Amor por la casa de Dios

«Habla, Señor, que tu siervo escucha,» fue lo que dijo Samuel cuando Dios lo llamó aquella noche hace miles de años. Esto es tan pertinente hoy, algo que debiéramos decir todos los días. Nuestro corazón debe estar dispuesto a escuchar.

Samuel fue un niño excepcional, una respuesta a la oración de su madre angustiada por ser estéril; un niño dedicado desde pequeño al servicio de Dios. Su niñez fue diferente. Recibía la visita de su madre solamente una vez al año, cuando sus padres iban al templo para ofrecer sacrificio a Dios. Su madre, entonces, le llevaba una nueva túnica, confeccionada con mucho amor.

Me imagino que hubo otra figura materna en su vida, la persona que se encargaba de los quehaceres del hogar de Elí. Podemos especular e imaginarnos cómo era la vida del pequeño Samuel. Lo importante es aquello que ha sido escrito en la Palabra.

 Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino. Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado…  Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres. 1 Samuel 2:18,19,26

Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová. 1 Samuel 3:19-21

Quisiera que usemos esta Perlita y la lección que acompaña para fortalecer el amor por la casa de Dios. «Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos», escribió el rey David, que en otro salmo expresó así su amor por la casa de Dios:

«Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.» Salmo 27:4

En otro salmo leemos:

«Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.» Salmo 84:10

Samuel tuvo el privilegio de crecer en la casa de Dios, y allí Dios le habló. 1 Samuel 3:1-18

Pocos son los que tienen visiones y experiencias como las de Samuel; pero todos podemos escuchar la voz de Dios por medio de su Palabra. Es así como Dios principalmente nos habla. En la casa del Señor recibimos enseñanza de la Palabra. ¡Que los niños amen venir a la casa de Dios!

En hermanamargarita.com he abierto una página para poner estas lecciones. Allí está la sugerencia de cómo hacer un círculo para ir poniendo las caras de los niños que se vaya estudiando.

hermanamargarita.com/niños de la biblia

Oremos que estas lecciones ayuden a los niños a comprender cuánto Dios los ama y que ellos pueden servirle desde temprana edad.

La Perlita 492

Historia:  492 Dios llama a Samuel

Historia en color:  492 Dios llama a Samuel color

Lección bíblica:  02 Dios llama a Samuel     02 Versículo CO

Para colorear 1 por hoja:  492 Actividad grande 1

Para colorear 2 por hoja:  492 Dios llama a Samuel Hoja

Póster:  492 Poster Salmo 122_1

Tarjetas bíblicas:  TB Salmo 122_1       A4:  TB Salmo 122_1 A4

Láminas:  02 Dios llama a Samuel AV

Multimedia PDF: 02 Dios llama a Samuel

Actividad 1 por hoja:  492 Actividad grande 2

Actividad 2 por hoja:  492 Samuel escucha

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