La enfermedad de Juanita

Juanita estaba enferma, muy enferma. No le dolía la cabeza, ni el estómago; no tenía sarampión, ni gripe. Juanita sufría de algo mucho peor. Estaba enferma de envidia.

El día había comenzado muy bien, y parecía que iba a terminar de la misma manera; pero fue cuando salió de la escuela con su amiga Marta, que su corazón se enfermó.

corazon-04-coDigo que su corazón se enfermó, porque la envidia es una enfermedad del corazón.

–Me van a regalar un reloj de pulsera en mi cumpleaños –le dijo Marta.

–¿Así? –contestó Juanita, que ya comenzaba a sentir los primeros síntomas de la enfermedad.

–También me van a regalar una cartera y un vestido nuevo –siguió diciendo Marta.

A Marta siempre le regalan cosas lindas –pensó Juanita–. El año pasado recibió una bicicleta roja. A mí sólo me obsequian cosas viejas, las que a mi hermano ya no le sirven.

JUANITA NO QUERÍA JUGAR

Era un día hermoso. Las flores brillaban con el sol y los pajaritos trinaban alegres en los árboles; pero Juanita no veía nada de todo lo hermoso que Dios ha hecho. Sentía frío y no tenía ganas de jugar con su amiga. Se despidió pronto y se fue a su casa.

–¿Qué te pasa, hija? –le preguntó su mamá al verla muy decaída–. ¿Estás enferma?

–No, estoy bien –respondió Juanita; pero dentro de sí se preguntaba cómo era que las mamás siempre se daban cuenta de algo que andaba mal.

corazon-05-coSE MORÍA DE ENVIDIA

Sin decir otra palabra, Juanita fue al dormitorio y se tiró sobre la cama, llorando.

Después de llorar un rato, se puso a pensar. Su papá siempre le decía que era muy bueno pensar, y pensando… ¡se dio cuenta de la terrible enfermedad que tenía! ¡Se moría de envidia! ¡Qué triste y qué feo!

Pensando un poco más, Juanita se acordó de algo que había aprendido en la iglesia.

La maestra de la clase bíblica le había dicho que la envidia, así como la mentira, la desobediencia, y tantas otras cosas feas, son enfermedades del corazón.

UN SOLO REMEDIO

Juanita recordó otra cosa; ¡que no hay remedio en el mundo para curarlas!

Además, tienen un nombre muy feo, que es: PECADO. Al dejar que la envidia llenara su corazón, Juanita estaba pecando  Dios.

¿Qué podía hacer nuestra pobre amiguita, tan triste y enferma que estaba?

corazon-01-coHay sólo una manera de curar un corazón envidioso, y es por la sangre de Jesucristo que limpia de todo pecado. (Lee 1 Juan 1:7-9.)

JESUCRISTO CURÓ A JUANITA

Juanita se arrodilló junto a la cama y pidió perdón a Dios por haber dejado que la envidia atacara a su corazón. El Señor Jesucristo, con su sangre preciosa, limpió el corazón de la niña y le quitó toda envidia. No te puedo decir cómo lo hizo, sólo sé que sí lo hizo.

Juanita pegó un salto y se puso de pie, totalmente sana. ¿Sabes? Hasta se sintió feliz de que a Marta le iban a regalar un reloj de pulsera, una cartera y un vestido nuevo.

Cantando entró a la cocina, y tomó alegremente la sopa que su mamá le invitó. Luego fue a casa de Marta, y las dos amigas salieron a jugar.

Juanita sintió como si su corazón fuera a explotar. ¡Estaba muy feliz! Al sacar la envidia, Jesús había llenado su corazón de amor, y era ese amor que la hacía feliz.

LA ENVIDIA DESTRUYE

¿Quieres tener mente sana en cuerpo sano? No te dejes dominar por la envidia, porque ese mal te destruye por completo. Alégrate cuando le vaya bien a alguno de tus amigos; gózate cuando prosperen. Y cuando alguien esté triste, consuélalo.

