El paseo en bicicleta

Te voy a contar hoy acerca de mis padres y cómo se conocieron. ¿Has montado bicileta?  En su primera cita ellos montaron bicicleta.

Cuando mis padres eran jóvenes no había celulares; pero sí había teléfonos. Al hacer una llamada por teléfono, esa llamada pasaba por manos de una telefonista, que marcaba el número y conectaba a las personas para que conversen. Mi mamá era telefonista.

UNA SONRISA CAUTIVADORA

En la compañía donde ella trabajaba, había un joven electricista. Él estaba encargado de las conexiones de teléfonos. A veces entraba en la oficina donde estaba una bella joven llamada Brita. Ella lo miraba de reojo y lo admiraba por su sonrisa cautivadora.

«Ese muchacho sería un buen esposo para ti –le dijo una de sus compañeras–, porque ustedes son religiosos.» Ella dijo eso porque ambos jóvenes eran cristianos.

Un día, ese joven con sonrisa cautivadora, invitó a Brita a salir a pasear. Como vivían en Suecia, y no en la selva donde pudieran haber paseado en canoa, decidieron montar bicicleta. Salieron a montar al campo, afuera de la ciudad.

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EL LLAMADO DE DIOS

Ese paseo en bicicleta fijó el rumbo de sus vidas y fue el comienzo de más de cincuenta años de labor misionera. Poco tiempo después de que se conocieron, mi padre fue bautizado.

En 1920, el año que nació mi padre, el pastor de la iglesia donde él se bautizó, miró un mapa de Sudamérica y oró a Dios por misioneros que vayan a Chile y Perú.

Dios escuchó la oración de ese pastor. Mi padre fue misionero en Chile y en Perú. Sin saberlo, mis abuelos escogieron el nombre perfecto para él: PER. Per que fue misionero muchos años en Perú. Allí lo conocen como «hermano Pedro».

Desde pequeña, Brita sabía que Dios la había escogido para que sea misionera; pero ella no quería obedecer el llamado de Dios. Después del bautismo de Per, Brita le preguntó si él no había pensado en ser pastor. Le dijo que no.

–Pero Dios me ha llamado para que sea misionero –dijo Per.

Entonces Brita comprendió que no podía escapar de la voluntad de Dios y dijo que «sí» al llamado de ser misionera.

FIELES AL LLAMADO DE DIOS

A veces era difícil para mis padres cubrir los gastos de la familia. Cuando hospedaron a un ingeniero sueco y su esposa, para ganar unos centavitos extra, el ingeniero le ofreció trabajo en México, en una compañía de teléfonos sueca.

–Puedes trabajar en la semana instalando teléfonos y el domingo predicas en tu iglesia –le dijo el ingeniero.

Mi madre trató de convencerlo de que era algo bueno; pero con voz firme, mi padre contestó:
–Yo no vendo mi llamado por dinero.

Me siento orgullosa de que mi padre no se dejó tentar por un buen sueldo, sino que siguió fiel en su obra misionera.

¿CON QUIÉN TE CASARÁS?

Ahora que eres niño seguramente no andas pensando en la persona con quien te vas a casar. Si eres varón es posible que alguna vez hayas dicho que te casarás con tu mamá, o si eres niña has soñado con casarte con tu papá.

Escoger la persona con quien te casarás es una de las decisiones más importantes de tu vida. ¿Sabes qué? Desde ahora, empieza a orar a Dios que te dé la pareja que sea mejor para ti. Pide que Dios guíe tus pasos para que tengas una familia feliz cuando seas grande.

SÉ UN BUEN CIUDADANO

Si no tienes papá, y sientes un gran vacío en tu corazón, recuerda que Dios es tu Padre. Aprende a buscar ayuda y consuelo en Él. Si no tienes mamá, Dios puede consolarte y llenar tu vacío. Sea como sea, refúgiate en Dios.

Siempre deja que Dios guíe tu vida. Él tiene un plan especial para cada persona. En cualquier lugar adonde Dios te lleve, sé un fiel mensajero de su amor.

Desde ahora, decide que serás un buen ciudadano, y un padre o una madre que ante todo busca hacer la voluntad de Dios. Te aseguro que no hay nada mejor.

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Cuando las ratas desaparecieron

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Mi madre fue una mujer valiente. A los seis años de edad le preguntaron qué quería ser cuando sea grande. «Quiero ser estrella de cine o misionera», dijo ella.

Cuando tenía ocho años, murió su papá por un problema del corazón. Ella tenía un hermano mayor y una hermana menor. Para mi abuela fue muy difícil mantener a la familia, así que cuando Mamá cumplió doce años tuvo que dejar sus estudios para trabajar y ayudar a su madre con el mantenimiento de la familia.

