La levadura de bondad

Historia escrita por Ximena Soliz de Piérola, La Paz, Bolivia

 

Alina y Ever eran hijos ejemplares de la familia Gómez. Sus padres no tenían que andar regañándolos, porque ellos cumplían sus deberes con agrado.

Una tarde, los dos hermanos fueron al cumpleaños de un primo, a quien le gustaba invitar a mucha gente para ser homenajeado.

Alina y Ever se divertían jugando una y otra cosa con los otros niños; pero Alan, un niño cojo, no quería jugar. Uno de los muchachos le grito:
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–Alan, ven a jugar. ¿Qué te parece si jugamos a remedar cómo caminas?

Y comenzó a remedar la forma en que Alan cojeaba. Todos los niños soltaron una gran carcajada, mientras Alan, avergonzado, agachaba la cabeza. Casi todos los niños comenzaron a caminar cojeando por el patio.

–Mira cómo cojeo –decía una niña.

–Yo cojeo mucho más –decía otra, mientras otros reían y se burlaban.

Burlarse no es un juego

Alina y Ever se habían quedado callados observando la escena, mientras sus amigos los llamaban para que jugaran.

–Vamos –le dijo Alina a su hermano Ever.

–¡No! –exclamó Ever–. Burlarse de otros no es un juego.

–No pretendo burlarme, sólo divertirme –contestó Alina.

Ever se dio la vuelta para dirigirse a donde estaba Alan, que trataba de disimular las lágrimas que le caían. Se acercó suavemente, y poco a poco logró entablar una conversación con él.

Después de unos minutos, ambos estaban conversando amigablemente, y luego se pusieron a jugar lanzando una pelota.

Por la noche, cuando ya Ever y Alina habían vuelto a casa, Alina casi no quería hablar.

–¿Por qué estás así hija? ¿Qué pasó en el cumpleaños? –le preguntó la mamá.

Alina no pudo aguantar más y se echó a llorar.

–Hoy hice algo muy feo, mamá –dijo Alina–. Los niños comenzaron a burlarse de la forma en que cojea Alan.
Remedaban su forma de caminar, y yo también lo hice.

Alina lloraba desconsolada, y entre suspiros dijo:

–No entiendo qué pasó. ¿Por qué me porté tan feo?

Su mamá le alcanzó un pañuelo y luego le explicó:

–Nuestro corazón es engañoso, Alina, por eso debemos tener mucho cuidado. La maldad crece, así como la masa de pan cuando la preparo con levadura.

Efectos de la levadura

La levadura es un hongo de una sola célula, que se junta a muchos otros hongos iguales, y se reproduce rápidamente. Sólo un grano contiene cerca de 25 mil millones de células. Por eso, cuando el pan se prepara con levadura, y la masa se deja reposar, crece al doble o triple de su tamaño.

Hay levadura de malicia y de maldad. El apóstol Pablo nos exhorta a que no dejemos que obren en nosotros. La malicia es como un mal pensamiento que te dice: «no harás nada malo jugando al cojito; sólo te divertirás un poco con tus amigos». Pero a los malos pensamientos no les gusta obrar solos. Se reproducen rápidamente si les damos el medio apropiado para eso, así como la levadura.

Practica la bondad

La mamá les siguió explicando a Alina y Ever los efectos negativos de la levadura de malicia y de maldad.

–Es verdad, mamá –dijo Ever–. Yo también tuve la idea de seguir a mis amigos en su burla; pero luego me pregunté: ¿qué haría Jesús en mi lugar? Y decidí no hacerlo.

Al alejarse del engañoso pensamiento de malicia, Ever no dejó que se reproduzca. Prefirió pensar en lo que haría Jesús.

–Mamá, ¿qué puedo hacer para reparar el mal que hice? –preguntó Alina.

–Primero, hija, debes pedirle perdón al Señor Jesús. Luego debes pedirle un sincero perdón a Alan. Él debe estar sufriendo mucho por lo que pasó en la fiesta de cumpleaños.

Alina se puso de rodillas y oró pidiendo perdón a Dios. Después le pidió a su mamá que la llevara a casa de Alan para que le pidiera perdón por haberse burlado de él.

Esa noche Alina durmió feliz. Dios le había perdonado por su mal comportamiento y Alan se había alegrado cuando le pidió perdón, y le aseguró que la perdonaba.

En vez de levadura de malicia, Alina practicaría la bondad.

MIS PERLITAS

En Mis Perlitas hay muchas ayudas para esta historia.

