Los amigos amables de Manuel

Manuel llevaba una vida solitaria. Se había accidentado cuando era pequeño y no podía caminar. Nunca había salido a jugar como otros niños. Había pasado la mayor parte de su vida en cama. De vez en cuando su mamá lo sacaba al sol, sentado en una silla.

Manuel vivía en un pueblo pequeño donde no había mucho movimiento. Él había oído hablar de ciudades grandes, donde había muchos autos y mucha gente. Como era un pueblo pequeño no había televisión, por eso Manuel nunca había visto reportajes de otros lugares.

MIRABA POR LA VENTANA

Tenía su cama junto a la ventana para que pudiera mirar a los niños que jugaban en la calle. A veces les hacía señas con la mano, pero por lo general los niños estaban tan ocupados con sus juegos que no contestaban el saludo de Manuel.

No era una vida fácil la que llevaba nuestro amigo, pero había aprendido a aceptar su suerte y rara vez se quejaba.

UN NIÑO DESCONOCIDO

Cierto día pasó junto a la ventana de Manuel un niño que él no había visto antes. El niño se detuvo y miró por la ventana. Puso su nariz contra el vidrio para ver lo que había adentro.

¡Hola! –saludó Manuel, haciendo señas desde su cama.

¡Hola! –respondió el niño, e hizo señas de que quería entrar.

Manuel le señaló con la mano que entrara, y el niño lo hizo.

SE HICIERON AMIGOS

En un rato Manuel y el niño se hicieron buenos amigos. Desde ese día, Felipe, así se llamaba el niño, visitaba a Manuel casi todo los días.

Felipe le contó a Manuel que él y su familia se habían mudado de una ciudad grande. ¡Qué emocionante era para Manuel escuchar todo lo que le contaba Felipe de las casas de varios pisos, y de los autos y la gente que llenaban las calles.

–¡Cómo me gustaría conocer la ciudad! –dijo Manuel.

–Mi papá es pastor –dijo un día Felipe.

–Ah, ¿cuántas ovejas tiene? –preguntó Manuel.

–No es esa clase de pastor –dijo Felipe–. Mi papá enseña la Palabra de Dios. Es pastor de una iglesia. ¿Quisieras venir?

–¿Cómo voy a ir si no puedo caminar? –preguntó Manuel con mucha tristeza en la voz.

Felipe quería llevar a su nuevo amigo a la iglesia; pero ¿cómo?

LA IDEA DE FELIPE

Muy pronto Felipe tuvo una idea. Le contó a su papá acerca de Manuel. En la ciudad él había visto sillas de ruedas. ¿Habría alguna manera de conseguir una de esas sillas para su nuevo amigo?

La próxima vez que su papá fue a la ciudad visitó a unos amigos que tenían una de esas sillas. Les contó acerca de Manuel y ellos con mucho gusto le dieron la silla.

El papá se sintió muy feliz cuando volvió con la silla. ¡Qué emocionante sería para Felipe llevar la silla a su nuevo amigo!

NIÑOS silla de ruedasLA SILLA PARA MANUEL

Felipe y dos de sus amigos fueron a la casa de Manuel con la silla. Se sentían muy contentos porque ahora podrían sacar a pasear a Manuel y podrían llevarlo a la iglesia.

–Vamos a hacer lo mismo que hicieron unos amigos en tiempos de Jesús –les dijo Felipe–. Llevaremos a Manuel a la iglesia para que escuche las historias de Jesús.

Si Manuel hubiera podido saltar, lo hubiera hecho. Cuando él vio la silla, y a los muchachos listos para llevarlo de paseo, no sabía qué decir.

¡Era la gran sorpresa de su vida!

Ese fue el comienzo de una vida muy diferente para Manuel. Ya no tenía que estar encerrado en su casa; sus amigos lo llevaban a distintos lugares en la silla.

Lo mejor de todo fue que lo llevaron a la Casa de Oración, donde escuchó las hermosas historias del Señor Jesús.

CUATRO AMIGOS AMABLES

Un día aprendió acerca de los cuatro amigos amables, que llevaron a su amigo paralítico para que Jesús lo sanara. Había tanta gente donde estaba Jesús que tuvieron que subir al techo, abrir un hueco, y bajarlo por allí.

Lee la historia de los amigos amables en Marcos 2:1-12.

amigos amables

–Ustedes son mis amigos amables –dijo Manuel a Felipe y los otros muchachos–. Gracias, muchas gracias, por darme la silla y por llevarme a la iglesia.

LO QUE TÚ PUEDES HACER

¿Conoces a alguien que está enfermo? Tal vez un amigo que tiene problemas como los de Manuel. Piensa en algo que puedes hacer para ayudarle.

Y si tú estás enfermo o tienes otro problema, puedes pedir a Jesús que te ayude. Para Él nada es imposible. Y siempre tiene tiempo para escucharte.

Poster 1 Juan 4_7

La Perlita y mucho más

Haz clic para la historia: La Perlita 315 Los amigos amables de Manuel

Historia en color: 315 Los amigos amables de Manuel

amigos amablesHoja para colorear: 315 Felipe y Manuel

Póster: 315 Poster 1 Juan 4_7

Actividad: 315 Cuatro amigos amables

 

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