NO FUE ESTRELLA DE CINE

Mamá no llegó a ser estrella de cine, porque el plan de Dios para su vida era que sea misionera.

Misionero es alguien que viaja a otro lugar o país para predicar el evangelio. Dios llamó a mis padres para que vayan a Chile, ese país largo y angosto de Sudamérica. Otro día te voy a contar cómo mis padres se conocieron y se casaron.

Para Mamá fue un gran sacrificio viajar a Chile porque tuvo que dejar a su madre. Para mi abuela también fue muy difícil. Mi madre era su gran apoyo, y ninguna de las dos sabía si alguna vez más volverían a verse.

UN VIAJE MUY LARGO

Suecia, donde vivía mi mamá, queda en el norte de Europa y Chile está en el sur de las Américas. El viaje iba a ser de un mes en barco hasta Buenos Aires, Argentina, y de allí tendrían que viajar en tren a Chile. ¡Qué viaje largo y pesado!

Photos 01.qxdCuando viajé con mis padres a Chile en 1948

Yo era una niñita de dos años y mi abuela no iba a verme crecer. Tampoco iba a ver a mi hermanita que pronto nacería. ¿Sabes qué? Ningún sacrificio que hagamos se compara con el sacrificio de amor que hizo Jesús al venir a la tierra para ser nuestro Salvador. Él dejó la gloria del cielo y vino a vivir entre los hombres, para morir en la cruz. Gracias al amor de Jesús por nosotros podemos recibir el perdón de pecados, si se lo pedimos.

COMPAÑÍA EN EL PRIMER HOGAR

Ahora te voy a contar lo que pasó en su primer hogar en el sur de Chile, en Traiguén. Mis padres alquilaron dos habitaciones en un caserón donde vivían muchas familias. ¿Adivina quiénes más vivían allí? ¡Ratas!

Mamá se fue acostumbrando bastante bien a todas las cosas que eran nuevas y extrañas para ella; pero ¿acostumbrarse a las ratas? ¡No, eso era imposible! La compañía que tenían en su casa no eran ratoncitos sino ratas grandes y gordas.

El caserón donde vivían era de madera, con tablas por dentro y por fuera. En las noches las ratas subían y bajaban dentro de las paredes y encima del cielo raso. Debajo de la casa se juntaba agua en la época de lluvia y allí se zambullían las ratas.

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Mamá estaba muy preocupada por mí y mi hermanita. Casi no dormía en las noches porque tenía miedo de que las ratas nos mordieran. A un amigo misionero le habían mordido el labio.

GRANDES RATAS LADRONAS

Un día, cuando Mamá estaba sentada escribiendo una carta a mi abuela, ¿quién crees que la estaba observando? ¡Una rata la miraba por un hueco en la pared!

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Las ratas eran ladronas. Mamá me había regalado un reloj de pulsera que se le había malogrado; pero un día desapareció. ¿Quiénes lo habían robado? ¡Las ratas!

Después de un terremoto, cuando tuvieron que arreglar las tejas del techo, uno de los obreros encontró el reloj. Estaba envuelto en unos papeles. Las ratas lo habían llevado allí.

El problema se hacía peor cada día. Una noche, cuando las ratas estaban de fiesta y Mamá no podía dormir, recordó lo que un hermano de su iglesia en Suecia le había contado. Él y su esposa tenían invasión de cucarachas en su casa, a veces hasta en la tetera. En ese tiempo no había insecticidas para rociar contra los bichos y ellos estaban desesperados por la situación. Entonces oraron a Dios, ¡y las cucarachas desaparecieron!

DIOS OYE LA ORACIÓN

Así como Dios quitó las cucarachas podría hacer desaparecer las ratas, pensó Mamá. Inmediatamente despertó a Papá y le dijo que le ayudara a orar. Era medianoche y él estaba soñoliento. «Si tienes fe, ora tú», le dijo, y siguió durmiendo.

La fe de Mamá había crecido, y entre lágrimas clamó a Dios, pidiendo su ayuda. Cuando terminó de orar había silencio profundo. ¡Dios había hecho desaparecer a las ratas! ¡Nunca más les molestaron! Y desde esa noche Mamá durmió tranquila.

¿Adónde se fueron? Los vecinos después se quejaron de que tenían el doble de ratas. Eso era porque una joven misionera tuvo fe en su grande y poderoso Dios, que respondió a su oración.

¿Tienes algo que te preocupa? ¡ORA! Nunca dudes del poder de Dios para responder a tu oración y hacer milagros.

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