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Rut, la nuera bondadosa

Los niños del Club hacían brillar su luz, como dijo Jesús que hagamos. La gente en el vecindario los veía haciendo trabajos para llenar con monedas el frasco de amor.

Cuando el frasco estaba lleno, doña Beatriz preguntó a quién lo darían. Estrella sugirió al amiguito Samuel.

–Samuel no tiene papá ni mamá para que le compren sus cosas –dijo Estrella–. Nosotros podemos ayudarle.

Samuel es huérfano. Sus padres han muerto en un accidente y ahora vive con sus tíos. ¡Cómo extraña a sus padres! También echa de menos a sus amigos que ha tenido que dejar al venir a vivir con sus tíos.

Cuando Estrella sugirió que le dieran el frasco con las monedas, Samuel sintió algo muy especial en su corazón. Sus nuevos amigos realmente lo amaban.

Doña Beatriz dijo que lo pensaran y dieran otras sugerencias. Luego les les contó la historia de Rut y Noemí. Ellas hubieran comprendido a Samuel porque también habían perdido a seres amados y habían ido a vivir en otro lugar.

La familia de Noemí

Elimelec y Noemí, y sus hijos Mahlón y Quelión, vivían en Belén de Judá. Belén quiere decir «casa de pan», pero no había allí mucho pan. En toda la tierra de Judá había hambre, por no haber buenas cosechas.

Elimelec decidió llevar a su familia a un lugar donde había pan en abundancia. Fueron a vivir en Moab. Pero allí la gente no adoraba a nuestro Dios sino a dioses falsos.

En la tierra de Moab, Noemí tuvo una experiencia muy triste. Murió su esposo Elimelec y ella quedó sola con sus hijos. ¡Noemí, Mahlón y Quelión quedaron sin el padre de familia en una tierra extraña!

Mahlón y Quelión se casaron con mujeres de Moab, con Rut y Orfa. Pero al tiempo, ellos también enfermaron y murieron. Noemí seguramente se sintió muy sola.

Noemí vuelve a Belén

Después de un tiempo Noemí decidió volver a su tierra. Empacó sus cosas, cerró la puerta de su casa, y empezó a caminar. Iba acompañada de sus dos nueras, Rut y Orfa.

Noemí les dijo que regresen a su casa y que vuelvan a casarse. Orfa decidió hacerlo; pero Rut no quiso abandonar a su suegra. Era bondosa y no quería dejar sola a Noemí.

«Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios», dijo Rut.

(Lee en Rut 1:16,17 todas las lindas palabras de Rut.)

Un hermoso día de otoño, cuando estaba comenzando la cosecha de cebada, Noemí y Rut llegaron a Belén. Todos los que la recordaban se admiraron de verla.

De inmediato Rut se puso a trabajar. Fue a espigar cebada en los campos de Booz, un pariente de Elimelec. Él era un hombre bueno y dejó que Rut trabajara con sus segadores.

«¡Que Dios te lo pague! ¡Que el Señor Dios de Israel te premie!» le dijo Booz.

La costumbre en Israel era que los segadores no recogían espigas hasta los últimos rincones, sino que dejaban algo para los pobres y los extranjeros; por eso, Rut fue a trabajar. Cada noche volvía a casa con cebada para ella y Noemí.

Rut, un tesoro para Noemí

Al poco tiempo, Dios premió a la bondadosa Rut. Booz, que la había dejado trabajar en su campo, decidió casarse con ella. Rut y Noemí ya no tendrían que vivir solas. ¡Qué día feliz!

Otro día feliz fue cuando Booz y Rut tuvieron su primer bebé. Era un lindo varoncito, a quien nombraron Obed.

¿Sabes? Obed fue el abuelo del rey David. Booz y Rut fueron sus bisabuelos. Dios realmente los premió.

Las mujeres de Belén decían a Noemí: «¡Qué feliz eres por tener una nuera tan cariñosa como Rut! Ella te vale más que siete hijos.» ¡La bondadosa Rut era un tesoro para Noemí!

Seamos bondadosos

Rut nos enseña a ser buenos con las personas mayores. Realmente, con todos. Sé bueno con los niños de tu edad y también con los que son menores. Respeta a las personas mayores, y pórtate muy bien con los ancianos.

–Estrella ha sugerido que seamos buenos con Samuel –dijo doña Beatriz–. Él necesita un nuevo uniforme para la escuela y útiles escolares.