Sigue el ejemplo de Jesucristo de esparcir amor por dondequiera que vayas. No hay nada mejor.

prov-14_30

Para conseguir todos los materiales correspondientes a esta historia, visita:

MIS PERLITAS.WORDPRESS.COM

Para imprimir corazones: la-envidia-bn     la-envidia-co

Agradece a Dios por el pan

Javier estaba enojado y triste.

–¡Pan, pan y pan! –dijo, casi llorando–. ¡Todos los días pan! ¿Por qué hoy también tengo que comer pan?

–Pero, ¿qué esperabas, hijo? –dijo su mamá.

–Es que… mamá… hoy es mi cumpleaños. ¿Por qué tengo que comer pan hoy?

–¿Por qué no puedes comer pan en tu cumpleaños?

Javier estaba tan enojado que tiró el pan al piso, justamente cuando entró su papá en la cocina.

–¿Qué es lo que estás haciendo, hijo? –preguntó el papá con voz severa al ver lo que había hecho Javier–. ¡Ni por nada quiero ver esa clase de modales!

–Perdóname, papá –dijo Javier–. Es mi cumpleaños y yo quiero comer pasteles en vez de pan.

348-pan-de-la-selva-1

PASTELES EN VEZ DE PAN

–Ah, ¿quieres pasteles? ¿No sabes que el pan vale mucho más que los pasteles?

–No lo creo, papá. Yo sé que los pasteles son más caros. Es por eso que mamá no compra pasteles.

–Es verdad que pagamos más por los pasteles, pero el pan vale más. El pan nuestro de cada día nos lo da nuestro buen Dios, mientras que los pasteles son del pastelero.

Javier miró asombrado a su papá, que prosiguió:

–Hijo, ¿qué nos enseñó el Señor Jesús?

¿Debemos pedir pan o debemos pedir pasteles?

–Pues… pan –contestó Javier, de mala gana.

–Buena respuesta, hijo. Ahora te diré lo que cuesta el pan.

EL VALOR DEL PAN

–Mientras tú aún dormías, alguien se levantó para sembrar trigo, tal vez en una mañana fría. Mientras tú te divertías jugando, alguien, bajo el calor del sol, tuvo que cosechar el trigo.

»Otros construyeron máquinas y hornos, y otros se levantaron muy de mañana para hacer el pan. A nosotros el pan sólo nos cuesta unos pesos, pero a otros les ha costado trabajo y sudor.

PAN DE LA SELVA

–¿O prefieres al pan de la selva? –preguntó la mamá.

–¿Pan de la selva? –dijo Javier.

Nunca había oído hablar de ese pan y le llamó la atención.

–Mamá, ¿qué pan es ese? –preguntó Javier348-pan-de-la-selva-3

–Verás, hijo, muchos niños no comen el pan de trigo porque donde ellos viven no hay ese pan.

Luego la mamá dijo que para los niños de la selva los plátanos o las bananas son el pan.

–Mamá, tú sabes que yo como plátanos o bananas. ¿Por qué me preguntas si prefiero ese “pan”?

–Pensaba que como no quieres comer pan de trigo hoy quizá quisieras comer un pan de la selva para el desayuno. ¡Qué bueno que ese “pan” viene envuelto, fresco y limpio!

–¿Sabían ustedes que hay más de trescientas variedades de plátanos o bananas? –preguntó el papá, que había escuchado la conversación sin interrumpir.

–¡Más de trescientas variedades! –exclamó Javier–. Yo solo conozco dos: las bananas que como de postre y los plátanos que mamá fríe para comer con arroz.

Siguió la conversación un rato más. Luego el papá de Javier sacó unas monedas del bolsillo y dijo:

–Anda, hijo. Aquí tienes para los pasteles.

EL PAN DE CADA DÍA

Pero Javier no fue a comprar pasteles. Guardó las monedas para otra cosa y comió con gusto el pan de cada día. Más tarde fue a jugar con sus amigos y les contó lo que había aprendido de su papá.

–El pan es más de Dios y los pasteles son más del pastelero –les dijo.

Desde ese día Javier come con gusto su pan, porque sabe lo mucho que cuesta. Cuando va con su mamá a hacer compras en el mercado, busca si puede descubrir otras variedades de «pan de la selva».

