El día más feliz

Alberto, el muchacho conocido como Sal, estaba muy contento. El premio que había ganado en la fiesta de Pepita era su tesoro. Su amigo Félix, conocido como Pimienta, sentía un poco de envidia. Él hubiera querido ganar ese premio: una Biblia.

–La próxima vez te va a tocar a ti –le dijo su amigo Sal–. Te voy a ayudar para que te ganes una Biblia.

Mientras tanto, Sal decidió compartir su Biblia con Pimienta. Todas las tardes se sentaban juntos a leer.

A veces en la casa de Sal, otras veces donde Pimienta. Algunas veces se reunían con Pepita. Cada vez aprendían algo nuevo de la Palabra de Dios.

Los sábados iban a casa de doña Beatriz para la reunión del Club Tesoros. Todos los niños del vecindario amaban a la buena vecina. Jugaban con el perrito Dino y con la gata Dina, aunque ella casi siempre se escondía de los niños.

Doña Beatriz había prometido que la próxima vez les iba a contar acerca del día más feliz.

–El día más feliz fue cuando yo recibí mi Biblia –dijo Sal.

–No –intervino Pepita–. Fue el día cuando yo recibí mi Biblia.

–Yo estoy esperando el día más feliz –dijo Pimienta.

¿Cuál será el día más feliz? se preguntaban los niños.

JESÚS Y LOS NIÑOS

Era un hermoso día. El sol brillaba en un cielo azul, calentando con sus suaves rayos a los niños que jugaban en las praderas. Algunas mamás lavaban ropa en el arroyo, otras acariciaban a sus pequeñines. De repente, alguien dio la noticia: «¡Viene Jesús! ¡Viene Jesús!»

¡Qué buena noticia! Todos corrieron para encontrarse con Él. Los grandecitos iban primero y los pequeños seguían con sus mamás. Nadie quería perder la oportunidad de estar con Jesús.

Jesús estaba rodeado de mucha gente y era difícil acercarse a Él. «Queremos ver a Jesús», decían los niños; pero los discípulos los reprendían.

–Jesús está muy ocupado. No tiene tiempo para ustedes.

¡No lo molesten! –decía un hombre con mirada seria.

–¿Qué es lo que oigo? –preguntó Jesús–. Pedro, ¿por qué dices que no tengo tiempo para los niños? Siempre tengo tiempo para estar con ellos. Diles que vengan a mí.

La gente que rodeaba a Jesús empezó a abrir paso para los niños y sus madres. ¡Qué felicidad! Jesús tomó a los más pequeños en sus brazos. Sobre los más grandes puso sus manos. Luego dio a todos su bendición.

UN NIÑO COMO EJEMPLO

–Para los niños que estuvieron con Jesús, ese día fue el más feliz de su vida –dijo doña Beatriz.

–Me hubiera encantado estar allí con Jesús –dijo Pepita.

–Tal vez Jesús te hubiera usado como ejemplo –dijo doña Beatriz–. Cuando los discípulos le preguntaron quién era el más importante en el reino de Dios, Jesús llamó a un niño.

–Las personas más importantes en el reino de Dios son humildes como un niño –dijo Jesús.

Para Jesús los niños son muy importantes. Una vez dijo que sería mejor hundir en lo profundo del mar a alguien que hace desanimar a un niño que cree en Él. Habría que atarle al cuello una piedra enorme y ahogarlo. ¡Tan importantes son los niños!

–¿Es verdad que Jesús ama tanto a los niños? –preguntó Pimienta, muy asombrado.

–Sí –dijo doña Beatriz–. Jesús dijo que no debemos despreciar a los niños, porque los ángeles del cielo los cuidan. Tú, mi amiguito Pimienta, eres muy importante para Jesús.

Luego la buena vecina señaló a los niños, uno por uno, para decirles lo importantes que son para Jesús, ¡y para ella!

LA OVEJA PERDIDA

Jesús dio el ejemplo de un pastor que tenía cien ovejas. Cuando vio que se le había perdido una, ¿qué crees que hizo?

Como era solo una, no le dio importancia. ¡NO! El pastor dejó las noventa y nueve en la montaña y fue a buscar la oveja perdida. Cuando la encontró, se alegró tanto que reunió a sus amigos y vecinos para que se gocen con él por la oveja perdida pero encontrada.

«Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos,
que se pierda uno de estos pequeños», dijo Jesús.

JESÚS TE AMA

Jesús te ama tanto que dejó las glorias del cielo para venir a la tierra y ser tu Salvador. Para Él eres lo más importante.

El día más feliz de tu vida es cuando aceptas el amor y el perdón de Jesús.

¿Lo has hecho?

En MIS PERLITAS hay material didáctico para esta historia.

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