Los magos y el otro camino

Era la reunión de fin de año. Como siempre, doña Beatriz tenía sorpresas y regalos para los niños. A Estrella, la amiga de Pepita, le puso una corona de estrellas.

–Estrella, hoy serás la «estrella» del Club –le dijo doña Beatriz.

–¡Bravo! Soy Estrella y tengo estrellas –gritó la niña llena de emoción.

El salón estaba decorado con estrellas y todos recibieron estrellas, con una vela en el medio. Al encender la vela, la estrella les protegería para que no se quemaran.

–¿Qué vamos a hacer hoy y para qué es la vela? –preguntó Pimienta, el amigo de Sal que siempre tenía preguntas–. ¿Y por qué sólo Estrella ha recibido una corona?

–Lo siento, Pimienta –respondió doña Beatriz–. Te pondré una corona para que seas el rey Herodes. Las velas son para encender como estrellas.

La buena vecina les advirtió que tuvieran mucho cuidado con las velas encendidas. Luego apagó la luz, encendió su vela, y pasó de uno a otro niño encendiendo las velas de cada uno. Fue emocionante cuando todas las velas estaban encendidas y los niños las movían lentamente de un lado a otro en la oscuridad del salón.

–Brillen estrellitas, brillen –cantó doña Beatriz. Y los niños le siguieron en el canto. Pimienta se hizo oír sobre todos por cantar con todas sus fuerzas.

Luego apagaron las velas y doña Beatriz les contó la historia de la estrella de Belén. Ella dejó encendida su vela. Su rostro brillaba en la oscuridad del salón. A un lado tenía a Estrella y al otro a Pimienta. Los niños del Club escucharon atentos.

La estrella de Belén

La noche cuando Jesús nació en Belén Dios puso en el cielo una estrella mensajera. Lejos de Belén, en el Oriente, unos magos, hombres sabios que estudiaban las estrellas, habían oído que nacería un rey de los judíos. Decidieron viajar en busca del rey.

Al llegar a Jerusalén preguntaron dónde estaba el niño que había nacido para ser el rey de los judíos. Habían visto su estrella y ahora venían para adorarlo.

En Jerusalén vivía el rey Herodes. Él se puso nervioso al oír la pregunta de los magos. Herodes sabía que iba a nacer un rey, el Mesías, y preguntó a los sacerdotes y a los maestros de la Ley dónde tenía que nacer ese rey.

Cientos de años antes un profeta de Dios había anunciado que en Belén de Judea iba a nacer Cristo, el rey que guiaría al pueblo de Dios.

El rey Herodes mandó a llamar en secreto a los magos y les dijo que vayan a Belén y averigüen todo acerca del niño. «Cuando lo encuentren, avísenme –les dijo–. Yo también quiero ir a adorarlo.» ¡Pero eso no era verdad!

La estrella que los magos habían visto en su país los guió hasta que se detuvo sobre la casa donde estaba Jesús. ¡Qué felices se sintieron al ver la estrella!

Los magos habían viajado desde muy lejos. Habían pasado mucho tiempo viajando. Jesús ya no era un bebé acostado en un pesebre; era un niñito que seguramente ya corría y jugaba. Estaba en la casa con María, su madre. Cuando los magos lo vieron, se arrodillaron para adorarlo. Luego abrieron sus cofres y le regalaron oro, incienso y mirra.

Dios salva a su Hijo

El rey Herodes tenía planes malvados. En un sueño, Dios les avisó a los magos que no volvieran al palacio del rey. Entonces, regresaron a su país por otro camino.

Cuando Herodes comprendió que los magos no volverían a Jerusalén, se puso furioso. No quería saber nada del rey que había nacido en Belén. En su ira, mandó matar a todos los niños menores de dos años de la ciudad de Belén y alrededores.

¿Cómo se salvó el niñito Jesús? Un ángel de Dios se le apareció a José en un sueño y le advirtió que Herodes iba a buscar a Jesús para matarlo. Esa misma noche José escapó a Egipto con Jesús y María, y se quedó allí hasta que Herodes murió.

Así salvó Dios a su Hijo Jesús, y guió a los magos para que
volvieran a su país por otro camino.

 

MIS PERLITAS

En MIS PERLITAS está todo el material que corresponde con esta historia.

 

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Instrucciones:  Coronas instrucciones

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La estrella de Belén

estrella dtransparenteEn el principio cuando Dios creó los cielos y la tierra, puso todas las estrellas en el firmamento. Todas, menos una. A la estrella, esto le dolió mucho, y comenzó a llorar. ¿Por qué Dios no le había dado la oportunidad de brillar como las otras?

Entonces la estrella se quejó con su Creador.