NO DESPRECIES EL PAN

Si te sientes aburrido del pan que comes a diario, piensa que hay muchísimos niños en el mundo que darían cualquier cosa por comer un pan fresco y calientito. Muchos se duermen con el estómago vacío y no saben si habrá pan para el desayuno.

Cuando quieras quejarte porque en vez de pasteles tienes que comer pan, agradece a Dios porque hay pan en tu mesa. Hay muchas cosas que agradecer a Dios. Haz una lista.

¿Te cuento un secreto? Tengo un cuaderno para escribir agra-decimientos. Cada día, antes de comer mi pan, escribo tres cosas por las que agradezco a Dios. Y cada día pongo algo diferente. Nunca termino de agradecer a Dios. ¿Te gustaría hacer lo mismo: escribir tus agradecimientos? ¡Hazlo!

¿Vives en la selva? Agradece a Dios por el delicioso «pan» que viene envuelto y listo para comer. ¿Vives en la ciudad? Da gracias a Dios por el campesino y el panadero que trabajan para que tengas pan.

¿No tienes pan? Como dijo Jesús, pide a tu Padre en el cielo: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.»

mateo-6_11

Para conseguir todos los materiales que acompañan a esta historia,
visita Mis Perlitas.

¿Estás listo? ¿Estás lista?

Al leer el título seguramente te preguntas: ¿listo para qué? ¿Estás listo para la fiesta más grande y maravillosa de todos los tiempos?

Si amas a Jesús y lo has recibido como tu Salvador y Señor, eres su novia y vas a estar en las Bodas del Cordero. Allí estaremos alabando a Jesús gente de toda raza, idioma, pueblo y nación.

¿Te parece complicado? Todos los que amamos a Jesús somos su novia y un día estaremos con Él para siempre. Jesús nos está preparando lugar y ha prometido venir a llevarnos con Él.

Así era en los tiempos de Jesús. El novio preparaba una vivienda para la novia. Después iba a buscar a su amada y la llevaba a su nuevo hogar.

EL COMPROMISO DE LOS NOVIOS

Cuando un hombre se enamoraba de una joven, iba donde el padre de ella para pedir que sea su novia. Llevaba dinero y un contrato de matrimonio, y ambos discutían sobre el precio del compromiso.

Lo que un hombre pagaba por su novia solía ser más de lo que ganaba un obrero en medio año. Si el padre aceptaba, bebía vino con el novio; luego invitaban a la joven a pasar. Si ella aceptaba, el novio y la novia sellaban su acuerdo bebiendo de misma copa de vino, y se daba una bendición.

El compromiso duraba hasta doce meses y desde entonces se trataba a la novia como si realmente estuviera casada. Pero los novios seguían viviendo cada uno en la casa de sus padres.

La novia se preparaba para ser una buena esposa y el novio se encargaba de buscar una vivienda para su amada, la cual podía ser una habitación dentro de la casa de sus padres.

EL DÍA DE LA BODA

Cuando llegaba el día de la boda, el novio iba a la casa de la novia para recibirla de sus padres. Los invitados y las damas de honor estaban reunidos allí esperando al novio. Solía ser de noche, y tenían lámparas que ardían con aceite de oliva.

El novio venía acompañado de sus amigos y tenía mensajeros que anunciaban su llegada. La novia, con sus invitados y las damas de honor iban en una procesión festiva a la casa del novio o de su padre, y allí se hacía la ceremonia del matrimonio y el agasajo. ¡A veces la fiesta duraba una semana!

Una vez Jesús, su madre y sus discípulos fueron a una boda en Caná de Galilea. Allí hubo un problema, que faltó el vino. Entonces Jesús hizo su primer milagro. Mandó que llenaran de agua seis grandes tinajas. Luego transformó el agua en vino.
Cuando el encargado del banquete probó el vino se sorprendió y dijo al esposo: «Todos sirven primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora.»

boda-de-cana-02

Lee la historia en Juan 2:1-11.