La buena vecina dijo a los niños que sigan pensando en quién recibiría el dinero que habían juntado. Mientras tanto, podían empezar a llenar un segundo «frasco de amor».

 

¿A quién le darías tú el frasco de amor?

La próxima semana los niños del Club lo decidirán. ¿A quién se lo darán?

 

 

MIS PERLITAS

En Mis Perlitas está todo el material que acompaña a esta historia.

 

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Boletin Febrero 2019 Amor

El jardín del amor

Después de escuchar la historia de María y el perfume que derramó sobre los pies de Jesús, Pepita no podía dejar de pensar en ese regalo extraordinario.

Cada semana Pepita recibe una propina de 10 pesos para gastar en lo que quiere. ¿Estaría dispuesta a ahorrar ese dinero y regalar más de 500 pesos después de un año? Eso significaba que pasaría todo el año sin comprar caramelos y otras cositas que le gustan.

Pepita conversó de esto con su amiga Estrella. En la reunión del Club habló con doña Beatriz acerca de su idea.

Pimienta no recibe propinas. Al oír lo que dijo Pepita se puso pensativo. ¿Qué haría si tuviera dinero?

–Yo no podría regalar 500 pesos –dijo nuestro amiguito.

Un año sin caramelos

Pepita no podía dejar de pensar en la idea de ahorrar sus propinas. Decidió que por lo menos guardaría algo cada semana. En un papel dibujó un corazón rojo y escribió: «Regalo de amor»; luego tomó un frasco con tapa y pegó ese papel en el frasco. Decidió que se esforzaría todo lo posible para poner cada semana algunas monedas en el frasco; pero ¿dejar de comer caramelos? Iba a ser difícil.

Una de las primas de Pepita había dejado de comer caramelos y chocolates todo un año. Su papá le dio 100 pesos como recompensa. ¿Cómo sería si ella hiciera un trato con su papá? Si dejaba de gastar sus propinas en caramelos y reunía 500 pesos en un año, y si su papá le daba 100 pesos, ¡Pepita tendría 600 pesos para regalar!

Tengo que preguntarle a Papá si haría un trato conmigo, pensó Pepita. Pero ¿estaba ella dispuesta a ahorrar?

–Estrella, ¿qué me aconsejas? –le preguntó a su amiga.

–Yo digo que hagas un regalo de amor. Te voy a ayudar a juntar pesos; más pesos, ¡muchos pesos! –le prometió Estrella, y le dio un abrazo y un beso en la mejilla.

¿Crees que Pepita lo va a hacer? ¿Lo harías tú?

El jardín sorpresa

En la reunión del Club doña Beatriz tenía una sorpresa para los niños. El árbol del amor ahora estaba en un jardín; un jardín donde había mucho lugar vacío.

Como título doña Beatriz había puesto: «Jardín de la bondad».

–Aquí vamos a armar un hermoso jardín –dijo la buena vecina–. Por cada acto de bondad pondremos alguna cosa en el jardín; puede ser una flor, una mariposa o una abejita.

–Pepita va a juntar sus propinas para regalar –dijo Estrella.

–Quiero ser como María que regaló su costoso perfume –dijo Pepita–. Voy a ahorrar para ver cuánto puedo juntar en un año. Tengo un frasco en que voy a poner el dinero.

Pepita les contó a todos su idea. A doña Beatriz le gustó tanto que sugirió a los niños que hicieran lo mismo.

–¿Qué les parece si todos juntamos dinero por tres meses? Sería nuestro proyecto de amor. Luego podemos hacer un regalo, tal vez a una familia que necesita ayuda.

Los niños se entusiasmaron. Iban a juntar dinero, iban a armar el jardín, e iban a hacer un regalo.

–Nuestro Club Tesoros será el «club de los niños buenos» –dijo doña Beatriz–. Con nuestros actos de bondad vamos a honrar a Dios. Escuchen lo que dijo Jesús.

Doña Beatriz les leyó Mateo 5:16. Luego, palabra por palabra, los niños repitieron este versículo:

Un regalo, ¿para quién?

Los niños estaban felices con sus nuevos proyectos. Hicieron trabajos en el vecindario para poner dinero en el frasco de amor. Así le decían al frasco en que ponían sus monedas. Y cada vez que ayudaban a alguien pegaban una figura en el jardín, que se veía cada vez más bonito.

Pronto en el jardín había muchas flores y el frasco estaba lleno de monedas. Doña Beatriz preguntó a quién lo darían.

–¿Por qué no le damos el frasco a Samuel? –dijo Estrella.

