La promesa de la abuela

JorgeJorge quería mucho a su abuelita. Decía a todos sus amigos que ella era la mejor abuela del mundo.

Un día la abuela le preguntó a Jorge qué quería para su cumpleaños. Sin vacilar Jorge dijo que quería una pelota como la de Pepe. Jorge le explicó a su abuela cómo era esa pelota.

Como su abuela vivía en otra ciudad, no estaría con Jorge en el día de su cumpleaños. Sin embargo, Jorge estaba seguro de que recibiría la pelota.

«MI ABUELA NO MIENTE»

Llegó el día esperado, en que Jorge cumplió diez años. Su mamá le preparó un delicioso pastel, su papá le regaló unos pantalones vaqueros, y sus hermanitos le regalaron tarjetas que ellos mismos habían dibujado. Jorge estaba feliz; pero no comprendía por qué no llegaba la pelota prometida por su abuela.

Esa tarde, cuando vinieron de visita sus amigos, Jorge lucía sus nuevos pantalones y decía a todos: «Mi abuelita me ha regalado una linda pelota.»

Sus amigos querían jugar con la pelota y Jorge tuvo que decirles que todavía no había llegado.

–¿Cómo sabes que de verdad tu abuela te va a regalar una pelota? –le preguntaron sus amigos.

–Yo lo sé, porque mi abuelita no miente. Ella cumple lo que promete.

NIÑO CARTA 1 COLLEGÓ UNA CARTA

Pasaron varios días y Jorge seguía hablando de su pelota; pero no llegaba ninguna encomienda de la abuela. Al fin, un día llegó una carta que decía:

Querido Jorge:

Siento mucho no haberte mandado la pelota para tu cumpleaños. Estuve buscando una de esas pelotas que quisieras tener; pero no he encontrado ese modelo. Te envío dinero para que tú mismo la compres.

Te quiero mucho, Abuela

NIÑO PELOTA–¡Ya ven, ya ven! –gritaba Jorge–. ¡Abuelita no se había olvidado de la pelota!

Era verdad. ¡La abuela de Jorge cumplía sus promesas!

SIMEÓN Y LA PROMESA

Cuando Jesús nació en Belén, vivía en Jerusalén un buen hombre, llamado Simeón. Dios le había dado una gran promesa: «No morirás hasta que veas al Salvador.»

¡Cómo anhelaba Simeón que se cumpliera la promesa! Así como Jorge esperaba la pelota que le había prometido su abuela, Simeón esperaba que se cumpla la promesa del nacimiento de Jesús.

Cierta mañana, el Espíritu de Dios le dijo a Simeón que debía ir al templo. No se lo dijo en una voz que él podía oír, pero en la Biblia leemos que Simeón fue «movido por el Espíritu» para que vaya al templo.

Ese fue el día en que José y María llevaron a Jesús al templo. Tan pronto como Simeón los vio, tomó a Jesús en sus brazos. Bendijo a Dios, y dijo:

«Ahora puedo morir tranquilo, porque Dios ha cumplido lo que me prometió. ¡He visto con mis propios ojos al Salvador!»

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LA GRAN PROMESA

¿Te gustan las promesas? Hay una gran promesa que no se ha cumplido todavía. Antes de volver a su Padre en el cielo, Jesús prometió que regresará. Él dijo que en el cielo hay lugar más que suficiente para todos y que iba a ir para prepararnos un lugar. «Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos», dijo Jesús.

¿Por qué no se ha cumplido aún esta promesa? En la Biblia está la respuesta.

«El Señor no tarda en cumplir su promesa –leemos en 2 Pedro 3:9–. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.»

JESÚS VIENE PRONTO

Jorge confiaba que se cumpliría la promesa de su abuela, ¡y se cumplió! Jesús ha prometido venir pronto, y que va a traer recompensas. ¡La promesa se va a cumplir!

¿Amas a Jesús? ¿Esperas su venida? Arrepiéntete de tus pecados y recibe a Jesús como tu Señor y Salvador. Así estarás listo para ir con Jesús al cielo.

¡Qué maravilloso será el día cuando venga Jesús!

Vengo pronto

Para imprimir la historia: 271 La promesa de la abuela color

 

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Pollo a la brasa para Saúl

Tal vez has oído la historia del niño Samuel, que vivía en el templo de Silo con el sacerdote Elí. Era un niño diferente, porque su mamá lo había pedido a Dios.

Samuel ayudaba al sacerdote Elí. Sus padres vivían lejos del templo; pero cada año viajaban allá y visitaban a Samuel. Su mamá entonces le traía ropa nueva.

Una noche Dios le habló a Samuel. ¿Sabes lo que Samuel contestó?

«Habla, Señor, que tu siervo te oye.»

La historia de Samuel está en la Biblia, en el primer libro de Samuel. Búscala y léela.

 EN LA CASA DE ORACIÓN

Ahora quiero contarte de un muchachito que, así como Samuel, vivía en el templo. No en Silo, sino en la Casa de Oración, en la ciudad de Huancayo, en Perú. Se llamaba Saúl.

Un día Saúl tenía muchas ganas de comer pollo a la brasa. Se le hacía agua la boca al pensar en ello.

–Mamita, por favor, vamos a comer pollo a la brasa –le pidió Saúl a su mamá.

Pero ella no pudo complacerlo.

LA VISITA DE AMIGOS

Mientras Saúl pensaba en comer pollo, alguien tocó la puerta. Eran unos amigos de la familia.

–Hemos venido a visitarlos –dijeron–. Nos parece que sería bonito almorzar juntos. Hemos traído algo para el almuerzo.

POLLO A LA BRASA

Le dieron un paquete caliente a la mamá de Saúl. Cuando ella lo abrió, Saúl empezó a saltar de alegría. Sus amigos le habían traído lo que él tanto deseaba comer: pollo a la brasa.

El almuerzo fue muy agradable. Conversaron y rieron. Luego pasaron una linda tarde de compañerismo.

El que más disfrutó de la visita fue Saúl. ¿Quién les había dicho que él quería comer pollo a la brasa?  ¿Cómo sus amigos trajeron justo lo que él tenía tantas ganas de comer?

CUIDABAN LA CASA DE DIOS

Creo que nuestro buen Dios estaba escuchando lo que Saúl le pedía a su mamá, porque a Él le importa todo acerca de nosotros.

Saúl vivía con su mamá y su hermana en el templo. Ellos cuidaban de la casa de Dios y hacían la limpieza Muchas veces Saúl ayudaba a su mamá. Ellos se esmeraban para que todo estuviera limpio y en orden.

DIOS SABE TUS DESEOS

¿Piensas que Dios es tan grande y que está tan lejos que no le importa nada de ti? No es así. Dios te ama y Él conoce tus más íntimos pensamientos.

Dios puede hacer por ti lo que hizo por Saúl. Él te ve y sabe tus deseos. Ámale de todo corazón y verás las cosas maravillosas que hará por ti.

 

Deléitate en el Señor, y él te concederá
los deseos de tu corazón.

Salmo 37:4, NVI

 

Para imprimir la historia: Pollo a la brasa para Saúl

Hojas para colorear: Dios provee

Hoja de actividad: Pedido a Dios