LAS DIEZ DAMAS DE HONOR

Jesús comparó al reino de Dios con diez jóvenes, damas de honor, que salieron a recibir al novio. Como era de noche, tomaron sus lámparas de aceite para iluminar la oscuridad. Cinco de las jóvenes eran descuidadas y cinco eran responsables.

virgenes-01

Las damas de honor que salieron a recibir al novio

¿Cómo sabemos que eran descuidadas? Porque no llevaron aceite extra para cuando sus lámparas estuvieran por apagarse.

El novio tardó en llegar. A las damas de honor les dio sueño y se durmieron. De repente, como a la media noche, los mensajeros gritaron: «¡Ya viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!»

virgenes-02

Cabecearon y se durmieron

Todas las jóvenes se levantaron y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas se dieron cuenta de que no tenían suficiente aceite. ¡Sus lámparas se estaban apagando! Asi que pidieron a las responsables que les dieran aceite.

virgenes-03

«¡Vayan a comprar su propio aceite!»

¿Crees que las cinco damas de honor responsables tenían aceite suficiente para dar a las descuidadas? ¡No! Les dijeron que era mejor que vayan a comprar aceite. Y ellas se fueron.

Mientras tanto, llegó el novio. Las cinco jóvenes responsables entraron con el novio a la fiesta de bodas. ¡Y la puerta se cerró!

virgenes-04

Las que estaban preparadas entraron a la fiesta.

Llegaron las cinco jóvenes descuidadas y encontraron la puerta cerrada. Cuando gritaron al novio que les abra la puerta, él les contestó: «No sé quiénes son ustedes. ¡No las conozco!»

virgenes-05

Por ser descuidadas, no entraron a la fiesta de bodas.

Lee la historia en Mateo 25:1-13.

LISTOS PARA LA VENIDA DE JESÚS

Al contar esta parábola, Jesús dijo que debemos estar siempre alerta, listos para su venida, porque no sabemos ni el día ni la hora en que Él volverá. ¡Pero sí sabemos que vendrá!

estas-listo-lista

¿Estás listo? ¿Estás lista? El gran banquete en el cielo será maravilloso. Entrega tu corazón a Jesús y espera su venida.

mateo-25_13

Todos los materiales que acompañan a esta historias están en Mis Perlitas: https://misperlitas.wordpress.com/2016/11/04/estas-listo-para-la-venida-de-jesus/

Cuando las ratas desaparecieron

brita-en-traiguen

Mi madre fue una mujer valiente. A los seis años de edad le preguntaron qué quería ser cuando sea grande. «Quiero ser estrella de cine o misionera», dijo ella.

Cuando tenía ocho años, murió su papá por un problema del corazón. Ella tenía un hermano mayor y una hermana menor. Para mi abuela fue muy difícil mantener a la familia, así que cuando Mamá cumplió doce años tuvo que dejar sus estudios para trabajar y ayudar a su madre con el mantenimiento de la familia.

NO FUE ESTRELLA DE CINE

Mamá no llegó a ser estrella de cine, porque el plan de Dios para su vida era que sea misionera.

Misionero es alguien que viaja a otro lugar o país para predicar el evangelio. Dios llamó a mis padres para que vayan a Chile, ese país largo y angosto de Sudamérica. Otro día te voy a contar cómo mis padres se conocieron y se casaron.

Para Mamá fue un gran sacrificio viajar a Chile porque tuvo que dejar a su madre. Para mi abuela también fue muy difícil. Mi madre era su gran apoyo, y ninguna de las dos sabía si alguna vez más volverían a verse.

UN VIAJE MUY LARGO

Suecia, donde vivía mi mamá, queda en el norte de Europa y Chile está en el sur de las Américas. El viaje iba a ser de un mes en barco hasta Buenos Aires, Argentina, y de allí tendrían que viajar en tren a Chile. ¡Qué viaje largo y pesado!

Photos 01.qxdCuando viajé con mis padres a Chile en 1948

Yo era una niñita de dos años y mi abuela no iba a verme crecer. Tampoco iba a ver a mi hermanita que pronto nacería. ¿Sabes qué? Ningún sacrificio que hagamos se compara con el sacrificio de amor que hizo Jesús al venir a la tierra para ser nuestro Salvador. Él dejó la gloria del cielo y vino a vivir entre los hombres, para morir en la cruz. Gracias al amor de Jesús por nosotros podemos recibir el perdón de pecados, si se lo pedimos.

