Pancho, el niño que sabía esperar

Todas las tardes, Pancho espera a que su papá vuelva del trabajo. Pancho se llama Francisco, aunque todos le dicen Panchito. Él quiere que le digan Pancho, porque en su opinión ya es grande y «Panchito» es para niñitos. Pancho tiene seis años de edad y se siente muy importante.

LO QUE PANCHO ESPERA

Pancho es un niño que sabe esperar. Él espera a su mamá cada vez que ella va al mercado. Como es un niño responsable, se queda a cuidar a su hermanita. Cuando ella se pone a llorar, a Pancho le parece que su mamá demora mucho.

Pancho también espera que comiencen las clases en la escuela, pues va a entrar al primer grado. Como ya dije, él se siente grande y muy importante. En la escuela no va a permitir que le digan Panchito.

Todos los años nuestro amiguito espera a que llegue su cumpleaños. Espera también la Navidad, porque en la iglesia hay una gran fiesta. A Pancho también le gusta esperar la visita de su tía Edita. Ella siempre le trae alguna sorpresa.

Lo mejor para Pancho es esperar a sus abuelos. Lo que no le gusta son los besos de la abuela. Eso le parece que es para niñitos y, como sabes, Pancho ya es grande. Pero se aguanta los besos porque quiere mucho a su abuela.

Ahora está esperando que llegue el Domingo de Ramos, porque él va a participar en una actuación en la iglesia. Él y los otros niños van a gritar «¡Hosanna!» y agitar hojas de palma. Va a ser una gran celebración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Después van a celebrar la resurrección de Jesús. ¡Ese es un día de gran fiesta!

HAY MUCHAS COSAS QUE ESPERAR

¿Verdad que hay muchas cosas que uno puede esperar? Muchos niños esperan el día en que sean grandes. Piensan que entonces no tendrán que obedecer a nadie. Pero no es así. Siempre hay que ser obediente y respetuoso.

Lo que no le gusta a Pancho es cuando ha sido desobediente y su mamá le dice: «Espera a que llegue tu papá. Con él te las vas a arreglar.» Cuando ella le dice esas palabras, Pancho se esconde y no sale a esperar a su papá. ¿Por qué? Porque sabe que le espera un castigo.

PANCHO SE DESCUIDA

Pancho sabe que hay muchos niños que no tienen papá; por eso, antes de dormir, siempre dice: «Gracias, Dios, por mi lindo papá.» (Aun después de que su papá lo ha castigado.)

Una tarde, cuando como de costumbre esperaba a su papá, se descuidó un poco. De repente vio a unos perros que peleaban y eso lo distrajo. Después vio a un gato que cazaba a un ratón. Todo eso era muy interesante para un niño como Pancho.

¿DÓNDE ESTÁ PAPÁ?

Cuando empezó a oscurecer se acordó de su papá. ¿Dónde podía estar? ¿Por qué no regresaba del trabajo? Tenía que averiguarlo.

–Mamita, ¿dónde está papá?

–Papá está aquí; pero ¿dónde has estado tú? –le preguntó su mamá–. Papá y yo nos hemos preocupado mucho por ti.

¡Uff! Felizmente… ¡Papá estaba en casa!

Por unos momentos de descuido, Pancho perdió la alegría de recibir a su papá cuando llegó del trabajo.

UNA ESPERA DE MILES DE AÑOS

¿Sabes? La Biblia habla de esperar. Durante miles de años la gente esperó la llegada del Salvador Jesús, porque Dios lo había prometido. Cuando Jesucristo nació en Belén, se cumplió esa promesa. Después, cuando Jesús murió en la cruz, se cumplió la promesa de que Él sería nuestro Salvador.

LA PROMESA DE JESÚS

Hay una gran promesa que no se ha cumplido todavía. Es la promesa de que Jesús va a volver otra vez. Después de su muerte y resurrección, antes de que volviera al cielo, Jesús dijo: «¡VENDRÉ OTRA VEZ!»

Yo espero cada día que se cumpla esa promesa. Nadie sabe cuándo será; sólo nuestro Padre celestial.

La primera vez, Jesús vino como un niño que nació en Belén. Ahora, Jesús va a volver como Rey.

Jesús ha preparado un hermoso hogar para todos los que lo aman y esperan su venida. Esta es la gran promesa que nos ha dado:

«En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas;
si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes.
Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se
lo preparo, vendré para llevármelos conmigo.
 Así ustedes estarán donde yo esté.»
Juan 14:2,3 NVI

¿Qué esperas tú? No hay nada mejor que esperar el día en que Jesús volverá.