–¿Por qué a Samuel? –preguntó Pimienta. En su corazón dijo: ¿Por qué no a mí? Mis padres no me dan propina.

–Samuel no tiene papá ni mamá para que le compren sus cosas –dijo Estrella y fue a darle un abrazo a Samuel.

Doña Beatriz dijo que la próxima semana lo decidirían.

¿Qué piensas? ¿Crees que le darán el dinero a Samuel?

 

MIS PERLITAS

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¡Bendiciones!

Dios te ayude a ser bueno.

El vestido de bondad

¿Con qué te vistes cuando te despiertas en la mañana? ¿Sabías que la Biblia habla del vestido? ¿Te vistes de bondad, humildad y paciencia?

Laura y Susana son hermanas. Les encanta disfrazarse y jugar a las princesas. A veces son las mejores amigas, otras veces pelean. Pero siempre se amistan antes de dormirse en la noche.

Cuando la mamá las despierta en la mañana para que se alisten para ir a la escuela, Laura se demora tanto en vestirse, en peinarse, en desayudar, y en cepillarse los dientes que siempre es la última en salir por la puerta.

LauraAMENAZA DE CASTIGO

Una tarde, cuando su papá llegó del trabajo, tuvo una conversación seria con Laura. Le dijo que si ella no se apuraba en alistarse la mañana siguiente, él la castigaría.

–Mañana tienes que ser la primera en salir por la puerta para ir a la escuela –le dijo el papá.

El hermano gemelo de Laura es David. Él y Susana oyeron la amenaza. ¿Crees que les pareció bien? ¿Piensas que se alegraron porque Laura sería castigada? ¿Qué hubieras pensado tú?

DavidDIEZ MINUTOS MÁS

En la mañana la mamá despertó temprano a Laura y a Susana, para que las niñas tuvieran tiempo suficiente para alistarse. Después fue a despertar a David.

–Mamá –dijo David–, quiero quedarme en cama diez minutos más para darle tiempo a Laura. No quiero que ella se atrase en alistarse.

SusaanaSUSANA SE ESCONDE

Cuando Susana se había vestido y peinado, cuando había tomado su desayuno y se había cepillado los dientes, se escondió detrás de una puerta. ¿Sabes por qué? Laura todavía no estaba lista.

–Me voy a esconder para que Laura salga primero por la puerta –dijo esta princesa.

Ese día, por la consideración de su hermano gemelo y de su hermanita Susana, Laura fue la primera en salir por la puerta. Su papá no tuvo que castigarla.

LAS PRINCESAS

Esa tarde, cuando llegaron de la escuela, las dos hermanitas se vistieron de princesas.

–David, ¿quieres ser rey? –le preguntaron.

Él estaba ocupado con otros juegos y no quería jugar con las niñas; pero ellas lo convencieron. Pronto estaban jugando al rey y las princesas.

David aprovechó la situación e hizo que las princesas lo atendieran. Pasaron una tarde muy divertida.

princesa 2 co

Cuando el papá llegó del trabajo preguntó cómo les había ido a sus princesas en la mañana.

–Yo salí primero por la puerta –dijo Laura.

Entonces la mamá le explicó que sus hermanos habían sido muy considerados con ella y que habían demorado en salir para que ella fuera la primera.

LauraAPRENDE A AGRADECER

–¿Has agradecido a tus hermanos? –le preguntó el papá.

Laura no había pensado en eso.

–Quiero que mis princesas aprendan a ser agradecidas –dijo el papá.

Entonces Laura dio un fuerte abrazo a Susana. Cuando fue a abrazar a David, él dijo:

–No gracias. No quiero abrazos de niñas.

Ahora Laura se apura en las mañanas; pero pocas veces le gana a David. ¿Será porque él no tiene cabello largo que peinar?

VESTIDO DE BONDAD

Cuando te despiertes mañana y te vistas, no te olvides de ponerte el vestido de bondad, humildad y paciencia. No es un vestido que puedes ponerte como te pones una blusa o un pantalón. Es el amor de Dios que llena tu corazón.

Sigue el ejemplo de los hermanos de Laura, que con mucho cariño pensaron en la manera de ayudarla para que no fuera castigada.

¿A quién puedes ayudar? ¿A quién puedes alegrar? Pide a Jesucristo que te ayude a ponerte el vestido de bondad.

Poster Col 3_12

Para imprimir la historia: 251 El vestido de bondad color

Para colorear: 251 David   251 Laura y Susana