El desfile de clausura

Era un día de fiesta y clausura. Todos los amigos del vecindario saben que a doña Beatriz le gustan las fiestas. No las fiestas con bailes y licor sino fiestas sanas con música alegre, juegos divertidos, y ricos bocadillos y refescos.

Esta fiesta era para celebrar el Abecé de Fragancia. Ya habían estudiado 21 virtudes, siguiendo las letras del alfabeto. Doña Beatriz dio a los niños la tarea de hacer banderas, cada uno con alguna de las virtudes.

El Club Tesoros tenía un lema, que los niños repetían usando los dedos de la mano. Los amiguitos que habían estado en el Club desde el principio, recordaban el día en que aprendieron el lema, algo que Moisés había enseñado al pueblo de Israel.

–Yo sé el lema –dijo Pimienta y levantó la mano y su dedo pulgar para empezar a repetirlo–.
Honra a Dios.

Sigue sus caminos –dijo Sal y levantó su dedo índice.

Ama a Dios con todo tu ser –intervino Pepita.

Sirve al Señor de todo corazón –siguió Pimienta.

¡Cumple sus mandamientos! –gritó Samuel, que había aprendido el lema cuando su amigo Sal lo invitó al Club.

Todos levantaron las manos, y con ambos dedos repitieron el lema. Fue un momento muy emocionante.

El discurso de Josué

En su juventud Josué había aprendido las palabras del lema. Ahora estaba anciano; tenía más de cien años de edad. Reunió al pueblo para un discurso de despedida. Era una gran fiesta para el pueblo de Israel.

Con muchos milagros Dios sacó a los israelitas de Egipto. Pero fueron infieles, y como castigo por su desobediencia, vagaron 40 años en el desierto. No obstante, Dios amaba a su pueblo e hizo milagros para darles la tierra que les había prometido por cientos de años.

Josué hizo recordar esto el pueblo. Repitió el lema, aunque en otro orden:

  • ama a Dios
  • anda en sus caminos
  • cumple sus mandamientos
  • sigue fiel al Señor
  • sirve a Dios de todo corazón

«¿Quieren servir a Dios y ser obedientes a sus mandamientos? –preguntó Josué al pueblo–. Aunque ustedes no le sirvan, yo y mi casa serviremos a Jehová.»

El pueblo repitió el lema; luego todos hicieron la promesa que encontramos en Josué 24:24.

«A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.»

A Pepita y Estrella les gusta cantar e inventar melodías. Al escuchar la respuesta que dio el pueblo de Israel a la pregunta de Josué les pareció ideal para cantar. Empezaron a tararear y, poco a poco, les salió una excelente melodía para cantar acerca de obedecer y servir al Señor.

Un desfile alegre

Los amiguitos del Club pronto aprendieron la melodía y las palabras. Salieron a desfilar por el vecindario cantando esa consigna. Era como una declaración de que iban a cumplir lo que habían aprendido al estudiar las virtudes. Cada uno mecía su bandera.

Sal había escogido la virtud de obediencia, porque tenía un gran deseo de ser siempre un muchacho obediente.

Pepita hizo su bandera con la virtud de bondad; su deseo era ser buena.

Estrella escogió la virtud de amor; ella quería esparcir amor.

Samuel tenía la bandera de valentía; su deseo era ser valiente como Josué.

Pimienta llevaba gratitud en su bandera. Nunca había olvidado la inmensa felicidad que sintió cuando doña Beatriz le regaló un par de zapatos, y lo satisfecho que se sintió al agradecerle. Quería mostrar siempre gratitud.

Todos los niños habían escogido una virtud. Y cada uno explicó por qué la había escogido. La niña que hizo la bandera de perdón dijo que para ella era difícil perdonar y que quería aprender a practicar el perdón.

Nuevas aventuras

Antes de terminar la fiesta doña Beatriz dio a los niños material para que armen la torre de virtudes. Les dijo que la pongan en la pared junto a su cama, para que les ayude a recordar todos los días las virtudes.

Con sus banderas y sus torres de virtudes se despidieron alegres de la buena vecina, que la siguiente semana los estaría esperando con nuevas aventuras.

Para los niños, asistir al Club Tesoros era la alegría más grande. Nada se comparaba con aprender de Jesucristo y su gran amor por ellos.

MIS PERLITAS

En Mis Perlitas están todos los materiales para esta historia.

 

Concluimos el ABC de Fragancia. Seguiremos con nuevas aventuras con nuestros amiguitos del Club Tesoros del Rey, el club de los niños buenos.

