El gato solitario hecho héroe

Crespo es un gato negro consentido y feliz; pero no siempre fue así. Desde un principio Crespo fue rechazado. Sus hermanos no lo querían porque era negro y feo.

La gente del pueblo donde vive Crespo es supersticiosa. Casi todos creen que los gatos negros traen mala suerte. Cuando ven a un gato negro en el camino escupen tres veces para que no les pase nada malo. Muchas veces han escupido al ver a Crespo.

UN GATO SOLITARIO

Los hermanos de Crespo fueron adoptados en buenas familias, pero nadie adoptó a Crespo. Él llegó a ser un gato solitario, despreciado por su color y por ser feo; un gato que vagaba sin rumbo por las calles.

Crespo veía que los niños jugaban con otros gatos; pero nunca con él. ¿Por qué me desprecian? se preguntaba.

Como Crespo nunca se había mirado en el espejo, no sabía que era feo. Pero nadie es feo. La Biblia dice que Dios todo lo ha hecho hermoso. Para Dios toda su creación es hermosa. A los ojos de Dios nadie es feo.

UN NIÑO BUENO

Un día cuando Crespo andaba por la calle, solo y triste, su vida cambió. Crespo se encontró con Omar, un niño bueno.

Omar siempre había soñado con tener un gato negro. Le encantan los ojos de los gatos negros porque parecen caramelitos.

Sus amigos le dicen que los gatos negros traen mala suerte; pero su papá le ha dicho que no crea en eso, porque es superstición creer en la mala suerte.

¿Qué es superstición? Es cuando uno piensa que la suerte rige lo que nos pasa. Se le da a las cosas un carácter mágico. Pero los que creemos en Dios sabemos que Él controla las cosas. Un gato negro no trae mala suerte; como tampoco un gato blanco puede traer buena suerte.

Cuando Omar vio a Crespo, corrió para acariciarlo.

–¡Ven, gatito lindo! –le dijo–. ¡Qué bellos ojos tienes! Nunca he visto a un gato con ojos tan verdes. ¡Y eres negro! Siempre quise tener un gato negro.

UN HOGAR Y UN NOMBRE

Como nadie se había interesado por Crespo y como vivía solo, decidió ser el gato de Omar. Desde ese día Crespo ya no andaba cabizbajo, con la vista en el suelo en lugar de mirar al sol. Se estiró, levantó la cabeza, y contempló las maravillas del cielo. Hasta daba aires de ser importante.

Crespo ahora come las mejores comidas, se pasea por el vecindario con la cola en alto, ¡y nadie lo hace intimidar!

Cuando alguien escupe tres veces al verlo pasar, Crespo lo mira con una sonrisa. ¡Ya no le importa! Omar le ha enseñado que tiene valor y que es un gato refinado. ¡Crespo no cree en la superstición!

Si Crespo se mirara en el espejo vería que no es feo. Ha crecido y se ha vuelto elegante. Y tiene el nombre de un jugador de fútbol que fue famoso. El papá de Omar no deja de hablar del futbolista Crespo, aunque hace tiempo que éste dejó de jugar en el equipo de su país. A Omar le gusta ese nombre, por eso le puso Crespo al gato negro de ojos verdes y brillantes.

En una de sus andanzas Crespo se encontró con sus hermanos, que lo habían despreciado. Ellos se sorprendieron al verlo tan elegante y feliz. «Miau, miau –maulló Crespo–. Tengo un dueño que me aprecia. Me quiere mucho.»

CRESPO SALVA A SU AMO

Un día Crespo y Omar fueron al bosque a pasear. Iban saltando alegres por el sendero cuando Omar se tropezó con un tronco y cayó al suelo. Se golpeó la cabeza contra una piedra grande. Omar perdió el conocimiento.

Crespo se asustó al ver lo que le pasó a su dueño. Inmediatamente corrió de regreso a casa y empezó a maullar fuerte. Se restregaba contra las piernas de la mamá de Omar. Ella comprendió que Crespo quería mostrarle algo. Preocupada por su hijo Omar siguió a Crespo. Él la llevó al bosque, donde Omar estaba tirado en el suelo sin poder levantarse.

Si no fuera por Crespo, quién sabe cuándo hubieran encontrado a Omar. Esa noche Crespo recibió doble porción de comida y muchas caricias. Crespo comprendió que había hecho algo bueno. Su querido dueño le dio muchos abrazos. ¡El gato feo y despreciado se había convertido en héroe!

A los ojos de Dios nadie es feo. ¡Él todo lo hizo hermoso!

MIS PERLITAS

Encuentra en Mis Perlitas todo buen material para esta historia.

