Celebremos 400 Perlitas

¿Te has preguntado de dónde viene La Perlita? Hoy estamos celebrando los 400 números desde que iniciamos el Club Perlita y pusimos las historias en internet.

Soy la Tía Margarita, una abuelita que te quiere mucho. El lema de mi vida es buscar siempre primero el reino de Dios.

Hace años, cuando era joven, mucho antes de que hubiera internet, empecé a escribir historias. Las imprimía en hojitas para dar a los niños en la escuela dominical.

Primero hacía las historias en el Perú; varios años La Perlita estuvo en Bolivia. Al principio, César, el tío de Cristina, me ayudaba con los dibujos. Cristina ahora trabaja conmigo. A veces dibuja; y cada semana hace las actividades.

Un tiempo La Perlita estuvo en descanso, hasta que en 2009 resucitó. Desde entonces hemos contado los números, y hoy llegamos a 400. ¡Celebremos esto!

Ahora La Perlita llega a niños de todas partes del mundo, y ha llegado a tus manos. Eres parte de una gran familia. Conoce aquí a las tres personas que hacen tu Perlita.

Tía Margarita es la fundadora y directora. Su nombre es Kerstin Anderas-Lundquist y escribe las historias en los Estados Unidos. En este dibujo puedes ver cómo trabaja y conversa con Cristina, por medio del programa Skype en la computadora.

Desde el Perú Cristina Alvarez se dedica a la composición y el arte. Ella hace las actividades que acompañan a La Perlita cada semana. Como has visto, se comunica con Tía Margarita por medio de Skype. Su sobrina Alejandra la acompaña cuando no está en la escuela.

Ab-Shālôm León Sixco se dedica con mucha creatividad a los diseños. Él hace los dibujos en Costa Rica y los manda a Tía Margarita por correo electrónico. Nuestro amigo Ab-Shālôm hace los dibujos de Sal, Pimienta y Pepita para el Club Tesoros.

Alguien que ha colaborado por muchos años con La Perlita es mi padre. Hace quince días Dios lo llamó a su presencia. Dedico este número al recuerdo del gran hombre de fe que fue, y el excelente ejemplo que me ha dejado.

Te invito a leer: En memoria de un amado padre y amigo

 

En  MIS PERLITA  hay material para esta historia.

 

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El mejor regalo para mamá

tarjeta mamá 1

Era el Día de la Madre. Juan Carlos y su hermanita Marlene corrieron a llenar de besos a su mamá Berta.

–¡Feliz día, mamita linda! –dijo Marlene–. Juan Carlos y yo hemos ahorrado todas las monedas del recreo en la escuela y te hemos comprado una sorpresa.

–¿Qué será? –preguntó mamá Berta, abriendo el lindo paquete que le entregó Marlene.

Era un lindo florero de cristal.

mama e hijos–¡Gracias, hijos! –dijo mamá Berta–. ¡Qué lindo regalo!

Todos estaban contentos y felices.

SE ROMPE EL FLORERO

Pasó el tiempo, y en uno de esos días lluviosos, en que el cielo se pone gris y nublado, Juan Carlos estaba muy aburrido. No podía salir al patio a jugar con su linda pelota de colores, así que decidió jugar con la pelota dentro de la casa. Una patada por aquí, otra por allá. ¡Qué divertido!

Juan CarlosDesde la cocina lo llamó su mamá:

–Juan Carlos, no juegues con la pelota dentro de la casa. Puedes romper algo.

A pesar de la advertencia, Juan Carlos siguió jugando. De pronto, la pelota cayó junto al florero que mamá Berta había recibido en el Día de la Madre. Dio un rebote, y… ¡PUM! ¡CRAC! ¡Se rompió el florero!

JUAN CARLOS ESCONDE LOS PEDAZOS

«¡Oh! –dijo Juan Carlos agarrándose la frente–. ¿Qué haré? No puedo avisar esto a mamá. ¡No, eso nunca! Ella se pondría triste y yo no quiero ver triste a mi mamita.»