En MIS PERLITAS encontrarás los materiales que acompañan a esta lección.

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La promesa de la abuela

JorgeJorge quería mucho a su abuelita. Decía a todos sus amigos que ella era la mejor abuela del mundo.

Un día la abuela le preguntó a Jorge qué quería para su cumpleaños. Sin vacilar Jorge dijo que quería una pelota como la de Pepe. Jorge le explicó a su abuela cómo era esa pelota.

Como su abuela vivía en otra ciudad, no estaría con Jorge en el día de su cumpleaños. Sin embargo, Jorge estaba seguro de que recibiría la pelota.

«MI ABUELA NO MIENTE»

Llegó el día esperado, en que Jorge cumplió diez años. Su mamá le preparó un delicioso pastel, su papá le regaló unos pantalones vaqueros, y sus hermanitos le regalaron tarjetas que ellos mismos habían dibujado. Jorge estaba feliz; pero no comprendía por qué no llegaba la pelota prometida por su abuela.

Esa tarde, cuando vinieron de visita sus amigos, Jorge lucía sus nuevos pantalones y decía a todos: «Mi abuelita me ha regalado una linda pelota.»

Sus amigos querían jugar con la pelota y Jorge tuvo que decirles que todavía no había llegado.

–¿Cómo sabes que de verdad tu abuela te va a regalar una pelota? –le preguntaron sus amigos.

–Yo lo sé, porque mi abuelita no miente. Ella cumple lo que promete.

NIÑO CARTA 1 COLLEGÓ UNA CARTA

Pasaron varios días y Jorge seguía hablando de su pelota; pero no llegaba ninguna encomienda de la abuela. Al fin, un día llegó una carta que decía:

Querido Jorge:

Siento mucho no haberte mandado la pelota para tu cumpleaños. Estuve buscando una de esas pelotas que quisieras tener; pero no he encontrado ese modelo. Te envío dinero para que tú mismo la compres.

Te quiero mucho, Abuela

NIÑO PELOTA–¡Ya ven, ya ven! –gritaba Jorge–. ¡Abuelita no se había olvidado de la pelota!

Era verdad. ¡La abuela de Jorge cumplía sus promesas!

SIMEÓN Y LA PROMESA

Cuando Jesús nació en Belén, vivía en Jerusalén un buen hombre, llamado Simeón. Dios le había dado una gran promesa: «No morirás hasta que veas al Salvador.»

¡Cómo anhelaba Simeón que se cumpliera la promesa! Así como Jorge esperaba la pelota que le había prometido su abuela, Simeón esperaba que se cumpla la promesa del nacimiento de Jesús.

Cierta mañana, el Espíritu de Dios le dijo a Simeón que debía ir al templo. No se lo dijo en una voz que él podía oír, pero en la Biblia leemos que Simeón fue «movido por el Espíritu» para que vaya al templo.

Ese fue el día en que José y María llevaron a Jesús al templo. Tan pronto como Simeón los vio, tomó a Jesús en sus brazos. Bendijo a Dios, y dijo:

«Ahora puedo morir tranquilo, porque Dios ha cumplido lo que me prometió. ¡He visto con mis propios ojos al Salvador!»

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LA GRAN PROMESA

¿Te gustan las promesas? Hay una gran promesa que no se ha cumplido todavía. Antes de volver a su Padre en el cielo, Jesús prometió que regresará. Él dijo que en el cielo hay lugar más que suficiente para todos y que iba a ir para prepararnos un lugar. «Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos», dijo Jesús.

¿Por qué no se ha cumplido aún esta promesa? En la Biblia está la respuesta.

«El Señor no tarda en cumplir su promesa –leemos en 2 Pedro 3:9–. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.»

JESÚS VIENE PRONTO

Jorge confiaba que se cumpliría la promesa de su abuela, ¡y se cumplió! Jesús ha prometido venir pronto, y que va a traer recompensas. ¡La promesa se va a cumplir!

¿Amas a Jesús? ¿Esperas su venida? Arrepiéntete de tus pecados y recibe a Jesús como tu Señor y Salvador. Así estarás listo para ir con Jesús al cielo.

¡Qué maravilloso será el día cuando venga Jesús!

Vengo pronto

Para imprimir la historia: 271 La promesa de la abuela color