COMPAÑÍA EN EL PRIMER HOGAR

Ahora te voy a contar lo que pasó en su primer hogar en el sur de Chile, en Traiguén. Mis padres alquilaron dos habitaciones en un caserón donde vivían muchas familias. ¿Adivina quiénes más vivían allí? ¡Ratas!

Mamá se fue acostumbrando bastante bien a todas las cosas que eran nuevas y extrañas para ella; pero ¿acostumbrarse a las ratas? ¡No, eso era imposible! La compañía que tenían en su casa no eran ratoncitos sino ratas grandes y gordas.

El caserón donde vivían era de madera, con tablas por dentro y por fuera. En las noches las ratas subían y bajaban dentro de las paredes y encima del cielo raso. Debajo de la casa se juntaba agua en la época de lluvia y allí se zambullían las ratas.

ingrid

Mamá estaba muy preocupada por mí y mi hermanita. Casi no dormía en las noches porque tenía miedo de que las ratas nos mordieran. A un amigo misionero le habían mordido el labio.

GRANDES RATAS LADRONAS

Un día, cuando Mamá estaba sentada escribiendo una carta a mi abuela, ¿quién crees que la estaba observando? ¡Una rata la miraba por un hueco en la pared!

brita

Las ratas eran ladronas. Mamá me había regalado un reloj de pulsera que se le había malogrado; pero un día desapareció. ¿Quiénes lo habían robado? ¡Las ratas!

Después de un terremoto, cuando tuvieron que arreglar las tejas del techo, uno de los obreros encontró el reloj. Estaba envuelto en unos papeles. Las ratas lo habían llevado allí.

El problema se hacía peor cada día. Una noche, cuando las ratas estaban de fiesta y Mamá no podía dormir, recordó lo que un hermano de su iglesia en Suecia le había contado. Él y su esposa tenían invasión de cucarachas en su casa, a veces hasta en la tetera. En ese tiempo no había insecticidas para rociar contra los bichos y ellos estaban desesperados por la situación. Entonces oraron a Dios, ¡y las cucarachas desaparecieron!

DIOS OYE LA ORACIÓN

Así como Dios quitó las cucarachas podría hacer desaparecer las ratas, pensó Mamá. Inmediatamente despertó a Papá y le dijo que le ayudara a orar. Era medianoche y él estaba soñoliento. «Si tienes fe, ora tú», le dijo, y siguió durmiendo.

La fe de Mamá había crecido, y entre lágrimas clamó a Dios, pidiendo su ayuda. Cuando terminó de orar había silencio profundo. ¡Dios había hecho desaparecer a las ratas! ¡Nunca más les molestaron! Y desde esa noche Mamá durmió tranquila.

¿Adónde se fueron? Los vecinos después se quejaron de que tenían el doble de ratas. Eso era porque una joven misionera tuvo fe en su grande y poderoso Dios, que respondió a su oración.

¿Tienes algo que te preocupa? ¡ORA! Nunca dudes del poder de Dios para responder a tu oración y hacer milagros.

lucas-11_9

Para imprimir la historia y tener más materiales, visita Mis Perlitas.

La sombra que retrocedió

Ezequías fue un gran rey. Leemos en la Biblia que ni antes ni después hubo en Judá otro rey como él. Fue fiel al Señor, y obedeció los mandamientos que Dios dio a Moisés.

En los tiempos de Ezequías las ciudades estaban rodeadas de muros. Una vez los enemigos rodearon a la ciudad de Jerusalén, la capital del reino. Nadie podía salir al campo en busca de agua y comida. Los niños lloraban porque tenían hambre y sed. Los padres no sabían cómo consolarlos.

Los enemigos, con sus armas, se burlaban de Dios y del rey. Senaquerib, el rey enemigo, mandó una carta a Ezequías, diciendo:

Vengo con mi ejército para vencerlos a todos. No pienses que tu Dios te va a ayudar. Yo he conquistado a muchos pueblos y ninguno de sus dioses ha podido defenderlos. ¡Prepárate para una gran derrota!

