Una sala de 36 camas

Sala de 36 camas

¡El apéndice! Un órgano pequeñito, tamaño del dedo pulgar, que puede causar mucha molestia. Te voy a contar lo que pasó cuando era niña y se me infectó el apéndice.

Cuando te da dolores de estómago y te retuerces, especialmente si el dolor es en la parte baja y a la derecha, los médicos sospechan que es el apéndice. Un amigo de mis padres, que era médico, les aconsejó a que me internaran en el hospital para que me operen. Él no podía hacerlo porque no era cirujano. El cirujano es un doctor que hace operaciones quirúrgicas.

EN UNA SALA COMÚN

Mis padres eran misioneros en Arequipa, Perú. No tenían dinero para que me internaran en una clínica ni para que yo tuviera una sala privada en el hospital. Me pusieron en una sala común, ¡donde había 36 camas! Las enfermeras en lugar de atender a las pacientes conversaban o jugaban a las cartas. Las menos enfermas atendían a las más enfermas. Mi mamá me atendía a mí.

Cuando el médico de turno pasó a verme, oí que le dijo a la enfermera que no me iban a operar. Un apéndice infectado, que se deja sin operar, puede causarte la muerte.

NO QUERÍAN OPERARME

¿Por qué no me iban a operar? Porque yo era «gringuita» y el médico pensaba que mi papá tenía mucha plata. Como a las pacientes de la sala común no les cobraban por la operación, el cirujano no quiso operarme.

Yo le avisé a mi mamá lo que había oído y ella se lo dijo a nuestro médico amigo. No sé cómo él lo hizo, pero «obligó» al cirujano a que me operara. ¡Y me operó!

El apéndice es un órgano pequeñito; pero el mío era grande, porque estaba muy infectado. Era como el largo de una mano aunque suele ser del tamaño de un dedo pulgar. Como era grande, la herida que me abrieron también fue grande. Una herida, cosida con puntos, duele.

DUELE MUCHO REÍRSE

Si alguna vez te operan, y cosen tu herida con puntos, ¡no te rías! Ahora sí, ¡ríete! ¿En qué parte del cuerpo sientes la risa? Por debajo de la cintura, ¿verdad que sí? A los amigos que me visitaron les causaba gracia hacerme reír, porque la risa me hacía llorar. Me contaban chistes divertidos y no podía dejar de reírme; pero con la risa me salían lágrimas.

Pasaron los días, y entre risas y lágrimas, mi herida fue sanando. Pasada una semana de la operación, me sacaron los puntos. Me quedó una cicatriz grande; un recuerdo de que Dios cuidó de mí, esa vez que estuve en la sala de 36 camas.

EL MÉDICO DE MÉDICOS

Dios es el Médico de médicos. Cuando se me infectó el apéndice, usó a nuestro médico amigo y a un cirujano para curarme. Años más tarde, un cirujano me sacó la vesícula, otro órgano que me causaba mucho dolor de estómago. Pero Dios también me ha curado sin necesidad de médicos.

El apéndice no fue el único problema que tuve de niña. Sufrí por muchos años con mucho dolor de estómago. Después de almorzar, tenía fuertes cólicos. Una vez que pedí oración por mi problema, Dios me sanó al instante.

De niña también sufrí de alergia a muchos alimentos, entre ellos queso y tomate. Cuando comía algo que no debía comer, el cuerpo se me llenaba de llagas; yo las rascaba y se me infectaban. A veces mi mamá me envolvía los brazos y las piernas con vendas para que no se me infectaran las heridas. En un culto, en el sur de Chile, en Osorno, Dios me sanó. Esa misma noche comí un sándwich de queso con tomate y nada me pasó. Nunca más me salieron ronchas.

NUESTRO DIOS TODOPODEROSO

Te cuento esto para animarte a confiar en nuestro todopoderoso Dios. ¿Qué necesitas en tu vida? ¿Hay alguien de tu familia que está enfermo? Dios puede sanarles milagrosamente, sin intervención de médicos, o tal vez sea en un hospital. De cualquier forma, Dios es quien sana.

«¿Cómo podré, mi Dios, pagarte todas tus bondades?» Así preguntó el escritor del Salmo 116. Nunca jamás podremos pagarle a Dios todas sus bondades. Su amor es un regalo que no tiene precio. Lo más grande que Dios ha hecho por nosotros es darnos a Jesús, su Hijo Unigénito, para que sea nuestro Salvador. Nunca dejes de confiar en Él.

Salmo 116_12

La Perlita 326 Una sala de 36 camas     Una sala de 36 camas color

Hoja para colorear: 326 Dios me sana

Póster: 326 Poster Salmo 116

Actividades:   326 Sus bondades 1   326 Mi Sanador 2

 

Perlita de vacacion

 

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