Entonces pensó en esconder los pedazos debajo del sillón. Allí, nadie los vería. Apenas Juan Carlos terminó de esconderlos, entró mamá Berta.

–Hijito, ¿qué fue ese ruído? –le preguntó.

–¿Cuál ruido? No lo sé. Tal vez mi hermanita se cayó.

Pero eso no era verdad.

NADIE SE VA A ENTERAR

Juan Carlos estaba tan preocupado que ni siquiera pudo cenar. Si mamá se entera, se pondrá muy triste, pensaba. ¡No, ella jamás se va a enterar!

MarleneLuego pensó en Marlene. Si supiera que yo rompí el regalo que con tanto esfuerzo compramos, ella lloraría.

Juan Carlos podía imaginar a su hermanita llorando desconsoladamente. Estaba más decidido. ¡Nadie debía enterarse del florero roto!

NO PODÍA DORMIR

Llegó la noche. Había pasado la lluvia y en el cielo brillaba la blanca y hermosa luna. También había millones de estrellas. Todo estaba tranquilo. Sólo se oía a los grillos violinistas tocando sus canciones. Todo estaba tranquilo, menos Juan Carlos.

El muchacho no podía dormir. Sólo pensaba en el florero roto. ¡Ya le dolía la cabeza de tanto pensar! Unas gordas lágrimas corrieron por sus mejillas.
¡Estaba llorando!

LA VERDAD LOS HARÁ LIBRES

Bajó de la cama y se puso de rodillas. Juntó sus manos en oración y le contó al amado Señor Jesús toda la historia. Luego abrió su Biblia y leyó un versículo:

«Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.»

Estaba leyendo el Evangelio según Juan, capítulo 8, versículo 32.

PosterJuan 8 32 xx

«¡Viva! Ya encontré la solución», dijo, saltando de alegría. Secó sus lágrimas y fue a buscar a mamá Berta y a Marlene.

–Mamita linda, hermana querida, tengo algo que decirles –dijo Juan Carlos muy despacito–. Yo… pues, yo… rompí… el florero.

Le temblaban las rodillas mientras hablaba. Luego de decir la verdad, cerró los ojos, esperando lo peor. Pero sólo escuchó la dulce voz de su mamá:

–Ya lo sabíamos, hijito. Nada se puede esconder por mucho tiempo. Marlene y yo vimos los pedazos rotos debajo del sillón. Sólo esperábamos que tú seas valiente y nos digas la verdad.

mama e hijos co 2PERDÓN PARA JUAN CARLOS

–Te perdonamos, Juan Carlos –dijo su hermanita Marlene–. Me gusta tener un hermano valiente, que dice la verdad.

Los tres se dieron un gran abrazo. ¡Qué felicidad!

–Hijo –dijo mamá Berta–. Lo más importante no es tener un lindo florero, sino saber que mi hijo quiere hablar la verdad. Ese es el mejor regalo para cualquier mamá.

HABLA LA VERDAD

Así como Juan Carlos, tú puedes aprender que no hay nada que se pueda esconder por mucho tiempo. Sólo la verdad puede hacernos libre de las mentiras.

Una mentira es como una soga muy fuerte, que nos amarra y pone tristes. Al decir la verdad, rompemos esa soga y, ¡podemos volver a ser felices! Habla siempre la verdad.

Para imprimir la historia: 273 El mejor regalo color

La promesa de la abuela

JorgeJorge quería mucho a su abuelita. Decía a todos sus amigos que ella era la mejor abuela del mundo.

Un día la abuela le preguntó a Jorge qué quería para su cumpleaños. Sin vacilar Jorge dijo que quería una pelota como la de Pepe. Jorge le explicó a su abuela cómo era esa pelota.

Como su abuela vivía en otra ciudad, no estaría con Jorge en el día de su cumpleaños. Sin embargo, Jorge estaba seguro de que recibiría la pelota.

«MI ABUELA NO MIENTE»

Llegó el día esperado, en que Jorge cumplió diez años. Su mamá le preparó un delicioso pastel, su papá le regaló unos pantalones vaqueros, y sus hermanitos le regalaron tarjetas que ellos mismos habían dibujado. Jorge estaba feliz; pero no comprendía por qué no llegaba la pelota prometida por su abuela.

