Pollo a la brasa para Saúl

Tal vez has oído la historia del niño Samuel, que vivía en el templo de Silo con el sacerdote Elí. Era un niño diferente, porque su mamá lo había pedido a Dios.

Samuel ayudaba al sacerdote Elí. Sus padres vivían lejos del templo; pero cada año viajaban allá y visitaban a Samuel. Su mamá entonces le traía ropa nueva.

Una noche Dios le habló a Samuel. ¿Sabes lo que Samuel contestó?

«Habla, Señor, que tu siervo te oye.»

La historia de Samuel está en la Biblia, en el primer libro de Samuel. Búscala y léela.

 EN LA CASA DE ORACIÓN

Ahora quiero contarte de un muchachito que, así como Samuel, vivía en el templo. No en Silo, sino en la Casa de Oración, en la ciudad de Huancayo, en Perú. Se llamaba Saúl.

Un día Saúl tenía muchas ganas de comer pollo a la brasa. Se le hacía agua la boca al pensar en ello.

–Mamita, por favor, vamos a comer pollo a la brasa –le pidió Saúl a su mamá.

Pero ella no pudo complacerlo.

LA VISITA DE AMIGOS

Mientras Saúl pensaba en comer pollo, alguien tocó la puerta. Eran unos amigos de la familia.

–Hemos venido a visitarlos –dijeron–. Nos parece que sería bonito almorzar juntos. Hemos traído algo para el almuerzo.

POLLO A LA BRASA

Le dieron un paquete caliente a la mamá de Saúl. Cuando ella lo abrió, Saúl empezó a saltar de alegría. Sus amigos le habían traído lo que él tanto deseaba comer: pollo a la brasa.

El almuerzo fue muy agradable. Conversaron y rieron. Luego pasaron una linda tarde de compañerismo.

El que más disfrutó de la visita fue Saúl. ¿Quién les había dicho que él quería comer pollo a la brasa?  ¿Cómo sus amigos trajeron justo lo que él tenía tantas ganas de comer?

CUIDABAN LA CASA DE DIOS

Creo que nuestro buen Dios estaba escuchando lo que Saúl le pedía a su mamá, porque a Él le importa todo acerca de nosotros.

Saúl vivía con su mamá y su hermana en el templo. Ellos cuidaban de la casa de Dios y hacían la limpieza Muchas veces Saúl ayudaba a su mamá. Ellos se esmeraban para que todo estuviera limpio y en orden.

DIOS SABE TUS DESEOS

¿Piensas que Dios es tan grande y que está tan lejos que no le importa nada de ti? No es así. Dios te ama y Él conoce tus más íntimos pensamientos.

Dios puede hacer por ti lo que hizo por Saúl. Él te ve y sabe tus deseos. Ámale de todo corazón y verás las cosas maravillosas que hará por ti.

 

Deléitate en el Señor, y él te concederá
los deseos de tu corazón.

Salmo 37:4, NVI

 

Para imprimir la historia: Pollo a la brasa para Saúl

Hojas para colorear: Dios provee

Hoja de actividad: Pedido a Dios

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