apreciar que tienes la Santa Biblia.

Los enemigos no querían saber nada de Dios; por eso trataron de impedir que se reconstruya la ciudad de Jerusalén, el centro de adoración a Dios. Y no querían que sean reparados los muros que ellos habían quemado.

Algunos de los israelitas lloraron al escuchar la lectura.

–No estén tristes –dijeron Esdras y Nehemías–. Este es día santo. ¡Alégrense! El gozo del Señor es nuestra fortaleza.

Ahora te toca regresar de tu viaje imaginario. ¿Qué has aprendido de Esdras? Él se dedica a estudiar la palabra de Dios; después pone en práctica lo estudiado. Finalmente, enseña al pueblo los mandatos de Dios. Léelo en Esdras 7:10.

De pronto oyes las bocinas de la cápsula. ¿Tan rápido ha pasado el tiempo? Te toca volver al siglo 21. Te despides de Esdras, Nehemías y tus nuevos amigos. ¿Será hasta pronto?

MIS PERLITAS

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La bendición de Moisés

Eleazar y Raquel pasaron cuarenta años en el desierto. Se habían sentido muy emocionados de ir a conquistar la Tierra Prometida. Pero porque el pueblo no creyó que Dios podía ayudarles en la conquista, tuvieron que vagar por el desierto hasta que murieran todos los incrédulos.

Había pasado el tiempo y ahora estaban cerca de la conquista. Nada les había faltado. La ropa no se gastó y las sandalias seguían como nuevas. Eleazar tenía las sandalias de su papá y estaban en perfecto estado. ¡A nadie se les había hinchado los pies en el camino!

No había mucho que hacer en el desierto; pero los niños eran expertos en inventar juegos. La diversión de Eleazar y Raquel era ver quién salía primero en la mañana a recoger maná, esas semillitas que cubrían el suelo como rocío. El sabor era como de hojuelas con miel. ¡Riquísimo!

Se casan Eleazar y Raquel

Simón y Elizabet, los padres de Eleazar, y Joel, el papá de Raquel, eran buenos amigos. Un día se reunieron para hablar de algo muy importante. Eleazar ya era grande y estaba en el ejército de los israelitas. Raquel era una joven muy hermosa, con un buen corazón. Como no tenía mamá, ella se encargaba de atender a su padre.

–Nuestros hijos han sido amigos desde que Eleazar rescató a Raquel –dijo Simón–. Ellos se quieren mucho.

–Sí –dijo Joel–. Eleazar es el mejor amigo de Raquel.

–Pienso que deben casarse y formar una familia –dijo Simón–. No puedo imaginar una mejor esposa para mi hijo que la bella Raquel.

Después de ponerse de acuerdo decidieron hablar con Moisés para pedir que les diera la bendición. También dieron la noticia a Eleazar y Raquel. Para ellos era natural que sus padres escogieran la persona con quien se casarían.

–Raquel, me siento feliz de que serás mi esposa –dijo Eleazar y le dio un fuerte abrazo.

–No puedo imaginar un mejor esposo para mí –dijo Raquel, con una hermosa sonrisa dibujada en su rostro.

Felices hicieron los preparativos para la boda. Fue un gran honor que Moisés aceptara darles la bendición.

Invitaron a sus parientes y amigos para que los acompañaran.

Eleazar firmó un documento, llamado ketubbah, en que prometía ser fiel a su esposa. Él lo tenía en su mano durante la ceremonia.

Después de la bendición, Moisés dijo:

–Ahora, hijo, te toca hacer feliz a tu linda esposa. Tal como Dios ha ordenado, no irás


al ejército por un año. Te quedarás en casa para alegrar a Raquel. Trátala con mucho cariño.

Un año para hacer feliz a Raquel

¡Qué alegría! Eleazar tendría todo un año para disfrutar con su amada esposa, la amiga de su niñez. Lo primero que hizo fue preparar una linda carpa donde armarían su hogar.

La vida seguía su curso. Cada mañana se levantaban para recoger maná; pero ahora en vez de volver a las carpas de sus padres iban a su propia carpa y Raquel preparaba ricas tortillas de maná para el desayuno, el almuerzo y la cena.

Todos los días comían la misma cosa. Era una comida monótona pero llena de vitaminas y de todos los nutrientes que necesitaban para estar sanos. En el campamento de los israelitas nadie se enfermaba.

Un día salió una orden a los soldados de que se reunieran, porque los atacaba el rey de Arad. Eleazar se alistó para ir a defender a Israel. Entonces recordó lo que Moisés le había dicho, de que se quedara en casa para hacer feliz a Raquel.

–No te preocupes mi linda Raquel –dijo Eleazar–. Te voy a defender aquí en nuestra carpa. Nadie te hará daño.

En los brazos de Dios

Pasaron los años. Moisés bendijo al pueblo antes de su muerte. Tenía 120 años; pero no parecía viejo. Era tan fuerte como cuando salió con el pueblo de la esclavitud de Egipto.

Para Raquel fue especial la parte de la bendición, que decía que Dios siempre nos sostiene entre sus brazos.

