Aventura en la selva peruana

Cuando vas a la escuela, entiendes lo que dice tu maestro, ¿verdad que sí? Lo entiendes porque habla tu idioma. Cuando yo crecí a veces no entendía al profesor porque él hablaba otro idioma. Eso pasó porque mis padres eran misioneros y habían viajado de su patria, Suecia, a Chile en Sudamérica para predicar el evangelio. Después fueron al Perú.

Yo estudié en 4 países, en 4 idiomas, y en 12 escuelas. Ahora te voy a contar lo que pasó cuando mis padres nos mandaron a Tournavista, en la selva del Perú, a estudiar en una escuela americana para hijos de misioneros. Yo hablaba un poco de inglés; pero mis hermanas, no. Iba a ser difícil entender a nuestros profesores antes de que aprendiéramos el inglés.

UNA ESCUELA EN LA SELVA

Para llegar a la escuela tuvimos que viajar en avioneta. Yo tenía 12 años de edad, mi hermana Ingrid tenía 9 años y nuestra hermanita Agneta tenía 7 años. Éramos tres gringuitas que viajaríamos solas, a un lugar desconocido, a estudiar en una escuela donde no hablaban nuestro idioma. ¡Qué valientes éramos de viajar solas y qué valientes nuestros padres que nos mandaron solas!

Pero yo no era muy valiente. La verdad es que era una niña muy tímida. Con el tiempo y los años he ganado confianza, así que si tú que lees esto eres tímido, anímate. Vas a aprender a ser valiente.

UNA AVENTURA EN EL AIRE

La primera aventura que tuvimos pasó en el aire, en medio del vuelo. Mi hermanita Agneta estaba sentada junto a la puerta de la avioneta. De repente, ¡se abrió la puerta! De no haber sido por un pasajero atento, ella se hubiera caído del avión. Caerse de un avión no es como caerse de un auto. El avión vuela a miles de metros sobre la tierra. El Señor Jesús protegió a mi hermanita. Ella estaba en las manos de Dios.

Misionerita timida

LA VISITA EN PUERTO INCA

Hicimos algunas paradas en pequeños puertos y aldeas. Una parada fue en Puerto Inca. El piloto dijo que tenía que arreglar un desperfecto en la avioneta. No recuerdo si pudo hacerlo durante el día o si tuvimos que quedarnos a pasar la noche allí. Lo que recuerdo es que fui muy tímida y que no me atreví a confesar el nombre de Cristo. Han pasado casi 60 años desde ese día, y hasta ahora me avergüenzo de no haber hablado de Cristo a los pobladores de Puerto Inca.

Allí estábamos Ingrid, Agneta y yo, seguramente bastante asustadas de estar solas en ese lugar. Entonces se acerca un hombre, muy feliz de vernos, y dice que había visto en sueños que íbamos a llegar, y que les traeríamos el evangelio. Yo me avergoncé. En mi timidez no supe qué decir, y no dije nada.

Amiguito/a de La Perlita: ésta es una de las experiencias más tristes de mi vida. Lo peor que podemos hacer es avergonzarnos de Cristo. Ese día no tuve la valentía de confesar al Señor Jesús.

NO TE AVERGÜENCES DEL EVANGELIO

El apóstol Pablo fue valiente. Predicó el evangelio aunque a veces fue azotado y encarcelado por los que no querían oír la Palabra de Dios. En una de sus cartas escribió: «No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios.»

Yo podría haberles hablado de Jesús en Puerto Inca. Al llegar a Tournavista conocí a unos misioneros que me invitaron a acompañarlos los domingos por la tarde a hacer una escuela dominical en el pueblito. ¡Allí no me avergoncé!

Sé valiente; no te avergüences del evangelio. Si eres tímido, pide al Señor Jesús que te dé valor para que nunca dejes de confesar su nombre.

Romanos 1_16

Si no has recibido a Jesucristo como tu Salvador, hazlo ahora mismo. Confiésale tus pecados e invítalo a que sea el Señor de tu vida. El evangelio es poder de Dios para salvación a todo el que cree.

¡Cree en Jesucristo y serás salvo!

 

Para imprimir: La Perlita 322 Aventura en la selva peruana

Historia en color: 322 Aventura en la selva peruana

Hoja para colorear: 322 El evangelio Hoja

Póster: 322 Poster Rom 1_16

Actividad: 322 El evangelio

 

Anuncios