Invitación a la fiesta del cielo

Pepita no estaba acostumbrada a recibir correspondencia; pero un día llegó a su casa el cartero. ¡Y la carta que traía era para ella!

El sobre se veía muy bonito, con su nombre y su dirección, y una linda estampilla. Corrió adonde su mamá para pedirle que le ayudara a abrir el sobre con cuidado. Su mamá lo cortó por uno de los bordes con una tijera y con mucho cuidado.

En el sobre había una invitación. Era doña Beatriz que le invitaba a una fiesta. La última vez que habían hecho fiesta era para celebrar el cumpleaños de Pepita.

Ésta iba a ser una fiesta para celebrar que Pepita y sus amigos del Club Tesoros habían recibido a Jesús como su Salvador. «Vamos a hablar del cielo», decía la tarjeta de invitación.

Pepita no dejaba de saltar de alegría; iba con su sobre corriendo por todas partes, mostrándolo a todos. «Doña Beatriz me ha invitado a una fiesta –decía Pepita–. ¡Vamos a hablar del cielo!»

Cuando se encontró con Sal y Pimienta, ellos traían la misma noticia. También habían recibido una invitación, lo mismo que los otros amigos del Club.

LA FIESTA DE DOÑA BEATRIZ

El sábado, cuando llegaron al Club, encontraron que doña Beatriz había decorado su sala. Todo estaba tan bonito que parecía el cielo, por lo menos en los colores.

–Estamos de fiesta –dijo doña Beatriz al saludar a los niños–. ¿Recibieron la invitación?

–¡Sí! –gritaron todos–. ¡Muchas gracias!

Jesús dijo que cada vez que alguien se arrepiente de sus pecados y lo recibe como su Salvador, hay fiesta en el cielo. Dios y los ángeles se alegran. La buena vecina quería celebrar lo que había pasado en la reunión del Club la semana pasada. Los niños habían orado para recibir a Jesucristo como su Salvador, ¡habían nacido de nuevo!

–Cuando vi la felicidad que sintió Pimienta al entregar su corazón a Cristo, decidí que debíamos festejarlo –dijo la buena vecina–. Me alegro por todos ustedes. ¡Por eso hay fiesta!

–Me encantan las fiestas –dijo Pepita.

LA FIESTA MÁS GRANDE DE TODAS

–Hablemos ahora de la fiesta más grande de todos los tiempos –dijo doña Beatriz–. Habrá gente de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. La multitud será tan grande que no se podrá contar.

–¿Qué significa eso de lenguas? –preguntó Pimienta.

–Quiere decir que habrá gente de todos los idiomas. Ruso, castellano, sueco, inglés, chino, ruso, japonés, quechua…

–¿Cómo nos vamos a entender? –preguntó Sal.

–Todos hablaremos el idioma del cielo –respondió doña Beatriz–. El cielo es un lugar de alegría. Allí no habrá más lágrimas; no habrá dolor, tristeza ni muerte.Todo será puro y perfecto. No habrá gente mala, ni siquiera habrá mentirosos.

Doña Beatriz les habló del hermoso hogar que espera a todos los que han nacido de nuevo, así como Nicodemo.

DESCRIPCIÓN DEL CIELO

Jaspe, zafiro, esmeralda, crisólito, berilo, topacio… Imagina una ciudad en que los cimientos están decorados con estas piedras preciosas, una ciudad de oro puro, como cristal pulido; una ciudad con murallas de jaspe.


Las puertas del cielo son de perlas; cada puerta es una perla. Del trono de Dios sale un río de agua cristalina. A cada lado del río está el árbol de vida, que produce un fruto cada mes.

Lo más maravilloso del cielo no son las calles de oro ni los ángeles. Jesús, que nos ha abierto la puerta al cielo, es lo más maravilloso. ¡Qué lindo será cuando nos dé la bienvenida!

Pimienta imagina que camina con Jesús
en calles de oro

La santa ciudad del cielo es la nueva Jerusalén. Es el lugar donde viviremos todos los que amamos al Señor Jesús.

LA INVITACIÓN DE DIOS

Así como Pepita y los niños del Club recibieron la invitación a una fiesta en casa de doña Beatriz, Dios nos ha invitado. La Biblia es la gran carta de invitación de Dios. Todo estamos invitados a la fiesta del cielo, a vivir con Dios para siempre.

«El que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua
de la vida gratuitamente.»

Jesús le ofreció el agua de la vida a la samaritana, un manantial de alegría en su corazón. Los niños del Club aceptaron la invitación de recibir el perdón de sus pecados y la vida eterna. Para ti también es el agua de la vida. ¿Has aceptado la invitación de Dios de recibir a Jesús como tu Salvador?

