Muchas bendiciones

Saludos a todos los que fielmente siguen esta página. Debido a una mudanza, no habrá nuevas historias durante el mes de enero.

LA PERLITA volverá en el mes de febrero. cuando ya esté instalada en mi nuevo hogar. Te deseo ricas bendiciones de Dios.

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Con la maestra Pilar Cabrera y su hija Mildred cuando visitamos
la iglesia Casa de Oración en Springfield, Missouri.

Pilar es la autora del material «Un corazón misionero», que puedes encontrar en hermanamargarita.com.

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La niña más buena

Competencias. Hay distintas clases de competencias. ¿Has participado alguna vez en una competencia? Cuando yo era niña y vivíamos un tiempo en Canadá, gané una competencia por traer más invitados a la escuela dominical. Pero había un problema. Estábamos en camino al Perú, donde mis padres iban a hacer obra misionera.

¿Cuál era el problema? El premio que gané fueron unos canarios. Esos pajaritos no podían viajar con nosotros. El viaje de Canadá al Perú iba a ser primero en auto, desde Toronto hasta Miami en Florida. De allí íbamos a viajar en barco y no nos permitían llevar a bordo una jaula con canarios. ¡Tuve que dejar mi premio!

Los profesores prometieron vender los canarios y mandarme el dinero. Ese dinero se perdió por el camino. ¡Quizá se lo comió un pez! Nunca llegó, y quedé muy decepcionada. ¿De qué vale ganar un premio si no lo puedes disfrutar?

VOTACIÓN POR EL NIÑO MÁS BUENO

Ahora vamos a hablar de otro tipo de competencia. En uno de los canales de televisión de mi país hicieron votación por el niño más bueno. ¿Qué harías tú para ganar ese puesto?

Sierra, una niña de 7 años, sanada de cáncer de los riñones, quiso hacer algo por los niños enfermos en el hospital. Ella y su hermana mayor empezaron a reunir dinero para llevar regalos a estos niños. Cuando ella va al hospital conversa con los niños y les da buenos consejos.

Kayden, un niño de 6 años, inició una campaña de «Sonrisas para Navidad». Cuando se enteró de que su tío, que es militar, iba a pasar la Navidad en Afganistán, él y sus compañeros de clase en la escuela hicieron tarjetas para alegrar a los soldados. Este amiguito hizo más de 300 tarjetas para los soldados.

Jayla, una niña de 5 años, hizo bolsitas con regalos para los niños que viven en la calle. Tuvo esa idea cuando vio a una madre con su hijita que mendigaban.

Colin, un niño de 8 años, se ocupó en reunir casacas y abrigos para niños pobres. Su meta fue reunir 100 casacas o abrigos y entregarlos por medio del Ejército de Salvación. Le vino la idea cuando vio a una madre y su niño sin abrigos en el frío del invierno.

Tavin, un niño de 5 años, entregó todos sus ahorros para ayudar a las víctimas de un tornado. Él dice que su trabajo es ayudar a los necesitados.

Ser chico no significa que no se puede hacer algo grande por otros. En esta com-petencia, ¿quién fue nombrado el más bueno?

Después del conteo de los votos, Sierra salió ganadora. La niña que lleva regalos a los niños en el hospital fue nombrada «la niña más buena».

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UN NIÑO CON HABILIDADES DIFERENTES

Alguien que no entró en la competencia fue Zach (se pronuncia Zak). Durante toda su vida ha apoyado a su hermano discapacitado, un niño con habilidades diferentes. Siempre lo ha cuidado con mucho amor. Su esperanza es que cuando lleguen al cielo, su hermano va a correr y hablar, porque su hermano es sordomudo y cojo.

Zach ahora va a ingresar a la universidad para estudiar pediatría. Quiere especializarse en niños con habilidades diferentes, para ayudar a niños como su hermanito.

Un niño sordomudo y cojo es tan importante como cualquier niño. Todos llegan al mundo con promesa y esperanza; cada uno trae su propia bendición. A un niño discapacitado debemos apreciarlo por los talentos y las habilidades que tiene. Todos podemos contribuir con algo.

¿QUÉ PUEDES HACER?

¿Qué podrías hacer tú esta Navidad para traer sonrisas? Piensa en tu escuela, tu vecindario, tu iglesia… Pide que Dios te muestre lo que puedes hacer para alegrar a alguien.

Podrías ayudar a un niño con sus tareas escolares; podrías ayudar a un anciano con algún mandado; podrías ayudar a tu mamá con la limpieza… cualquier cosa que hagas para ayudar traerá sonrisas.