Esa tarde, cuando vinieron de visita sus amigos, Jorge lucía sus nuevos pantalones y decía a todos: «Mi abuelita me ha regalado una linda pelota.»

Sus amigos querían jugar con la pelota y Jorge tuvo que decirles que todavía no había llegado.

–¿Cómo sabes que de verdad tu abuela te va a regalar una pelota? –le preguntaron sus amigos.

–Yo lo sé, porque mi abuelita no miente. Ella cumple lo que promete.

NIÑO CARTA 1 COLLEGÓ UNA CARTA

Pasaron varios días y Jorge seguía hablando de su pelota; pero no llegaba ninguna encomienda de la abuela. Al fin, un día llegó una carta que decía:

Querido Jorge:

Siento mucho no haberte mandado la pelota para tu cumpleaños. Estuve buscando una de esas pelotas que quisieras tener; pero no he encontrado ese modelo. Te envío dinero para que tú mismo la compres.

Te quiero mucho, Abuela

NIÑO PELOTA–¡Ya ven, ya ven! –gritaba Jorge–. ¡Abuelita no se había olvidado de la pelota!

Era verdad. ¡La abuela de Jorge cumplía sus promesas!

SIMEÓN Y LA PROMESA

Cuando Jesús nació en Belén, vivía en Jerusalén un buen hombre, llamado Simeón. Dios le había dado una gran promesa: «No morirás hasta que veas al Salvador.»

¡Cómo anhelaba Simeón que se cumpliera la promesa! Así como Jorge esperaba la pelota que le había prometido su abuela, Simeón esperaba que se cumpla la promesa del nacimiento de Jesús.

Cierta mañana, el Espíritu de Dios le dijo a Simeón que debía ir al templo. No se lo dijo en una voz que él podía oír, pero en la Biblia leemos que Simeón fue «movido por el Espíritu» para que vaya al templo.

Ese fue el día en que José y María llevaron a Jesús al templo. Tan pronto como Simeón los vio, tomó a Jesús en sus brazos. Bendijo a Dios, y dijo:

«Ahora puedo morir tranquilo, porque Dios ha cumplido lo que me prometió. ¡He visto con mis propios ojos al Salvador!»

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LA GRAN PROMESA

¿Te gustan las promesas? Hay una gran promesa que no se ha cumplido todavía. Antes de volver a su Padre en el cielo, Jesús prometió que regresará. Él dijo que en el cielo hay lugar más que suficiente para todos y que iba a ir para prepararnos un lugar. «Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos», dijo Jesús.

¿Por qué no se ha cumplido aún esta promesa? En la Biblia está la respuesta.

«El Señor no tarda en cumplir su promesa –leemos en 2 Pedro 3:9–. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.»

JESÚS VIENE PRONTO

Jorge confiaba que se cumpliría la promesa de su abuela, ¡y se cumplió! Jesús ha prometido venir pronto, y que va a traer recompensas. ¡La promesa se va a cumplir!

¿Amas a Jesús? ¿Esperas su venida? Arrepiéntete de tus pecados y recibe a Jesús como tu Señor y Salvador. Así estarás listo para ir con Jesús al cielo.

¡Qué maravilloso será el día cuando venga Jesús!

Vengo pronto

Para imprimir la historia: 271 La promesa de la abuela color

 

Iqbal, el niño mártir

NIÑO MARTIR CO ¿Qué es un mártir? Un mártir es alguien que sufre persecución y muerte por defender una causa. En la Biblia tenemos la historia de Esteban, el primer mártir cristiano. Él murió por defender la causa del evangelio de Jesucristo. Lee su historia en el libro de Hechos, capítulos 6 y 7.

Iqbal es un niño mártir de nuestros días. Él murió porque defendía la causa de los niños obreros. Hay 218 millones de niños obreros en el mundo. Parece increíble, ¿verdad? Iqbal llegó a ser uno de esos niños, y defendió su causa. Han pasado 20 años desde su muerte.

