Josué lee la Ley en el monte Ebal

Por medio de Moisés Dios dio la ley al pueblo. Pero no había libros como los nuestros. Para que el pueblo de Dios no olvide las ordenanzas del Señor, Moisés mandó que al entrar en la Tierra Prometida se escribiera la Ley sobre piedras. Josué debía escribir claramante todas las palabras de la Ley.

Después de lo que pasó con Acán, que fue castigado con toda su familia, los israelitas comprendieron que era muy importante obedecer todo lo que Dios les mandaba.

Moisés escribió en rollos de cuero los mandatos de Dios. Para Josué y los israelitas era importante que hicieran estas tres cosas:

Hablar siempre del Libro de la Ley.
Pensar siempre en el Libro de la Ley.
Cumplir lo escrito en el Libro de la Ley.

 

Un altar en el monte Ebal

En la familia de Eliab y Elizabet hablaban de lo que Moisés había mandado al pueblo antes de morir. Al entrar en la Tierra Prometida debían edificar un altar a Dios.

–Tiene que ser un altar muy especial –dijo el abuelo Eleazar, que recordaba lo que Dios había hablado por medio de Moisés–. Es importante que sean piedras grandes y lisas para que se pueda escribir claramente en las piedras.

–Abuelo, ¿cómo va a encontrar nuestro líder Josué esas piedras? –preguntó Eliab.

–¿Por qué no le ayudamos a buscarlas? –dijo Elizabet.

Y eso es lo que hicieron, ellos y sus amigos. Salieron a buscar piedras y avisaron a Josué y sus guerreros cuando encontraban alguna buena piedra. Las piedras eran tan grandes que los niños no podían levantarlas. Josué mandaba a hombres fuertes que las llevaban para armar el altar.

Josué debía levantar el altar en el monte Ebal. Ese era el lugar donde Abraham, 600 años antes, había edificado un altar a Dios. Esto era emocionante para Eliab y Elizabet, especialmente porque el papá había dicho que ellos podían ir al monte Ebal. Toda la familia iría.

Josué había mandado mensajeros a decir que todo el pueblo se reuniera en el monte Ebal. Él hizo traer las piedras más grandes y bonitas para edificar el altar a Dios. Sobre las piedras Josué mandó escribir la Ley. El papá de nuestros amiguitos ayudó a escribir en las piedras. Lo hacían con sumo cuidado para que todas las palabras estuvieran bien escritas. Era importante que no hubiera errores ortográficos.

Josué no omitió ninguna palabra de toda la ley que Moisés había recibido de Dios. Luego, en el altar, los sacerdotes ofrecieron sacrificio a Dios. Después Josué mandó decir que se reunieran todos para escuchar la lectura de la Ley.

La lectura de la Ley

–¿Crees que nos vamos a aburrir? –le preguntó Elizabet a Eliab–. Era bonito ir a buscar piedras. Pero no sé si podré estar hora tras hora escuchando la lectura de la Ley.

–Tenemos que hacerlo –respondió Eliab–. Para no aburrirnos podemos escribir en la arena.

Pero Elizabet no sabía escribir. Sólo los varones iban a la escuela. Las niñas se quedaban en casa con la mamá.

–Eliab, tú sabes que no sé escribir –se quejó Elizabet–. ¿Por qué siempre lo mejor es para los varones? Yo también quiero aprender a escribir.

Aunque eran mellizos, Eliab siempre tenía más privilegios.

Pero algo que Elizabet sabía hacer, y mucho mejor que Eliab, era dibujar. Así que mientras Josué y los jefes de las tribus leían la Ley, Elizabet dibujaba en la arena.

Todo… todo lo que estaba escrito en la Ley de Moisés, Josué hizo leer delante del pueblo. Allí estaban los ancianos, los oficiales, los jueces, los sacerdotes, los hombres, las mujeres, los niños, y los extranjeros que vivían con ellos.

Horas y horas estuvieron de pie en el sol, escuchando la lectura de la Ley de Dios. Entre toda la multitud había una niña sentada en la arena, dibujando. Esa era la forma en que Elizabet escuchaba mejor y aprendía. Así, cuando su papá le hiciera preguntas, ella las podría contestar.

¿Crees que se cansaron? Tal vez, sí. Pero para Josué era muy importante repasar con el pueblo todo lo que Dios había ordenado. No dejó de leer ni una sola palabra de la Ley.

¡Qué felices somos! ¡Tenemos la Biblia para leerla todos los días! Eliab, Elizabet y los israelitas tenían que subir al monte Ebal para leer la Ley de Dios en las piedras del altar.

MIS PERLITAS

Encuentra material para esta historia en misperlitas.wordpress.com.

 

 

 

 

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