Raquel se sentía segura en los brazos de su amado Eleazar. Sus hijos y sus nietos se sentían seguros porque el papá y abuelo Eleazar los defendía contra cualquier peligro. Pero nada era como sentirse protegida en los brazos de Dios.

Dios también es tu refugio. Confía siempre en Él.

Mis Perlitas

Encuentra en MIS PERLITAS todo lo referente a esta historia.

 

 

 

Muchas bendiciones

Saludos a todos los que fielmente siguen esta página. Debido a una mudanza, no habrá nuevas historias durante el mes de enero.

LA PERLITA volverá en el mes de febrero. cuando ya esté instalada en mi nuevo hogar. Te deseo ricas bendiciones de Dios.

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Con la maestra Pilar Cabrera y su hija Mildred cuando visitamos
la iglesia Casa de Oración en Springfield, Missouri.

Pilar es la autora del material «Un corazón misionero», que puedes encontrar en hermanamargarita.com.

La niña más buena

Competencias. Hay distintas clases de competencias. ¿Has participado alguna vez en una competencia? Cuando yo era niña y vivíamos un tiempo en Canadá, gané una competencia por traer más invitados a la escuela dominical. Pero había un problema. Estábamos en camino al Perú, donde mis padres iban a hacer obra misionera.

¿Cuál era el problema? El premio que gané fueron unos canarios. Esos pajaritos no podían viajar con nosotros. El viaje de Canadá al Perú iba a ser primero en auto, desde Toronto hasta Miami en Florida. De allí íbamos a viajar en barco y no nos permitían llevar a bordo una jaula con canarios. ¡Tuve que dejar mi premio!

Los profesores prometieron vender los canarios y mandarme el dinero. Ese dinero se perdió por el camino. ¡Quizá se lo comió un pez! Nunca llegó, y quedé muy decepcionada. ¿De qué vale ganar un premio si no lo puedes disfrutar?

VOTACIÓN POR EL NIÑO MÁS BUENO

Ahora vamos a hablar de otro tipo de competencia. En uno de los canales de televisión de mi país hicieron votación por el niño más bueno. ¿Qué harías tú para ganar ese puesto?

Sierra, una niña de 7 años, sanada de cáncer de los riñones, quiso hacer algo por los niños enfermos en el hospital. Ella y su hermana mayor empezaron a reunir dinero para llevar regalos a estos niños. Cuando ella va al hospital conversa con los niños y les da buenos consejos.

Kayden, un niño de 6 años, inició una campaña de «Sonrisas para Navidad». Cuando se enteró de que su tío, que es militar, iba a pasar la Navidad en Afganistán, él y sus compañeros de clase en la escuela hicieron tarjetas para alegrar a los soldados. Este amiguito hizo más de 300 tarjetas para los soldados.

Jayla, una niña de 5 años, hizo bolsitas con regalos para los niños que viven en la calle. Tuvo esa idea cuando vio a una madre con su hijita que mendigaban.

Colin, un niño de 8 años, se ocupó en reunir casacas y abrigos para niños pobres. Su meta fue reunir 100 casacas o abrigos y entregarlos por medio del Ejército de Salvación. Le vino la idea cuando vio a una madre y su niño sin abrigos en el frío del invierno.

Tavin, un niño de 5 años, entregó todos sus ahorros para ayudar a las víctimas de un tornado. Él dice que su trabajo es ayudar a los necesitados.

Ser chico no significa que no se puede hacer algo grande por otros. En esta com-petencia, ¿quién fue nombrado el más bueno?

Después del conteo de los votos, Sierra salió ganadora. La niña que lleva regalos a los niños en el hospital fue nombrada «la niña más buena».

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UN NIÑO CON HABILIDADES DIFERENTES

Alguien que no entró en la competencia fue Zach (se pronuncia Zak). Durante toda su vida ha apoyado a su hermano discapacitado, un niño con habilidades diferentes. Siempre lo ha cuidado con mucho amor. Su esperanza es que cuando lleguen al cielo, su hermano va a correr y hablar, porque su hermano es sordomudo y cojo.

Zach ahora va a ingresar a la universidad para estudiar pediatría. Quiere especializarse en niños con habilidades diferentes, para ayudar a niños como su hermanito.

Un niño sordomudo y cojo es tan importante como cualquier niño. Todos llegan al mundo con promesa y esperanza; cada uno trae su propia bendición. A un niño discapacitado debemos apreciarlo por los talentos y las habilidades que tiene. Todos podemos contribuir con algo.

¿QUÉ PUEDES HACER?

¿Qué podrías hacer tú esta Navidad para traer sonrisas? Piensa en tu escuela, tu vecindario, tu iglesia… Pide que Dios te muestre lo que puedes hacer para alegrar a alguien.

Podrías ayudar a un niño con sus tareas escolares; podrías ayudar a un anciano con algún mandado; podrías ayudar a tu mamá con la limpieza… cualquier cosa que hagas para ayudar traerá sonrisas.

Regala muchas sonrisas en esta Navidad. Te quiere, Tía Margarita

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Todos los materiales pertinentes a esta historia están en MIS PERLITA.