Un cachorrito como Javier


A Javier, el sobrino de doña Beatriz, le encantan los perros. Un día, la buena vecina les contó a los niños del Club Tesoros acerca de su sobrino Javier y cómo consiguió un perrito que es como él.

Felipe, un joven amable y compasivo, tenía unos cachorros que necesitaba vender. Un día puso un aviso cerca de su casa para anunciar la venta.

No bien había acabado de ponerlo, escuchó la voz tímida de un niño. Era Javier que al pasar por allí vio el aviso y se interesó en comprar un perrito.

CACHORROS DE RAZA PURA

–Felipe, quisiera comprar uno de tus perros.

–Muy bien, muchacho –respondió Felipe, mientras se limpiaba el sudor de la frente–, pero estos cachorros son de raza pura y cuestan mucho dinero.

Javier, cabizbajo, metió la mano en el bolsillo y sacó un puñado de monedas.

–Es todo lo que tengo –dijo Javier–. ¿Puedo verlos?

–Claro que sí –le respondió Felipe.

Con un silbido llamó a la madre de los cachorros. La perra salió corriendo de la casa, seguida de cuatro encantadores perritos. Javier no pudo disimular el placer que sintió al verlos.

EL PERRITO QUE COJEABA

Mientras los cachorros se acercaban a la cerca de alambre, Javier se dio cuenta de que otro perrito se había asomado a la puerta.

Ese perro salió lentamente, sin poder ocultar lo pequeño que era comparado con los demás. Se esforzó al máximo por alcanzar a sus hermanitos, pero le costó mucho trabajo porque cojeaba de una pata.

–Yo quiero ése –dijo Javier y señaló al perrito cojo.

Felipe se acercó a Javier y le aconsejó:

–Ese cachorro no te conviene. Él jamás podrá correr y jugar contigo como otros perros.

Javier dio un paso atrás, se inclinó, y comenzó a remangarse el pantalón. Tenía un aparato ortopédico que lo ayudaba a caminar, sujetado a su zapato con tornillos.

Miró a Felipe, y le explicó:

–Como puedes ver, para mí también es difícil correr. El cachorrito va a necesitar a alguien que lo comprenda.

UN CORAZÓN COMPASIVO

¡Qué bello corazón el de Javier! Desde pequeño había aprendido a ser amable y compasivo. Sus padres le habían enseñado a tener una buena actitud, a pesar de su discapacidad.

El joven Felipe quedó tan conmovido por la actitud de Javier que decidió darle el perrito.

–Muchacho, ese perrito te necesita –dijo Felipe–. Te lo regalo. ¡Llévalo y cuídalo!

–¿Me lo regalas? –exclamó Javier, muy emocionado–. ¡No lo puedo creer!

–Sí, muchacho, veo que tienes un buen corazón. Este perrito va a ser feliz contigo.

–Gracias, Felipe. Gracias, ¡muchas gracias!

Muy feliz, Javier miró al perrito y dijo:

–¡Feliz! Te llamarás Feliz. Tú y yo seremos felices. ¡Qué bueno que encontré un perro que es como yo!

Javier dio un fuerte abrazo a Feliz y ambos se fueron cojeando por la calle. El perrito cojo ahora tenía un amo que lo iba a comprender y amar.

Doña Beatriz animó a los niños a ser amables y compasivos, tal como Javier. El Señor Jesús puede ayudarte a ti también a ser amable y de buen corazón.

 

MIS PERLITAS

En Mis Perlitas hay todo el material que acompaña a esta historia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s