El árbol más favorecido

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En una colina del bosque crecían tres árboles. De vez en cuando conversaban acerca del futuro y lo que querían ser.  Uno de los árboles dijo: «Quisiera ser la camita de un bebé. Ellos son lo más precioso que jamás he visto.»

El segundo árbol dijo: «Yo quisiera ser algo importante. Quiero convertirme en un barco grande y majestuoso.»

El tercer árbol dijo: «Quisiera quedarme en esta colina y señalarles a los hombres el camino a Dios. Me parece que es lo mejor que pudiera hacer un árbol.»

pesebreEL ÁRBOL Y EL PESEBRE

Pasaron los años y los árboles fueron creciendo altos y majestuosos. Un día llegaron al bosque unos leñadores y cortaron el primer árbol. «¿Llegaré a ser una camita de bebé?», se preguntó al árbol.

Pero el árbol no llegó a ser una cama de bebé. Un carpintero lo cortó en pedazos desiguales y ásperos y el árbol se convirtió en un pesebre para un establo en el pueblito de Belén. Muy triste, el árbol dijo: «Esto no es lo que soñé. No quería ser un cajón de donde comieran los animales.»

Dios, que ama a los árboles, le susurró: «Ten paciencia, te mostraré algo hermoso.»

Una noche fría y de luna, María y José llegaron al establo. Allí nació Jesús, el Hijo de Dios, y María lo acostó en el pesebre.

«¡Qué maravilloso! –susurró el árbol–. Nunca soñé que podría llegar a ser la camita de un bebé tan importante. ¡Esto es mejor que todo lo que he imaginado!»

la-barcaEL ÁRBOL Y EL BOTE PESQUERO

Pasó el tiempo y nuevamente llegaron los leñadores al bosque. Cortaron el segundo árbol. «¿Harán de mí un barco para que navegue por los mares?», pensó el árbol.

Pero el árbol llegó a ser un pequeño bote pesquero. Su dueño fue un sencillo pescador de Galilea llamado Pedro. El árbol estaba muy descontento. «¡Qué tristeza, soy sólo un viejo barco pesquero!», se quejó el árbol.

Entonces Dios, que ama a los árboles, le dijo: «Ten paciencia, tengo un hermoso plan para ti.»

Un día, Jesús se sentó en el bote para enseñar a la gente que se había reunido. Luego dijo a Pedro que echara la red de pescar. La red se llenó con tantos peces que las redes empezaron a romperse.

El pequeño bote pesquero se estremeció, no tanto del peso de los peces como de la maravilla en su corazón. Muy emocionado, dijo: «Nunca pensé que podría llevar una carga como ésta. ¡Esto es mucho mejor que mis sueños!»

la-cruzEL ÁRBOL Y LA CRUZ

Pasó el tiempo y un día los leñadores llegaron al bosque y cortaron el tercer árbol. Ese era el árbol que quería indicar a los hombres el camino a Dios. Estaba muy triste cuando el hacha se hundió en su corteza.

«No quiero ir al valle –gritó el árbol–. ¿Por qué no me dejan en paz?» Pero los leñadores lo cortaron en pedazos, y de esoz pedazos formaron una cruz.

«¡Qué terrible! –gimió el árbol–. Me van a usar para dar muerte a alguien. Mi único deseo es señalar a los hombres el camino a Dios.»

Entonces Dios, que ama a los árboles, dijo: «Ten paciencia, te mostraré la gran misión que tengo para ti.»

Días después, se reunió en las afueras de Jerusalén una gran multitud. Jesús encabezaba la procesión, cargando una cruz. Cuando llegaron al Calvario, lo clavaron en la cruz. La cruz se estremeció bajo el peso de la agonía y la vergüenza. Pero entonces sucedió un milagro.

Cuando Jesús clamó en alta voz y expiró, la tierra se sacudió y las rocas temblaron. Un centurión romano al ver esto, exclamó: «Verdaderamente éste era el Hijo de Dios.»

Entonces el árbol que había sido transformado en una cruz comprendió el gran milagro y dijo: «Nunca pensé que podría indicar el camino a Dios de esta manera. ¡Esto es mejor que todos mis sueños!»

Cientos de árboles han crecido al pie de la colina, pero sólo uno se convirtió en la cruz en que Jesús murió para salvarnos del pecado. Ése fue el árbol más favorecido. –Adaptado

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Dios tiene una misión especial.

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