Regala muchas sonrisas en esta Navidad. Te quiere, Tía Margarita

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Todos los materiales pertinentes a esta historia están en MIS PERLITA.

 

Una sala de 36 camas

Sala de 36 camas

¡El apéndice! Un órgano pequeñito, tamaño del dedo pulgar, que puede causar mucha molestia. Te voy a contar lo que pasó cuando era niña y se me infectó el apéndice.

Cuando te da dolores de estómago y te retuerces, especialmente si el dolor es en la parte baja y a la derecha, los médicos sospechan que es el apéndice. Un amigo de mis padres, que era médico, les aconsejó a que me internaran en el hospital para que me operen. Él no podía hacerlo porque no era cirujano. El cirujano es un doctor que hace operaciones quirúrgicas.

EN UNA SALA COMÚN

Mis padres eran misioneros en Arequipa, Perú. No tenían dinero para que me internaran en una clínica ni para que yo tuviera una sala privada en el hospital. Me pusieron en una sala común, ¡donde había 36 camas! Las enfermeras en lugar de atender a las pacientes conversaban o jugaban a las cartas. Las menos enfermas atendían a las más enfermas. Mi mamá me atendía a mí.

Cuando el médico de turno pasó a verme, oí que le dijo a la enfermera que no me iban a operar. Un apéndice infectado, que se deja sin operar, puede causarte la muerte.

NO QUERÍAN OPERARME

¿Por qué no me iban a operar? Porque yo era «gringuita» y el médico pensaba que mi papá tenía mucha plata. Como a las pacientes de la sala común no les cobraban por la operación, el cirujano no quiso operarme.

Yo le avisé a mi mamá lo que había oído y ella se lo dijo a nuestro médico amigo. No sé cómo él lo hizo, pero «obligó» al cirujano a que me operara. ¡Y me operó!

El apéndice es un órgano pequeñito; pero el mío era grande, porque estaba muy infectado. Era como el largo de una mano aunque suele ser del tamaño de un dedo pulgar. Como era grande, la herida que me abrieron también fue grande. Una herida, cosida con puntos, duele.

DUELE MUCHO REÍRSE

Si alguna vez te operan, y cosen tu herida con puntos, ¡no te rías! Ahora sí, ¡ríete! ¿En qué parte del cuerpo sientes la risa? Por debajo de la cintura, ¿verdad que sí? A los amigos que me visitaron les causaba gracia hacerme reír, porque la risa me hacía llorar. Me contaban chistes divertidos y no podía dejar de reírme; pero con la risa me salían lágrimas.

Pasaron los días, y entre risas y lágrimas, mi herida fue sanando. Pasada una semana de la operación, me sacaron los puntos. Me quedó una cicatriz grande; un recuerdo de que Dios cuidó de mí, esa vez que estuve en la sala de 36 camas.

EL MÉDICO DE MÉDICOS

Dios es el Médico de médicos. Cuando se me infectó el apéndice, usó a nuestro médico amigo y a un cirujano para curarme. Años más tarde, un cirujano me sacó la vesícula, otro órgano que me causaba mucho dolor de estómago. Pero Dios también me ha curado sin necesidad de médicos.

El apéndice no fue el único problema que tuve de niña. Sufrí por muchos años con mucho dolor de estómago. Después de almorzar, tenía fuertes cólicos. Una vez que pedí oración por mi problema, Dios me sanó al instante.

De niña también sufrí de alergia a muchos alimentos, entre ellos queso y tomate. Cuando comía algo que no debía comer, el cuerpo se me llenaba de llagas; yo las rascaba y se me infectaban. A veces mi mamá me envolvía los brazos y las piernas con vendas para que no se me infectaran las heridas. En un culto, en el sur de Chile, en Osorno, Dios me sanó. Esa misma noche comí un sándwich de queso con tomate y nada me pasó. Nunca más me salieron ronchas.

NUESTRO DIOS TODOPODEROSO

Te cuento esto para animarte a confiar en nuestro todopoderoso Dios. ¿Qué necesitas en tu vida? ¿Hay alguien de tu familia que está enfermo? Dios puede sanarles milagrosamente, sin intervención de médicos, o tal vez sea en un hospital. De cualquier forma, Dios es quien sana.