UN NIÑO DE PAQUISTÁN

Iqbal nació en Muridke, un pueblo rural a las afueras de Lahore, en Paquistán. ¿Has oído hablar de Paquistán, uno de los muchos países de Asia? Búscalo en un mapa. Está al norte de la India y al sur de Afganistán.

A Iqbal le pasó como a muchos niños alrededor del mundo. Poco tiempo después que nació, su padre abandonó a la familia. Su madre trabajaba haciendo limpieza en casas; pero lo que ganaba no era suficiente para mantener a la familia.

ENCADENADO A UN TELAR

Cuando Iqbal tenía cuatro años de edad, su madre lo vendió. Eso les pasaba a muchos niños en su país. Un hermano mayor de Iqbal se iba a casar y la familia necesitaba dinero. La madre tomó un préstamo del dueño de una fábrica y a Iqbal te tocó pagar el préstamo.

Iqbal era un niñito y debería haber estado jugando en su casa con sus hermanos, recibiendo el amor y el cuidado de su madre. Pero el pobre Iqbal tenía que trabajar de 12 a 14 horas al día. Lo encadenaban a un telar para que trabajara en hacer alfombras. Lo trataban muy mal y le daban muy poca comida.

La deuda de la familia fue creciendo, porque tomaron más dinero prestado, y nuestro amiguito Iqbal tuvo que seguir trabajando. Imagínate cómo sería pasar toda tu niñez encadenado a un telar, en una fábrica donde hacía sumo calor y donde no se respiraba aire puro.

LOS DERECHOS DEL NIÑO

¿Sabías que los niños tienen derechos? Sí, los niños tienen derechos. Uno de esos derechos es que un niño sea protegido contra cualquier forma de explotación que perjudique su salud y su educación. Pero muchas veces no se respeta los derechos del niño.

Iqbal estaba siendo explotado por el dueño de la fábrica y no podía hacer nada para defenderse. Hasta que un día . . .

IQBAL FUE PROTEGIDO

Hay organizaciones que defienden los derechos del niño. Un día, cuando Iqbal tenía diez años de edad, pasó algo maravilloso. Alguien interesado en defender a los niños obreros ayudó a Iqbal a escapar de la fábrica. Este niño, que había trabajado como esclavo desde pequeño, fue protegido en una escuela.

Allí Iqbal aprendió a leer y a escribir. También aprendió acerca de las leyes que protegen a los niños. En Paquistán tenían esas leyes pero no se cumplían.

Otros niños siguieron el ejemplo de Iqbal y se escaparon de las fábricas donde tenían que trabajar 12 horas al día y donde no les daban suficiente comida.

Iqbal se dedicó a trabajar arduamente para defender la causa de los niños que eran esclavizados y explotados. Pronto los empresarios empezaron a amenazar a Iqbal y su familia. Pero Iqbal no se intimidó.

Cuando tenía doce años de edad viajó a Suecia y a los Estados Unidos para hablar en favor de esta causa.

EL PRECIO DE IQBAL

El 16 de abril de 1995, Iqbal iba montando en bicicleta cuando le dispararon desde un vehículo que pasó a su lado. Las heridas fueron tan graves que le causaron la muerte. Los vecinos que vieron lo que pasó, afirmaron que Iqbal había sido abaleado por alguien contratado por las empresas que él estaba denunciando debido a la explotación. Fue así que Iqbal llegó a ser mártir.

¿Cuántos miles de dólares crees que le pagaron a la madre de Iqbal por su hijo? Debían haberle pagado un millón, ¿no te parece? ¡Un niño vale mucho más que eso! Pero Iqbal fue vendido por 16 dólares para que trabajara en una fábrica de alfombras. Averigua cuánto vale un dólar en tu país y multiplícalo por 16. ¿Cuánto fue el precio de venta en la moneda de tu país?

MÁRTIRES CRISTIANOS

Esteban de la Biblia murió por defender el evangelio. Hoy también hay hombres y mujeres que mueren por la misma causa. También hay niños mártires. Juntamente con sus padres son abaleados, porque tal como Esteban, prefieren morir que negar el nombre de Jesucristo.