Ezequías tembló de miedo… sí, seguramente, pero a la vez sabía algo que Senaquerib no conocía: que no hay rey en el mundo que sea más poderoso que nuestro Dios.

¿Qué crees que hizo el rey cuando recibió la carta? Lo que siempre acostumbraba hacer. ¡Fue al templo para orar! Se arrodilló con la carta delante de él y dijo:

Amado Señor, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Por favor, lee esta carta y date cuenta de todas las cosas feas que dice Senaquerib. Sálvanos, para que todos los reinos de la tierra sepan que tú eres Dios.

Ezequías oró con fervor, pensando en los niños que se morían de hambre y en los padres que no sabían qué hacer.

ezequias-01

BUENAS NOTICIAS

Al poco tiempo, Isaías, el profeta de Dios y amigo del rey, mandó a dar buenas noticias a Ezequías.

«Vas a recibir lo que has pedido a Dios –era el mensaje–. Senaquerib no entrará a Jerusalén. No disparará ni una sola flecha ni construirá plataformas para subir por las murallas. Dios protegerá esta ciudad.»

Dios cumplió su promesa y ayudó a Ezequías. Mandó un ángel que destruyó a todos los soldados del campamento enemigo. El rey Senaquerib volvió a su tierra, avergonzado.

ENFERMEDAD DE MUERTE

En esos días, Ezequías cayó en cama, muy enfermo. Su amigo, el profeta Isaías, fue a verlo y le dijo: «Ordena todas tus cosas porque vas a morir.»

ezequias-02

¡Pobre Ezequías! No quería morir; pero ¿qué podía hacer si Dios se lo había dicho? Lo que siempre hacía: ¡orar!

Volvió su cara hacia la pared y oró, llorando amargamente. «Por favor, amado Dios, acuérdate de que te he servido con mucho amor y he hecho las cosas que te agradan.»

¿Escuchó Dios la oración del rey? Sí, porque Él siempre oye nuestras oraciones. Aunque no siempre contesta como nosotros queremos. ¡Dios sabe cuál es la mejor respuesta!

QUINCE AÑOS MÁS DE VIDA

Isaías ya se había despedido de Ezequías, y volvía para su casa, cuando Dios le dijo: «Regresa al dormitorio del rey y dile que he oído su oración. Lo voy a sanar, para que dentro de tres días vaya al templo. Además, le voy a aumentar quince años de vida.» ¡Qué alegría para el rey enfermo de muerte!

–¿Cómo sabré que esto es verdad? –preguntó Ezequías–. ¿Puede Dios darme una señal?

ezequias-03

–¿Qué prefieres? –dijo Isaías–. ¿Quieres que la sombra en el reloj del sol de tu padre Acaz se adelante diez grados
o prefieres que retroceda? (Era como decirle: «¿Quieres que sean las nueve de la mañana o las tres de la tarde?»)

LA SOMBRA RETROCEDE DIEZ GRADOS

El rey pidió que la sombra retroceda. ¿Qué hizo Isaías? Algo que acostumbraba hacer, tal como el rey Ezequías: ¡oró a Dios! En ese momento, sucedió un gran milagro. ¡La sombra en el reloj del sol retrocedió diez grados!

Era el mediodía y volvió a ser las nueve de la mañana. Tal vez la gente tuvo que almorzar dos veces ese día. ¡Nunca más ha vuelto a suceder algo semejante!

ezequias-04

–Pongan una pasta de higos sobre la herida –ordenó Isaías.

Con la pasta de higos y la ayuda de Dios, Ezequías sanó.

DIOS TE AYUDA

No olvides que Dios quiere ayudarte. No importa cuál sea tu problema. ¡Dios es poderoso para socorrerte!

marcos-10_27

Para todos los materiales que acompañan a esta historia, visita: Mis Perlitas

 

Apolos y el niño que vendía fósforos

Apolos era un joven que amaba de todo corazón al Señor Jesús. ¿Escuchaste alguna vez acerca de él? Apolos quería que otros también conozcan el amor de Dios. Puedes leer acerca de él en el libro de Hechos 18:24-28.