«¿Cómo podré, mi Dios, pagarte todas tus bondades?» Así preguntó el escritor del Salmo 116. Nunca jamás podremos pagarle a Dios todas sus bondades. Su amor es un regalo que no tiene precio. Lo más grande que Dios ha hecho por nosotros es darnos a Jesús, su Hijo Unigénito, para que sea nuestro Salvador. Nunca dejes de confiar en Él.

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La Perlita 326 Una sala de 36 camas     Una sala de 36 camas color

Hoja para colorear: 326 Dios me sana

Póster: 326 Poster Salmo 116

Actividades:   326 Sus bondades 1   326 Mi Sanador 2

 

Perlita de vacacion

 

El vestido de bondad

¿Con qué te vistes cuando te despiertas en la mañana? ¿Sabías que la Biblia habla del vestido? ¿Te vistes de bondad,

humildad y paciencia?

Laura y Susana son hermanas. Les encanta disfrazarse y jugar a las princesas. A veces son las mejores amigas, otras veces pelean. Pero siempre se amistan antes de dormirse en la noche.

Cuando la mamá las despierta en la mañana para que se alisten para ir a la escuela, Laura se demora tanto en vestirse, en peinarse, en desayudar, y en cepillarse los dientes que siempre es la última en salir por la puerta.

LauraAMENAZA DE CASTIGO

Una tarde, cuando su papá llegó del trabajo, tuvo una conversación seria con Laura. Le dijo que si ella no se apuraba en alistarse la mañana siguiente, él la castigaría.

–Mañana tienes que ser la primera en salir por la puerta para ir a la escuela –le dijo el papá.

El hermano gemelo de Laura es David. Él y Susana oyeron la amenaza. ¿Crees que les pareció bien? ¿Piensas que se alegraron porque Laura sería castigada? ¿Qué hubieras pensado tú?

DavidDIEZ MINUTOS MÁS

En la mañana la mamá despertó temprano a Laura y a Susana, para que las niñas tuvieran tiempo suficiente para alistarse. Después fue a despertar a David.

–Mamá –dijo David–, quiero quedarme en cama diez minutos más para darle tiempo a Laura. No quiero que ella se atrase en alistarse.

SusaanaSUSANA SE ESCONDE

Cuando Susana se había vestido y peinado, cuando había tomado su desayuno y se había cepillado los dientes, se escondió detrás de una puerta. ¿Sabes por qué? Laura todavía no estaba lista.

–Me voy a esconder para que Laura salga primero por la puerta –dijo esta princesa.

Ese día, por la consideración de su hermano gemelo y de su hermanita Susana, Laura fue la primera en salir por la puerta. Su papá no tuvo que castigarla.

LAS PRINCESAS

Esa tarde, cuando llegaron de la escuela, las dos hermanitas se vistieron de princesas.

–David, ¿quieres ser rey? –le preguntaron.

Él estaba ocupado con otros juegos y no quería jugar con las niñas; pero ellas lo convencieron. Pronto estaban jugando al rey y las princesas.

David aprovechó la situación e hizo que las princesas lo atendieran. Pasaron una tarde muy divertida.

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Cuando el papá llegó del trabajo preguntó cómo les había ido a sus princesas en la mañana.

–Yo salí primero por la puerta –dijo Laura.

Entonces la mamá le explicó que sus hermanos habían sido muy considerados con ella y que habían demorado en salir para que ella fuera la primera.

LauraAPRENDE A AGRADECER

–¿Has agradecido a tus hermanos? –le preguntó el papá.

Laura no había pensado en eso.

–Quiero que mis princesas aprendan a ser agradecidas –dijo el papá.

Entonces Laura dio un fuerte abrazo a Susana. Cuando fue a abrazar a David, él dijo:

–No gracias. No quiero abrazos de niñas.

Ahora Laura se apura en las mañanas; pero pocas veces le gana a David. ¿Será porque él no tiene cabello largo que peinar?

VESTIDO DE BONDAD

Cuando te despiertes mañana y te vistas, no te olvides de ponerte el vestido de bondad, humildad y paciencia. No es un vestido que puedes ponerte como te pones una blusa o un pantalón. Es el amor de Dios que llena tu corazón.

Sigue el ejemplo de los hermanos de Laura, que con mucho cariño pensaron en la manera de ayudarla para que no fuera castigada.

¿A quién puedes ayudar? ¿A quién puedes alegrar? Pide a Jesucristo que te ayude a ponerte el vestido de bondad.

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Para imprimir la historia: 251 El vestido de bondad color

Para colorear: 251 David   251 Laura y Susana