El buen ejemplo de Josías, el rey niño

Cómo sería si el presidente de tu país fuera un niño? ¿Crees que eso sería posible? No, porque nadie elegiría a un niño para que gobierne el país. Pero en tiempos antiguos ha habido niños gobernantes. Un rey niño fue Josías.

En la Biblia, en 2 Reyes 22 y 23 o 2 Crónicas 34 y 35, puedes leer acerca de sus hazañas. O sigue leyendo aquí.

Amón, el papá de Josías, y su abuelo, Manasés, fueron reyes malos, que no honraron a Dios. Su abuelo también fue un rey niño; Manasés comenzó a reinar cuando tenía doce años. Su bisabuelo, Ezequías, fue un rey bueno, que amaba a Dios. En su vida pasó algo extraordinario.

LA ENFERMEDAD DE EZEQUÍAS

Ezequías se enfermó. Estuvo tan enfermo que iba a morir. Eso no es lo extraordinario. ¡Espérate y verás!
El profeta de Dios, Isaías, fue a decirle: «Dios dice que pongas en orden los asuntos de tu casa porque vas a morir.»

Ezequías se puso muy triste; no quería morir. Volvió su rostro hacia la pared y oró a Dios que lo sanara. La Biblia dice que el rey Ezequías lloró amargamente.

Entonces Dios dijo al profeta Isaías que regresara al palacio para decirle a Ezequías que Dios había oído  oración y visto sus lágrimas. Dios le daría quince años más de vida. Eso es extraordinario; pero no es todo. Seguramente Josías se admiraba cuando le contaban lo que pasó después.

EL RELOJ QUE RETROCEDIÓ

Dios le dio una señal para demostrar que iba a cumplir su promesa. En esos días tenían relojes solares. Leían la hora según la sombra del sol en el reloj.

«¡Haré retroceder diez grados la sombra del sol!», dijo Dios. Eso es como si la hora en tu reloj se moviera hacia atrás sin que lo toques. ¡Exactamente eso pasó! La sombra en el reloj solar se movió diez grados hacia atrás. ¡Qué extraordinario!

La enfermedad de Ezequías se debía a una llaga. El profeta Isaías dijo a los siervos del rey que le pongan una masa de higos en la llaga. Eso hicieron, y Dios sanó así al bisabuelo de Josías, y le dio quince años más de vida.

JOSÍAS OBEDECE A DIOS

Cuando Josías oía hablar de ese milagro y de todas las demás cosas maravillosas que Dios había hecho por su pueblo Israel, cosas de las que podemos leer en la Biblia, él sintió un deseo en su corazón de servir a Dios. En el relato bíblico acerca de Josías dice que él obedeció a Dios en todo, pues siguió el buen ejemplo de su antepasado, el rey David.

Uno de los mandamientos de Dios es que no hagamos ni adoremos imágenes. La gente no había obedecido a Dios en eso y por todo el país había altares e imágenes a dioses falsos. Josías ordenó que destruyeran todo esto hasta hacerlo polvo.

EL TEMPLO ESTABA EN RUINAS

Como la gente adoraba a imágenes y dioses falsos habían descuidado el templo de Dios. ¡El templo del Señor estaba en ruinas! Entonces Josías dio órdenes de que lo repararan.

Cuando estaban haciendo la reparación, el sacerdote Hilquías encontró el libro de la Ley, que Dios había dado por medio de Moisés.

«¡Encontré el libro de la Ley en el templo de Dios!» dijo Hilquías a Safán, el secretario del rey.

Pronto Josías recibió la noticia. Entonces su secretario le leyó el libro. Cuando el rey escuchó la lectura de la ley rompió su ropa en señal de tristeza. Esa era una costumbre en esos días.

«¡Dios debe estar furioso con nosotros! –dijo Josías–. ¡No hemos obedecido lo que está escrito aquí!»

JOSÍAS LEE EL LIBRO DE LA LEY

Josías, entonces, quiso que todos oyeran las palabras del libro de la Ley de Dios. Mandó a llamar a los líderes de Judá y de Jerusalén, para que se reunieran en el templo con él.

No solo a ellos llamó; toda la nación, desde el más joven hasta el más viejo, fue al templo. Allí, el rey mismo leyó a todos lo que decía el libro de la Ley de Dios que habían encontrado.

¿Qué más hizo Josías? Se comprometió a obedecer siempre los mandamientos de Dios, y mandó que todo el pueblo hiciera lo mismo. Chicos y grandes prometieron obedecer la palabra de Dios y cumplir sus mandamientos.

Desde muy niño Josías tuvo la responsabilidad de gobernar al pueblo de Dios. Fue un rey bueno que destruyó todos los odiosos ídolos que había en el país, y ordenó a los israelitas que adoraran solamente al Dios de Israel.

Así como Josías, presta atención a la palabra de Dios. La clave es ATIENDE: escucha y observa. ¿Lo harás?

MIS PERLITAS

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hermanamargarita.com

 

 

 

 

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