Apolos y el niño que vendía fósforos

Apolos era un joven que amaba de todo corazón al Señor Jesús. ¿Escuchaste alguna vez acerca de él? Apolos quería que otros también conozcan el amor de Dios. Puedes leer acerca de él en el libro de Hechos 18:24-28.

Apolos decidió ir a Éfeso para predicar la Palabra de Dios. Éfeso era una ciudad grande e importante en tiempos de la Biblia. Tenía unos 225.000 habitantes.

El apóstol Pablo llegó a Éfeso con sus amigos y colaboradores Aquila y Priscila. Cuando Pablo siguió su viaje de predicación del evangelio, ellos se quedaron allí.

he_18i-apolos-cr

UN PREDICADOR ELOCUENTE

Apolos era un hombre muy elocuente. Eso quiere decir que tenía mucha facilidad para dar charlas y convencer a la gente. Él era «poderoso en las Escrituras». Eso significa que conocía bien la Biblia; pero no toda la Biblia. En ese tiempo todavía no tenían el Nuevo Testamento. Los discípulos de Cristo estaban escribiendo con sus propias vidas la segunda parte de la Biblia.

Apolos amaba al Señor y su Palabra. Cuando viajó a Éfeso para predicar la palabra de Dios, no conocía todo acerca del evangelio sino solo una parte; pero enseñó lo que sabía.

he_18g-apolos-cr

UN PREDICADOR HUMILDE

Entre los que escucharon a Apolos estaban Aquila y Priscila. Ellos se dieron cuenta de que él no enseñaba la palabra de Dios conforme a lo que ellos habían aprendido del apóstol Pablo. Entonces invitaron a Apolos a su casa para enseñarle más exactamente el camino de Dios.

Con todo amor le explicaron la verdad. ¿Se enojó Apolos? ¡No! Apolos era humilde y dejó que ellos le enseñen.

¡Qué lindo ejemplo para nosotros! Debemos ser humildes y recibir toda buena enseñanza.

b013-cr

EL CAMINO AL CIELO

¿Quisieras ser como Apolos? Un muchachito llamado Tomás había escuchado acerca de Apolos y quería ser como él. Tomás era un niño pobre que se ganaba la vida vendiendo fósforos.

Un día se le acercó un hombre y le preguntó por cierta calle. Era un poco complicado explicar el camino, pero Tomás lo hizo con mucha amabilidad. Cuando terminó la explicación, el hombre le dijo:

–Si me muestras el camino al cielo con la misma amabilidad que me has explicado esto, te daré cien pesos.

Tomás, que tenía deseos de ser como Apolos, vio una oportunidad para predicar el evangelio. Se acordó de un versículo que había aprendido en la escuela dominical, y dijo:

–Jesucristo es el camino, la verdad, y la vida.

El hombre le dio los cien pesos y se fue. A Tomás le pareció una manera fácil de ganar dinero y a la vez predicar de Jesucristo.

Cuando vio a un amigo de su padre, le dijo:

–Señor, si usted me da cien pesos le voy a mostrar el camino al cielo.

El hombre se sorprendió, y por curiosidad le dio el dinero. Entonces Tomás le dijo que Jesús es el camino.

–Por muchos años he estado buscando el camino –dijo el hombre–. Tienes razón. Mi madre creía en Jesús. Yo me había olvidado de Él. ¡Qué bueno que me has hecho recordarlo!

Tomás ya no pide cien pesos para indicar el camino al cielo. Ahora es predicador del evangelio, tal como Apolos. Con mucha alegría enseña a chicos y grandes acerca de Jesús.

¿Sabes qué? Tú puedes enseñar a tus amigos lo que aprendes de la Biblia, la Palabra de Dios. No hay felicidad más grande que mostrarle a alguien el camino al cielo.

juan-14_6

 

 

 

 

Para imprimir la historia y ver otros materiales relacionados con la historia, visita Mis Perlita.

Haz clic aquí.

Un pensamiento en “Apolos y el niño que vendía fósforos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s