«Todavía no estás lista –le dijo Dios–. Debes crecer más antes que yo pueda usarte.»

TRES MILLONES DE ESTRELLAS

Pasaron muchos años. Un día, abajo en la tierra, se veía una caravana de gente. Era el pueblo escogido de Dios que huía de la esclavitud de Egipto.

Su jefe era un hombre llamado Moisés, que iba guiando al pueblo hacia la tierra de Canaán.

Dios estaba muy contento y dijo: «Necesito tres millones de estrellas para formar una columna de fuego que guíe a mis hijos a la Tierra Prometida. ¿Quiénes quieren formar parte de la columna de fuego?»

La estrella pensó: «Esta es mi oportunidad.» Y se presentó como voluntaria.

Pero Dios no aceptó la oferta de la estrella, y dijo: «Todavía no, estrella. Tienes que brillar aún más fuerte antes que yo pueda usarte.»

estrella brillaLA ESTRELLA QUERÍA BRILLAR

Pasaron otra vez muchos años. Mientras tanto la estrella crecía y brillaba cada vez con más fuerza.

Siempre se preguntaba: «¿Cuando llegará mi oportunidad?»

De noche, cuando las nubes ocultaban las estrellas, la estrella trataba de salir para iluminar el sendero de los viajeros que no encontraban el camino a su hogar.

Dios siempre la detenía, diciéndole: «Todavía no puedo usarte, estrella. Ten paciencia, pronto llegará tu oportunidad de brillar.»

«¡Todo lo que me estoy perdiendo!», se quejaba la estrella. Ella veía a las estrellas mayores que vigilaban a David cuando dormía en el campo con sus ovejas.

«Cómo me gustaría inspirar a los poetas para que escriban hermosos salmos», decía la estrella.

Mientras tanto, los siglos seguían su curso y la estrella iba acumulando luz y fuerza.

EL DÍA QUE DIOS LLAMÓ A LA ESTRELLA

Al fin llegó el día tan deseado por la estrella. Dios la llamó a grandes voces: «¡Estrella, ha llegado tu hora! Ya puedo usarte.»

La estrella empezó a titilar de gozo. Dios la tomó en su mano, la colocó en los cielos, y le dijo: «Ahora, ¡brilla!»

Y la estrella brilló con su mejor luz, muy contenta de ser útil.

los tres magos

Mientras la estrella brillaba, observó que abajo, sobre la superficie de la tierra, se movían tres hombres. Eran tres magos que miraban hacia ella y se mostraban muy alegres, como si en su luz estuviese la respuesta a un gran problema.

La estrella sintió como si la mano de Dios la moviera hacia un lugar determinado. Y los tres hombres la seguían dondequiera que ella iba.

LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE

estrella de belenDespués de mucho vagar por los cielos, la estrella notó que su impulso la llevaba hacia un pueblito en la lejanía. Mientras más se acercaba, más fuerte era su brillo. Tan pronto llegó a las afueras del poblado, una explosión de luz cubrió los cielos, y la estrella brilló como ninguna estrella ha brillado jamás en el mundo.

De pronto se detuvo sobre una casa. Los tres hombres, bajándose de sus camellos, entraron apresuradamente.
«¿Qué buscan estos hombres?» se preguntaba la estrella.

En ese instante oyó la voz de Dios que decía: «Este es mi Hijo amado en el cual tengo alegría.»

LA TAREA MÁS IMPORTANTE

Entonces vino sobre la estrella un sentimiento de inexplicable paz. Dios la había reservado para la más importante tarea que estrella alguna jamás realizó: la de señalar con su luz a la Luz que es la vida de los hombres. ¡Señalar a Jesús!

–por tío Ricardo (adaptado)

Esta historia es imaginaria; pero no la estrella que brilló en Belén, la estrella brillante que anunció a los magos el nacimiento de Jesús.

Lee la historia en San Mateo 2:1-12.

Mateo 2_10

Para imprimir: 302 La estrella de Belen    La estrella de Belen color

Para colorear: La estrella   Actividad: Luz del mundo    Póster: Mateo 2_10

Estrella y las estrellas

estrella POSTER

Estrella nunca había visto un cielo estrellado. Cuando ella nació sus padres le pusieron el nombre de Estrella para que ella les hiciera recuerdo de que hay miles de millones de estrellas; pero estrellas que ellos nunca veían en su cielo.

¿Has visto un cielo estrellado? Esos millares de lucecitas que iluminan la noche cuentan la gloria de Dios. Son pruebas del infinito poder de nuestro Creador.