Esteban orando

Jesús dijo que somos dichosos al ser perseguidos por causa de la justicia.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece.

Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias.

Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes. Mateo 5:10-12 NVI

Quizá tú has sido perseguido por causa del evangelio. Iqbal luchó contra la explotación de los niños. Esa fue una causa noble.

Pero la causa más noble es la de la justicia de Jesús. Gózate si sufres por el nombre de Jesús y su evangelio.

¿Estás dispuesto a defender el nombre de Jesús y la causa del evangelio, aunque te cueste la muerte?

Para imprimir la historia: 265 Iqbal el nino martir color

 

Las agujas de la abuela

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La abuela Teresa era muy cariñosa. No tenía nietos propios, pero todos los niños del pueblo le decían «abuelita» y la querían mucho.

Vivía en una casa de un solo cuarto, con una puerta y una ventana. Además de una pequeña cocina tenía una cama, una silla, y una mesa.

Cuando los niños del pueblo visitaban a su «abuelita» se sentaban en la cama, y ella se sentaba en la silla para coser o a tejer. La abuela Teresa tejía hermosos suéteres para los niños pobres.

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LA CAJA DE TESOROS DE LA ABUELA

Como todas las abuelas tenía una caja con muchas cosas interesantes: agujas, alfileres, botones, hilos, retazos de tela de todo color, y muchas cositas más. De vez en cuando sacaba su caja y dejaba que los niños jueguen con los botones y las telas.

Algunos de sus «nietos» jugaban al papá y la mamá con los tesoros de la abuela Teresa. Los botones representaban niños y las telas representaban casas.

abuela5fLA DISCUSIÓN DEL ALFILER Y LA AGUJA

Un día pasó algo en la caja de tesoros de la abuela. Uno de los alfileres se puso a discutir con la aguja.

–Quisiera saber para qué sirves tú –le dijo–. Nunca vas a llegar a ser algo importante porque no tienes cabeza.

–Y de qué te sirve a ti tener cabeza, si no tienes ojo –contestó la aguja.

–Me gustaría saber para qué te vale, si siempre tienes un hilo metido en tu ojo –dijo el alfiler.

–Puedo mirar y hacer algún trabajo. Soy mejor que tú.

–Puede ser; pero siempre estás hincando a todos los que se te acercan.

–¡Tú eres ridículo! –le gritó la aguja al alfiler–. Te sacaré la cabeza si no dejas de molestarme.

–Y yo te voy a sacar el ojo si te atreves a tocarme –gritó el alfiler–. No olvides que tu vida está colgada de un hilo.

EL TRISTE FIN DEL ALFILER Y LA AGUJA

Mientras discutían vino la abuela Teresa para sacar algo de su caja. Iba a coser y tomó la aguja, pero se le quebró. Entonces tomó el alfiler y amarró el hilo junto a la cabecita, y trató de coser. Pero era imposible. Se rompió la cabeza del alfiler.

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–Tendré que ir a comprar otra aguja –dijo la abuela y tiró en el tacho de basura la aguja y el alfiler.

abuela5a–Aquí estamos tirados los dos –se quejó la aguja.

–Sí, y no tenemos de qué discutir –dijo el alfiler.

–No, pues nos habíamos olvidado que somos hermanos
–respondió la aguja–. Los dos fuimos hechos para servir, pero en diferentes maneras.

AMÉMONOS COMO HERMANOS

Los niños que venían a jugar donde la abuela Teresa nunca supieron de la discusión que hubo entre la aguja y el alfiler. Pero una cosa importante aprendieron en casa de ella: a amarse como hermanos.

–Cada uno de nosotros es diferente –decía la abuela Teresa–. Pero todos tenemos un lugar especial en el corazón de Dios. Así como Dios nos amó, Él quiere que nos amemos los unos a los otros.

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¡No hay nada más bello ni más agradable
que ver a los hermanos vivir juntos y en
armonía!  –Salmo 133:1, TLA

 

Para más material sobre esta historia: hermanamargarita.com/historias ilustradas