La dadivosidad de Dorcas

Dorcas era un mujer buena y trabajadora. Era muy querida, casi como doña Beatriz por los niños de su vecindario. Algunos le decían Tabita otros le decían Dorcas.

Tabita creía en el Señor Jesús. Ella había escuchado decir que Él ayudaba a los que tenían necesidades. Por eso, ella quería hacer lo mismo.

Tabita vivía en Jope. Se esmeraba en hacer buenas obras y en ayudar a los pobres. Ella era costurera; cosía vestidos y túnicas, especialmente para las viudas.

¿Crees que Tabita tenía muchas amigas? Eso no sería raro, tan buena que era.

Muerte de Dorcas

Un día sucedió algo muy triste. Tabita enfermó gravemente, y murió. Todos los que la conocían se pusieron tristes.

–Tenemos que avisarle a Pedro que Tabita ha muerto –dijeron sus amigas.

Algunas mujeres lavaron el cuerpo de Tabita y lo pusieron en una sala. Dos hombres fueron a traer a Pedro, uno de los apóstoles que había estado con Jesús. Él estaba en Lida, una ciudad cercana, y vino rápidamente a Jope.

Al llegar Pedro, las mujeres le mostraron los vestidos y las túnicas que Tabita hacía cuando estaba con ellas.

–Mira, hermano Pedro –decían, llorando–. Tabita era muy buena. Mira las túnicas que cosía. Mira estos vestidos.

Dorcas resucita

Pedro mandó que todos salgan de la sala. Al quedar solo, se arrodilló junto al cuerpo de Tabita y oró al Señor. Luego, mirando al cuerpo muerto, dijo: «Tabita, levántate.»

¡Y Tabita abrió los ojos!

–¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? –preguntó ella.

–No te preocupes –le dijo Pedro–. Dame la mano y te voy a ayudar. Has estado un poco enferma, pero ya estás bien.

Cuando Tabita se levantó, Pedro abrió la puerta y llamó a todos para que entraran.

–¡Tabita, Tabita! –gritaron las mujeres, abrazando a su querida amiga–.¡Qué alegría es tenerte viva otra vez!

Las noticias de la resurrección de Tabita corrieron por toda la ciudad. «¡Tabita ha vuelto a vivir! ¡Dorcas está viva!»

Y la gente comenzaba a creer en Jesús.

«¿Has oído la última noticia? –se preguntaban unos a otros–. Tabita estaba muerta, ¡pero está viva!»

Dios había hecho un lindo milagro para una buena mujer.

Invitada de honor

Los niños del Club habían estado ocupados haciendo trabajos y mandados para llenar otro «frasco de amor». Pepita sugirió que lo den a la abuelita Damaris, una anciana que vivía sola. Pepita sentía amor y compasión por ella.

Cuando doña Beatriz lo puso a votación todos estuvieron de acuerdo. Decidieron que Pepita fuera a buscarla y la trajera al Club. Y eso es lo que hizo.

Ahora la abuela Damaris estaba con ellos, sentada en un sillón de honor, sintiéndose como una reina.

Al terminar de contar la historia, doña Beatriz se volvió hacia la invitada de honor, y dijo:

–Amada Damaris, le tenemos una sorpresa. En un «frasco de amor» los niños reúnen dinero para alegrar a alguien. Pepita ha sugerido que esta vez el frasco sea para usted.

–¿Para mí? ¿Por qué para mí? –preguntó la anciana.

–Porque usted es la abuelita más linda de nuestro vecindario –dijo Pepita, y se acercó para entregarle el frasco.

–La quiero mucho –dijo la niña, y le dio un fuerte abrazo.

Seamos dadivosos

–En mi juventud yo era como Dorcas –dijo la abuelita Damaris–. Yo cosía ropa para los niños pobres. Ahora tengo mala vista y no puedo coser. Pero me gusta ayudar.

Los niños se emocionaron y empezaron a hacerle preguntas. La vecina Damaris les contó acerca de los niños que habían recibido los vestidos y las camisas que ella cosía.

–Ahora Dios me está premiando con un regalo –dijo ella–. Gracias, niños. Su gesto de amor me llena de alegría.

Doña Beatriz pidió a Sal que leyera Proverbios 19:17, y Sal leyó:.

Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor;
Dios pagará esas buenas acciones.

 

Era cierto, ¡Dios estaba premiando a la abuela Damaris!

 

Dadivosidad = Generosidad

La próxima semana hablaremos de una prueba de dadivosidad
que es la HOSPITALIDAD
.

MIS PERLITAS

Encuentra en Mis Perlitas muchas ayudas para esta historia.

Recibe los milagros que Dios quiere hacer en tu vida.