Anuncios

Crespo, el gato héroe

Crespo03

Crespo es un gato negro que lleva una vida muy feliz; pero no siempre fue así. ¿Crees que se llama Crespo porque es crespo? Sigue leyendo y verás.

Desde un principio Crespo fue rechazado. Sus hermanos no lo querían porque era negro y porque era feo.

La gente del pueblo donde vive Crespo es supersticiosa. Casi todos creen que los gatos negros traen mala suerte. Cuando ven a un gato negro en el camino escupen tres veces para que no les pase nada malo. Muchas veces han escupido al ver a Crespo.

UN GATO SOLITARIO

Los hermanos de Crespo fueron adoptados en buenas familias, pero nadie adoptó a Crespo. Él llegó a ser un gato solitario, despreciado por su color y por ser feo; un gato que vagaba sin rumbo por las calles.

Crespo veía a los niños que jugaban con otros gatos; pero nunca con él. ¿Por qué me desprecian? se preguntaba.

Como Crespo nunca se había mirado en el espejo, no sabía que era feo. Pero nadie es feo. La Biblia dice que Dios todo lo ha hecho hermoso. Para Dios toda su creación es hermosa. A los ojos de Dios nadie es feo.

Ecl 3_11

UN NIÑO BUENO

Un día cuando Crespo andaba por la calle, solo y triste, su vida cambió. Crespo se encontró con Omar, un niño bueno.

Omar siempre había soñado con tener un gato negro. Le encantan los ojos de los gatos negros porque parecen caramelitos. Sus amigos le dicen que los gatos negros traen mala suerte; pero su papá le ha dicho que no crea en eso, porque es superstición creer en la mala suerte.

¿Qué es superstición? Es cuando uno piensa que la suerte rige lo que nos pasa. Se le da a las cosas un carácter mágico. Pero los que creemos en Dios sabemos que Él controla las cosas. Un gato negro no trae mala suerte; como tampoco un gato blanco puede traer buena suerte.

Cuando Omar vio a Crespo, corrió para acariciarlo.

–¡Ven, gatito lindo! –le dijo–. ¡Qué bellos ojos tienes! Nunca he visto a un gato con ojos tan verdes. ¡Y eres negro! Siempre quise tener un gato negro.

bildUN HOGAR Y UN NOMBRE

Como nadie se había interesado por Crespo y como vivía solo, decidió ser el gato de Omar. Desde ese día Crespo ya no andaba cabizbajo, con la vista en el suelo en lugar de mirar al sol. Se estiró, levantó la cabeza, y contempló las maravillas del cielo. Hasta daba aires de ser importante.

Crespo ahora es un gato consentido. Come las mejores comidas, se pasea por el vecindario con la cola en alto, ¡y nadie lo hace intimidar! Si alguien escupe tres veces cuando lo ve pasar, Crespo lo mira con una sonrisa. ¡Ya no le importa! Omar le ha enseñado que tiene valor y que es un gato refinado. ¡Crespo no cree en la superstición!

Si Crespo se mirara en el espejo vería que no es feo. Ha crecido y se ha vuelto elegante. Y tiene el nombre de un jugador de fútbol. Crespo es el futbolista favorito de Omar, por eso al gato negro de ojos verdes y brillantes le puso el nombre de Crespo.

En una de sus andanzas Crespo se encontró con sus hermanos, que lo habían despreciado. Ellos se sorprendieron al verlo tan elegante y feliz. «Miau, miau –maulló Crespo–. Tengo un dueño que me aprecia. Me quiere mucho.»

CRESPO SALVA A SU AMO

Un día Crespo y Omar fueron al bosque a pasear. Iban saltando alegres por el sendero cuando Omar se tropezó con un tronco y cayó al suelo. Se golpeó la cabeza contra una piedra grande. Omar perdió el conocimiento.

Crespo se asustó al ver lo que le pasó a su dueño. Inmediatamente corrió de regreso a casa y empezó a maullar fuerte. Se restregaba contra las piernas de la mamá de Omar. Ella comprendió que Crespo quería mostrarle algo. Preocupada por su hijo Omar siguió a Crespo. Él la llevó al bosque, donde Omar estaba tirado en el suelo sin poder levantarse.

Si no fuera por Crespo, quién sabe cuándo hubieran encontrado a Omar. Esa noche Crespo recibió doble porción de comida y muchas caricias. Crespo comprendió que había hecho algo bueno. Su querido dueño le dio muchos abrazos. ¡El gato feo y despreciado se había convertido en héroe!

Para imprimir: 238 Crespo el gato heroe color