Apolos decidió ir a Éfeso para predicar la Palabra de Dios. Éfeso era una ciudad grande e importante en tiempos de la Biblia. Tenía unos 225.000 habitantes.

El apóstol Pablo llegó a Éfeso con sus amigos y colaboradores Aquila y Priscila. Cuando Pablo siguió su viaje de predicación del evangelio, ellos se quedaron allí.

he_18i-apolos-cr

UN PREDICADOR ELOCUENTE

Apolos era un hombre muy elocuente. Eso quiere decir que tenía mucha facilidad para dar charlas y convencer a la gente. Él era «poderoso en las Escrituras». Eso significa que conocía bien la Biblia; pero no toda la Biblia. En ese tiempo todavía no tenían el Nuevo Testamento. Los discípulos de Cristo estaban escribiendo con sus propias vidas la segunda parte de la Biblia.

Apolos amaba al Señor y su Palabra. Cuando viajó a Éfeso para predicar la palabra de Dios, no conocía todo acerca del evangelio sino solo una parte; pero enseñó lo que sabía.

he_18g-apolos-cr

UN PREDICADOR HUMILDE

Entre los que escucharon a Apolos estaban Aquila y Priscila. Ellos se dieron cuenta de que él no enseñaba la palabra de Dios conforme a lo que ellos habían aprendido del apóstol Pablo. Entonces invitaron a Apolos a su casa para enseñarle más exactamente el camino de Dios.

Con todo amor le explicaron la verdad. ¿Se enojó Apolos? ¡No! Apolos era humilde y dejó que ellos le enseñen.

¡Qué lindo ejemplo para nosotros! Debemos ser humildes y recibir toda buena enseñanza.

b013-cr

EL CAMINO AL CIELO

¿Quisieras ser como Apolos? Un muchachito llamado Tomás había escuchado acerca de Apolos y quería ser como él. Tomás era un niño pobre que se ganaba la vida vendiendo fósforos.

Un día se le acercó un hombre y le preguntó por cierta calle. Era un poco complicado explicar el camino, pero Tomás lo hizo con mucha amabilidad. Cuando terminó la explicación, el hombre le dijo:

–Si me muestras el camino al cielo con la misma amabilidad que me has explicado esto, te daré cien pesos.

Tomás, que tenía deseos de ser como Apolos, vio una oportunidad para predicar el evangelio. Se acordó de un versículo que había aprendido en la escuela dominical, y dijo:

–Jesucristo es el camino, la verdad, y la vida.

El hombre le dio los cien pesos y se fue. A Tomás le pareció una manera fácil de ganar dinero y a la vez predicar de Jesucristo.

Cuando vio a un amigo de su padre, le dijo:

–Señor, si usted me da cien pesos le voy a mostrar el camino al cielo.

El hombre se sorprendió, y por curiosidad le dio el dinero. Entonces Tomás le dijo que Jesús es el camino.

–Por muchos años he estado buscando el camino –dijo el hombre–. Tienes razón. Mi madre creía en Jesús. Yo me había olvidado de Él. ¡Qué bueno que me has hecho recordarlo!

Tomás ya no pide cien pesos para indicar el camino al cielo. Ahora es predicador del evangelio, tal como Apolos. Con mucha alegría enseña a chicos y grandes acerca de Jesús.

¿Sabes qué? Tú puedes enseñar a tus amigos lo que aprendes de la Biblia, la Palabra de Dios. No hay felicidad más grande que mostrarle a alguien el camino al cielo.

juan-14_6

 

 

 

 

Para imprimir la historia y ver otros materiales relacionados con la historia, visita Mis Perlita.

Haz clic aquí.

Un campamento inolvidable

Raquel se sentía emocionada. Su iglesia estaba organizando un campamento. «Un campamento de verdad», dijo Raquel al pedirle permiso a su papá para asistir. Sería inolvidable… ¡Iban a dormir en carpas!

Su papá le prometió que si sacaba buenas calificaciones en la escuela iría al campamento. Por eso Raquel ponía todo su esfuerzo en el estudio y hacía todas sus tareas.

