El profeta calvo y la sal que curó el agua

Sal, harina, aceite, pan, agua… Los niños del club Tesoros se sorprendieron al ver esas cosas en la mesa de doña Beatriz. ¿Qué planes tendría para la reunión de hoy?

–Parece que la vecina nos va a dar una clase de cocina –le susurró Sal a su amigo Pimienta–. Eso está bueno para las niñas; pero yo prefiero la robática.

–Los hombres también pueden cocinar –dijo Pimienta–. Uno de mis tíos es chef en un restaurante. Es famoso por la comida deliciosa que prepara.

UN HACHA Y UN CEPILLO

Lo que más les sorprendió era que en medio de la mesa había un hacha, como las que se usan para partir leña. Junto al hacha había un cepillo de pelo. ¡Qué misterioso!

Pepita y los otros niños también miraron sorprendidos.

–¿Vamos a hacer algo en la cocina? –preguntó Pepita.

–¿Quisieras hornear un pastel? –le contestó la buena vecina.

–¡Sííí! –gritó Pepita–. ¿Podemos llevarlo a la anciana Damaris? Ella vive sola y se alegra mucho cuando alguien la visita.

–Hoy no vamos a hacer pasteles; pero puedes venir alguna tarde y preparemos algo rico para la vecina Damaris.

El tema de conversación toda la semana había sido el torbellino que había llevado a Elías al cielo. También comentaban acerca del carro y los caballos de fuego. Especialmente a los muchachos les interesaba lo de los caballos.

BÚSQUEDA INFRUCTÍFERA

–No hay duda de que Elías se fue al cielo en el torbellino –dijo doña Beatriz.

Los niños del club no dudaban de esto; pero los profetas que vivían en Jericó no lo creían, aunque habían visto el torbellino. Cincuenta de ellos lo buscaron por tres días, sin encontrarlo.

«¿No les dije que no fueran a buscarlo?» les dijo Eliseo.

Así, por fin, quedaron convencidos de que Dios se había llevado a Elías en el torbellino. Ahora ellos serían fieles siervos de Eliseo.

–¿Quién recuerda lo que Eliseo le pidió a Elías? –preguntó doña Beatriz.

–Quería tener una doble porción del poder de Elías –dijo Pepita.

–Así es –respondió la buena vecina–. Las cosas que tengo en la mesa representan algunos de los milagros que Dios obró por medio de Eliseo. Con harina curó un potaje que tenía veneno; el aceite significa multiplicación; cien hombres comieron y quedaron satisfechos con solo veinte panes, ¡y hasta sobró pan!

–¿Qué hizo Eliseo con el hacha? –preguntó Pimienta.

–Una vez, cuando los profetas cortaban árboles junto al río, se le cayó el hacha a uno de ellos. Se desesperó, porque el hacha era prestada. Eliseo, tranquilamente, cortó un palo, lo echó al agua, e hizo flotar el hierro.

LO QUE NO NECESITABA ELISEO

–No lo puedo creer –dijo Pimienta–. El hierro no flota.

–Sólo Dios puede hacer flotar un hacha. Les voy a contar muchas maravillas de la vida de Eliseo. Hay algo en la mesa que él no necesitaba. ¿Qué creen que es?

Sal, harina, aceite, pan, agua… todo era útil; especialmente el cepillo de pelo, para que Eliseo no estuviera despeinado. ¡Pero el cepillo no lo necesitaba!

–¿Eliseo andaba despeinado? –preguntó Sal.

–La respuesta está en 2 Reyes 2:23 –dijo la buena vecina, y pidió a Pepita que buscara el versículo en su Biblia y lo leyera para todos. ¡Y Pepita leyó!

Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: «¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!»

–¡Calvo! –exclamó Sal–. ¡Eliseo era calvo! Por eso no necesitaba cepillo.

–¡Cierto! Era calvo. Eliseo iba subiendo por el camino a Bet-el cuando salieron unos muchachos de la ciudad. Al ver al profeta, se burlaron de él porque era calvo. Entonces Eliseo, mirando atrás, les dijo que Dios les daría su merecido castigo.

Burlarse de alguien nunca está bien. Esos muchachos recibieron inmediatamente su merecido castigo. Salieron del monte dos osos, y despedazaron a cuarenta y dos de ellos.

¡Fue cosa grave burlarse del siervo de Dios!

LA SAL SANADORA

–¿Y la sal? ¿Qué hizo Eliseo con la sal? –preguntó Sal.

–Las aguas de Jericó eran malas, y la tierra no producía buen fruto. Eliseo pidió que pongan sal en un recipiente nuevo. Fue a los manantiales de la ciudad, arrojó allí la sal, y dijo: “Dios purifica esta agua.” Y desde ese momento el agua quedó pura.

Estos y muchos más milagros hizo Dios por medio de Eliseo.

No te pierdas la historia del aceite que se multiplicó. Viene pronto…

 

En MIS PERLITAS hay matriales para acompañar a esta historia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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