En MIS PERLITAS hay mucho material para esta historia.

 

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La esperanza del cielo

esperanza del cielo

María y su hermanito Juan tenían una conversación muy interesante. Conversaban acerca de algo que nos interesa a todos. Estaban hablando del cielo.

–¡Qué lindo va a ser llegar al cielo! –exclamó Juan–. Si uno es pobre, sólo levanta una piedra de oro, y ¡zaz! …. ¡se vuele rico!

–En el cielo no hay pobreza –dijo María, su hermana mayor. Ella tenía una Biblia propia y la leí todos los días.

–¿Cuándo va a venir Jesús para llevarnos allá? –preguntó Juan–. Tengo ganas de ir al cielo.

–Nadie sabe cuándo va a venir. Jesús dijo que sólo su Padre sabe la hora, pero… ¡qué importa eso! Lo importante es saber que Él viene.

LISTOS CUANDO VENGA JESÚS

–A mí me importa mucho. Yo quiero saber cuándo va a venir Jesús, porque quiero estar listo cuando Él venga. No quiero que venga cuando yo esté de viaje con papá.

–No importa dónde estés o qué estés haciendo. Puedes viajar con papá todo lo que quieras; pero es importante que estés listo para ir con Jesús en cualquier momento. Necesitas pedir perdón a Jesús y recibirlo como tu Salvador. Yo lo he hecho y Él me ayuda a portarme bien.

–Ah… Es por eso que no te castigan. Yo quisiera ser tan bueno como tú.

–Jesús te va a ayudar a ti también si se lo pides.

NUNCA NOS SEPARAREMOS

La conversación estaba tan interesante que no se dieron cuenta de que habían llegado Marta y Pablo.

–Yo donde Jesús. Yo donde Jesús –dijo el chiquitín, Pablo–. Yo también niño bueno.

–Sí, Pablo, tú también –dijo María–. Mamá, papá, Juan, Marta, Abuela, yo, y todos los que amamos a Jesús vamos a ir al cielo.

–¡Qué lindo será estar todos juntos! –exclamó Marta–. Se lo voy a contar ahora mismo a la Abuela.

–Sí, eso va a ser hermoso –afirmó María–, pero lo mejor de todo será ver a Jesús. Nunca nos separaremos de Él.

LISTOS PARA EL CIELO

–¿Cómo puedo saber si estoy lista o no para ir al cielo? ¿Qué tengo que hacer? –preguntó Marta.

–Si crees en Dios y amas a Jesús de todo corazón, creo que podrás ir al cielo –dijo María.

–Ah, ¡qué lindo! Yo amo a Jesús de todo mi corazón; pero me da tristeza que la Abuela no va a poder caminar por las calles de oro del cielo.

–La Abuela va a estar sana en el cielo. Allí nadie está enfermo –dijo María a su hermana–. En el cielo nadie muere y nadie llora. Lo he leído en mi Biblia.

–En el cielo papá no me va a castigar –dijo Juan–. Eso será lindo. No me gusta cuando me castiga.

–Papá te castiga porque eres desobediente y él quiere enseñarte a ser un niño bueno –dijo María.

–Trataré de portarme mejor –decidió Juan–, pero es difícil. ¿Crees que podría pedirle a Jesús que me ayude?

–Por supuesto. Él siempre nos ayuda.

Juan se sintió contento por la respuesta y se fue silbando en busca de sus amigos para jugar fútbol.

JESÚS VIENE PRONTO

Así conversaban los hermanos, muy emocionados por la esperanza de un día ir al cielo. Cada uno se imaginaba cómo sería estar allí.

Hablar del cielo es la mejor conversación que se puede tener. ¿Te emociona pensar en el cielo?

Muy pronto, Jesús va a venir para llevarnos al cielo. Él está preparando un hermoso hogar para los que le aman.

Jesús dijo a sus discípulos que en el hogar de Dios nuestro Padre hay lugar más que suficiente para todos. Muy pronto Jesús volverá para llevarnos a nuestro hogar en el cielo, para que estemos siempre con Él.

¿Amas a Jesús de todo corazón? ¿Irás con Él al cielo? ¿Le has pedido que perdone tus pecados? Si Jesús es tu Salvador la esperanza del cielo es una realidad. Espero que así sea. ¡Nos veremos allá!

Juan 14_3

La Perlita 324 La esperanza del cielo

Historia en color: 324 La esperanza del cielo

Hoja para colorear: 324 El cielo   Póster: 324 Poster Juan 14_3

Actividad: 324 Jesus viene pronto