Kallpa, el cuy fuerte

Kallpa es un cuy, un animalito roedor como el conejo, que vive en la selva del Perú. La selva es un inmenso bosque con distintas clases de árboles, plantas con hojas grandes, toda clase de insectos, y ríos con variedad de peces. Es un lugar donde hace calor y hay mucha lluvia.

Pero no toda la selva es bosque. Hay ciudades y pueblos, rodeados de los bosques. Los ríos son los caminos; se viaja en botes o canoas. A muchos lugares de la selva llegan aviones, que aterrizan en pistas de aterrizaje o en los ríos.

Una familia de cuyes

En una casita de la selva vive Kallpa con su mamá, su hermanita y sus tías. Los cuyes no son de la selva sino de la sierra; pero son fuertes y pueden vivir en cualquier lugar.

La sierra es el lugar montañoso llamado Cordillera de los Andes. Allí los pueblos y las ciudades están en valles entre las grandes montañas. En la sierra hace frío y en las alturas cae nevada. Los abuelos de Kallpa vivían en la sierra antes de que sus dueños los llevaran a la selva.

Algo pasó cuando la familia de Kallpa llegó a la selva. El cuy Kallpa y sus tres hermanitos nacieron muy pequeños. Solamente dos de ellos lograron vivir.

Las tías de Kallpa también perdieron algunos de sus bebes. En su casita no entendían lo que pasaba. Todos comían plantas y su alimento para cuyes, y bebían mucha agua; pero aun así estaban débiles.

Para Kallpa esto era muy contradictorio. Su nombre significa «fuerza»; sin embargo, él era débil.

¿Por qué me han puesto ese nombre? –pensaba Kallpa–. ¡De fuerte no tengo nada!

Un día, Kallpa se despertó tarde. Vio que solo quedaba una hoja para comer. Corrió rápidamente para alcanzarla; pero su tía le ganó, y se la comió.

Kallpa se enojó y le dijo a su mamá:

–¿Por qué me pusiste el nombre de Kallpa? Mejor me hubieras puesto «Pikichaki».

Kallpa se hace fuerte

Uno de los idiomas que se habla en el Perú es el quechua. Kallpa es un nombre quechua; Pikichaki también. Quiere decir «pata de pulga».

La mamá de Kallpa sonrió y le dijo:

–Jamás te quejes de tu nombre. Yo te lo puse con mucho amor y sé que serás muy fuerte.

Esa noche Kallpa se quedó despierto hasta tarde. Estaba pensando en lo que le había dicho su mamá. Ella estaba segura de que él sería fuerte. Se sintió mal de haberse enojado por el nombre que le pusieron y porque no era fuerte.

De pronto escuchó a sus dueños. Ellos habían estado preocupados por sus cuyes. Uno de ellos dijo:

«¡Eso haremos! Mañana traeremos el alimento especial.»

¿Alimento especial? –se preguntó Kallpa–. ¿Cómo será? Pensando en eso se quedó dormido.

Kallpa despertó como flotando; había un aroma agradable.

–Ven, hijo, prueba este nuevo alimento –le dijo su mamá.

Kallpa fue corriendo para probarlo. Era diferente; y dulce.

–Mamá, ¡qué rico! –dijo Kallpa.

Comió más de lo normal. De verdad era delicioso. Todos los días esperaba con ansias la hora de la comida.

Al poco tiempo, el pequeño cuy comenzó a sentirse un Kallpa completo. Estaba fuerte y había crecido mucho.

Su casita se llenó de pequeñines. Ahora tenía muchísimos primos y hermanitos; todos fuertes y sanos.

Kallpa le agradeció a su mamá por su nombre perfecto. Ya no quería ser «pata de pulga», algo tan pequeño que apenas se puede ver.

Kallpa y su familia habían estado comiendo el alimento equivocado. Nunca más nuestro amiguito cuy quería comer eso. Por el resto de su vida Kallpa quería comer el nuevo alimento especial que trajeron sus dueños.

Con el nuevo alimento Kallpa creció fuerte como su nombre. Ahora es papá y abuelo; tiene muchos hijos y nietos cuyes. Todo gracias a un buen alimento.

Tú puedes ser fuerte

¿Sabes que Dios quiere que seas fuerte? En la naturaleza ha provisto mucho buen alimento para tu cuerpo. ¿Qué cosas te gusta comer? Evita alimentos con mucho azúcar.

Para tu alma Dios ha provisto el alimento de su Palabra, la Santa Biblia. Lee la Biblia como alimento espiritual para ser fuerte en tu vida con Dios. Memoriza versículos bíblicos. Agradece al Señor por su Palabra y porque Él es tu fuerza.

MIS PERLITAS

TODO EL MATERIAL PARA ESTA HISTORIA LO ENCUENTRAS EN MIS PERLITAS.

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