«Raquel la estudiosa» le decían sus amigas, porque en vez de jugar estudiaba. Como sabes, ella tenía sus razones. También su hermano Oscar recibió la promesa de ir al campamento. Pero Oscar no tenía que esforzarse; él era un «genio» en los estudios. Recordaba de una vez las cosas que leía u oía. A Raquel no le parecía justo. ¿Por qué ella tenía que estudiar duro y a Oscar todo le resultaba fácil?

«¡Así es la vida!» le decía su mamá cuando ella se quejaba. ¿Verdad que así es la vida? Tal vez tú has sentido lo mismo que Raquel. No te desanimes, sino haz tus estudios.

COMPAÑERISMO Y DIVERSIÓN

El día que la maestra entregó las libretas de notas a los alumnos Raquel sonrió de oreja a oreja. Al revisar su libreta tuvo una grata sorpresa; tenía muy buenas calificaciones. ¡Iría al campamento! Oscar, por supuesto, también sacó buenas notas. Ambos se prepararon para ir.

El día señalado Raquel y Oscar, y más de 50 niños, viajaron al campamento. Cada uno llevaba su pequeño equipaje: ropa, frazada, jabón, cepillo de dientes, Biblia, libreta de apuntes… ¡y muchas sonrisas! ¿Quién puede estar triste cuando se trata de ir a un campamento?

Fueron lindos días de estudios bíblicos, paseos, compañerismo y diversión. La clausura llegó demasiado rápido. Pero había algo que le hacía falta a Raquel.

campamento-cr

UNA SEMILLA QUE DA FRUTO

Durante los estudios aprendieron que la vida cristiana es como una semilla que germina y da fruto. La maestra les mostró una planta como ejemplo y les enseñó la parábola de Jesús acerca del hombre que salió a sembrar.

–La semilla es la Palabra de Dios –dijo la maestra–. Yo soy como el hombre que salió a sembrar, porque estoy sembrando en cada uno de ustedes lo que enseña la Biblia.

–Yo sé qué es –dijo Raquel–. Es la parábola del sembrador. A veces los pajaritos se comen la semilla.

–Sí –respondió la maestra–. Pero cuando la semilla cae en buena tierra da fruto. Yo quiero que la palabra que les enseño lleve mucho fruto en sus corazones.

La enseñanza que más interesó a Raquel, y también a su hermano Oscar, fue acerca del Espíritu Santo y la promesa que el Señor Jesús dio a los discípulos antes de ir al cielo.

LA PROMESA DEL ESPÍRITU SANTO

Jesús prometió a sus discípulos que recibirían el poder del Espíritu Santo. Esa promesa de Jesús se cumplió el día de Pentecostés, cuando vino el Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús que estaban reunidos en Jerusalén, orando.

Los discípulos hablaron en lenguas. Las personas que habían venido de distintos lugares para la fiesta de Pentecostés, oyeron cada uno en su propio idioma las maravillas de Dios.

Era el Espíritu Santo que les daba las palabras. Ellos no habían aprendido esos idiomas. No solo hablaban en lenguas sino tenían poder y valentía. Pedro, que antes había negado a Jesús, ahora era valiente. Ese día predicó con poder y tres mil personas recibieron a Jesús como su Salvador.

la-promesa-es-para-todos-cr

UNA PROMESA TAMBIÉN PARA TI

–La promesa del Espíritu Santo no era solamente para los discípulos –dijo la maestra–. Es también para ti. El Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.

Raquel deseaba recibir esa promesa; necesitaba el poder del Espíritu Santo para ser valiente y testificar de Jesucristo. No quería volver a casa sin recibir la promesa.

Esa noche, durante el último culto de oración, Raquel fue bautizada en el Espíritu Santo. Tuvo la misma experiencia que los discípulos en el día de Pentecostés. Ella habló en lenguas. Sintió una alegría grande e inexplicable.

Oscar también fue bautizado en el Espíritu Santo. Raquel pensó en la planta que les había mostrado la maestra y acerca de la semilla que produce fruto si cae en buena tierra.

Para Raquel y Oscar fue un campamento inolvidable. La semilla de la Palabra de Dios había caído en buena tierra. Ellos sabían por experiencia propia que el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.

lucas-11_13

Para impimir la historia y descargar otros materiales, visita: Mis Perlitas