El ratoncito que salvó al león

L001

Había una vez un león que estaba tomando una siesta. Había un ratoncito que no estaba tomando una siesta. El ratoncito corría alegremente entre los árboles de la selva donde vivía.

¡De repente se encontró con el león!

«¡Escápate! ¡Escápate!» susurró el ratoncito para sus adentros. Pero estaba tan nervioso que quedó paralizado.

Luego, en un afán de escaparse, corrió por encima de la nariz del león.

LeonUN LEÓN DE MAL HUMOR

¡Grrr! gruñó el poderoso león, muy molesto porque alguien lo había despertado.

Cuando los leones de despiertan de la siesta están de mal humor. Este león estaba de muy mal humor. ¿Quién se había atrevido a despertarlo? Cuando vio al ratoncito en su nariz lo atrapó con sus enormes garras. El ratoncito tembló de miedo, seguro de que el león se lo iba a comer vivo.

RatonLA PROMESA DEL RATÓN

–¡Por favor, no me mates! –suplicó el ratoncito–. No te molesté a propósito. Suéltame, y algún día te voy a hacer un favor.

–¡Ja, ja, ja! –se rió el león–. ¿Tú? ¿Cómo un indefenso ratón me va a ayudar? ¿No sabes que soy el rey de la selva?

Al león le pareció muy divertido lo que dijo el ratoncito. ¿Cómo podría él ayudarlo? El león volvió a reírse a carcajadas.

–¡Ja, ja, ja!

La risa lo hizo sentirse a gusto, así que decidió soltar al ratón.

LA TRAMPA DEL CAZADOR

Pasaron los días. Una tarde, mientras el león se paseaba por el bosque, pensando en qué comería para la cena, cayó en una trampa. ¡Se enredó en la red de un cazador! Cuanto más trataba de librarse de la trampa, tanto más se enredaba.

–¡Grrr! –rugió el león con fuerza; unos rugidos que se oyeron por todo el bosque.

Él estaba enojado y asustado. Estaba enojado porque se había dejado atrapar. Estaba asustado porque seguramente el cazador lo iba a matar.

Raton 1EL RATÓN Y SU PROMESA

El ratoncito, que andaba saltando entre los árboles, escuchó el rugido del león.

«El león debe estar en problemas –pensó–. Prometí hacerle un favor. ¡Ésta puede ser mi oportunidad!»

El ratoncito siguió el sonido que hacía el león y pronto lo encontró atrapado en la red, tratando de desenredarse.

–Deja de moverte –dijo el ratoncito–. León, ¡quédate quieto!

Leon¡Grrr! ¿Cómo voy a estar quieto si estoy atrapado? ¡Tengo que librarme!

–¡Te salvaré! –dijo el ratón.

–¿Tú? ¿Salvarme a mí? –gruñó el león–. ¡Yo soy el rey de la selva! ¡Grrr!

UN REY ATRAPADO

–Sí, pero eres un rey atrapado ––dijo el ratoncito–. ¡Yo te voy a salvar!

Aunque eso le pareció ridículo, el león se quedó quieto, porque no sabía que otra cosa hacer. ¿Y el ratoncito?

El ratón empezó a morder las cuerdas de la red. Tenía dientes muy afilados, y en pocos minutos hizo un agujero en la red. No era grande; pero sí de tamaño suficiente para que el león se liberara de la red.

Raton 1–Te pareció gracioso cuando te dije que algún día te haría un favor –dijo el ratoncito al león–. Tú te sientes orgulloso por ser el rey de la selva. ¡Pero yo soy el ratón que salvó al rey!

El ratoncito chilló feliz por haber cumplido su promesa de hacerle un favor al león.

El león rugió de alegría porque alguien tan pequeñito como un ratón le había salvado la vida.

SÉ HUMILDE Y NO ORGULLOSO

No te creas grande e invencible. Hasta el ser más pequeño e insignificante podría hacerte un favor. Jesús dijo que el que se hincha de orgullo será humillado; pero el que se humilla será engrandecido.

¡Humíllate! Y aprende a apreciar los favores de los demás.

Lucas 14_11Para imprimir la historia:  255 El ratoncito que salvo al leon color

Póster:  255 Poster Lucas 14_11

 

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