EL CAMPAMENTO

En la ciudad donde vive Estrella hay tanta contaminación ambiental que no se ven las estrellas. Pero una noche ella tuvo la alegría de conocer estas hermosas lumbreras. Fue a un campamento con los niños de su iglesia. Viajaron a la playa. Estrella no solo conoció las estrellas sino que vio el mar y se bañó entre las olas.

Estuvieron toda una semana disfrutando de las alegrías que trae un campamento. Durmieron en carpas, jugaron en la arena, se bañaron en el mar, hicieron excursiones, y estudiaron hermosas lecciones acerca de Abraham.

CUENTA LAS ESTRELLAS

Estrella nunca había oído acerca de la promesa que Dios dio a Abraham. Una noche Dios le dijo que mirara las estrellas, a ver si las podía contar, porque su descendencia sería tan numerosa como las estrellas de los cielos y la arena del mar.

¿Has tratado alguna vez de contar las estrellas? Los astrónomos, científicos que estudian las estrellas, dicen que hay más estrellas en el universo que la arena del mar. Hay entre 100 y 200 conjuntos de estrellas y planetas llamados galaxias. En cada galaxia hay cientos de miles de millones de estrellas.

Estrella estaba admirada. Cada noche se sentaba afuera de la carpa y se quedaba mirando largo rato al cielo. Esa semana había luna llena así que no solo veía las estrellas sino una hermosa bola blanca. Algo que le llamó mucho la atención fue cuando el sol se ponía en las tardes, con hermosos colores de amarillo, naranja, violeta, rosado y rojo. Era como que Dios tomaba un pincel gigante para pintar el firmamento.

LAS ESTRELLAS CANTAN

Estrella aprendió que el sol es 400 veces más grande que la luna y que está 400 veces más lejos. La luz del sol viaja con mucha rapidez; tan rápido que puede rodear la Tierra siete veces en un segundo. ¡Imagínate! Un segundo es como un pestañeo. El sol viaja con la increíble velocidad de 299.792 kilómetros por segundo.

En las noches los líderes del campamento armaban una fogata y todos los acampantes se reunían alrededor para cantar alabanzas a Dios. Una noche, una de las profesoras les preguntó si sabían que las estrellas cantan.

¿Qué? Estrella no lo podía creer. «Alábenlo, sol y luna, alábenlo, estrellas luminosas», leyó la profesora del Salmo 148:3. ¿Cómo pueden cantar?

¿Sabes lo que es un telescopio? Es una lupa muy poderosa con que se miran las estrellas. Hay unos telescopios inmensos que captan los sonidos que emiten las estrellas. Hay estrellas que emiten sonidos rítmicos; otras suenan como violines. ¡Dios tiene su propia orquesta! pensó Estrella al oír esto.

CADA ESTRELLA TIENE NOMBRE

¿Qué más aprendió Estrella acerca de las estrellas? Que al crear las estrellas Dios les ha dado nombre. Él ordena las estrellas una por una, y cada estrella tiene nombre (Isaías 40:26).

¡Qué maravilla que Dios tiene un nombre para cada estrella! Más maravilloso es que Dios conoce a cada persona. Él se preocupa por cada detalle de tu vida. Tanto se interesa por cada uno que hasta tiene contados nuestros cabellos.

¿Los pajaritos? ¿Qué dice la Biblia acerca de los pajaritos? Que Dios los alimenta y que ni uno de ellos cae en tierra sin que Dios lo sepa.

¿Y las flores? No trabajan ni hilan, dijo Jesús,  pero ni siquiera el rey Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de los lirios del campo.

Estrella aprendió todas estas cosas maravillosas acerca de nuestro Dios.

LA ESTRELLA MÁS IMPORTANTE

Cuando llegó de regreso a casa Estrella tenía mucho que contar a sus padres y hermanos. «¿Cuál ha sido la estrella más grande y luminosa?» les preguntó. Eso también había aprendido en el campamento. ¡La estrella de Belén!

Entre todas las estrellas esa es la más privilegiada. ¿Por qué? Porque anunció el nacimiento de nuestro Salvador. Ángeles anunciaron la buena nueva a los pastores de Belén. La estrella anunció el nacimiento del rey Jesús a los magos de Oriente y ellos vinieron a ofrecerle presentes. ¿Sabes qué regalos le dieron? Oro, incienso y mirra.

El Dios que ha nombrado las estrellas conoce tu nombre y te ama más que cualquiera en el mundo. Te ama tanto que Jesús vino al mundo para ser tu Salvador. Si te arrepientes de tus pecados y le pides perdón, Él te perdona.

¿Es Jesús tu Señor y Salvador?

Para imprimir la historia: 240 Estrella y las estrellas color

Póster: 240 Poster Salmo 19