El árbol del amor

Pimienta quería saber sobre los cromosomas. Entonces doña Beatriz lo puso de investigador. Le dijo que vaya a la biblioteca y busque información sobre el cuerpo humano. Toda la semana estuvo hablando de cromosomas.

Sal le ayudó a investigar. Como el hermano mayor de Sal tiene computadora, ayudó a Sal y Pimienta a buscar información en internet.

En la próxima reunión del Club, Pimienta trajo una sencilla explicación, que había escrito en una hoja de papel.

–El cuerpo humano está compuesto de muchas células –leyó Pimienta en su papel–. Cada célula tiene sus características. Hay cromosomas, en forma de X, que definen nuestros rasgos físicos y si seremos hombre o mujer. Cromosoma es un palabra que proviene del griego. Cromo significa “color” y soma significa “cuerpo”.

»Tenemos 46 cromosomas; pero las personas como Estrella, diagnosticadas con Síndrome de Down, tienen 47 cromosomas. Sus rasgos físicos y su capacidad mental son un poco diferentes. Pero son personas alegres y amorosas.

–Estrella es la persona más linda que conozco –dijo Pepita.

–Papá dice que tengo el cromosoma del amor –dijo Estrella.

–Nos encanta tenerte en el Club –aseguró la buena vecina–. Eres una niña muy buena y amorosa.

El «investigador» Pimienta

Luego volvió la mirada hacia Pimienta y dijo:

–Muchas gracias, Pimienta. Has hecho tan buen trabajo que puedes ser el investigador de nuestro Club.
Pimienta se dio unas palmadas en el pecho y levantó sus dos pulgares para indicar que se sentía contento de sí mismo.

–Yo también quiero investigar –dijo Samuel, el niño huérfano.

–Todos pueden ser mis investigadores –prosiguió doña Beatriz–. En efecto, quiero que investiguen acerca de árboles. ¿Cuántos años creen que tiene el árbol más viejo?

Los niños adivinaron. Algunos pensaban que tendría 10 años, ó 50, ó 100. Alguien hasta dijo 1.000 años.

–¿Cómo un árbol puede ser de mil años? –observó Estrella.

–Eso es lo que vamos a descubrir –respondió doña Beatriz–. Vayan a la biblioteca y busquen libros sobre árboles. O pidan a alguien que tiene computadora que les ayude a buscar en internet. Pongan “árboles viejos” en el buscador.

Para Pimienta fue otra semana muy interesante. Él nunca se había dado cuenta de cuánto le gustaba investigar.

–Cuando seas grande puedes ser detective –le dijo Sal.

–Detective. Sí, eso voy a ser. ¡Detective! –dijo Pimienta.

A la próxima reunión del Club Pimienta llegó bien preparado. Había descubierto que hay un árbol de más de 5.000 años.

El árbol más viejo

–¡Cinco mil años! –exclamó Pepita–. ¿Cómo es posible?

–La ubicación es secreta –informó Pimienta–. Pero se sabe que está en California en los Estados Unidos. Allí hay muchos árboles de miles de años.

–A un árbol de casi cinco mil años le han puesto un nombre bíblico –dijo Sal–. Su ubicación también es secreta. Si va mucha gente a ver el árbol pueden destruirlo.

–¿Cómo se llama? –preguntó Estrella.

–Como el hombre más viejo de la Biblia –le respondió Sal.

¿Sabes tú cómo se llama? Búscalo en Génesis 5:27.

–Esto es otra cosa para investigar –dijo doña Beatriz–. Lo dejaremos para Pimienta, nuestro investigador. Pero ahora hablaremos de un árbol especial, el árbol del amor.

–¿Dónde está ese árbol? –preguntó Estrella–. ¿En California?

–No, niña linda. ¡Aquí está! –dijo doña Beatriz, y sacó un papel grande que fijó en la pared. En el papel había un árbol con muchas hojas verdes. Cada hoja tenía una palabra.

–Jesús y sus enseñanzas nos dan un cimiento firme para nuestra vida. Para que seamos fuertes como los árboles que crecen por miles de años, necesitamos raíces profundas.

–Raíces profundas, fundamento firme –dijo Sal, pensativo.

A él le gusta inventar esa clase de frases.

–¡Qué buena frase! –dijo doña Beatriz–. ¡Repitámosla!

Todos repitieron: «Raíces profundas, fundamento firme.»

–Vamos a aprender cómo es un árbol con raíces profundas, un árbol de amor. En las hojas del árbol de amor hay un abecedario de virtudes, de conductas hermosas.

Una por una los niños buscaron las palabras en el árbol: amor, bondad, compasión… así siguieron con todo el alfabeto.

Antes de terminar, Pimienta les leyó Génesis 5:27. Metusalén fue el hombre más viejo. Vivió 969 años. Así se llama un árbol que tiene 4.850 años.

Los niños recibieron una tarjeta con el árbol del amor. Toda la semana estudiarían las virtudes en las hojas de ese árbol.

MIS PERLITAS

En Mis Perlitas está todo el material para esta historia.
Encuentra allí también la tarjeta del árbol del amor.

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