En el horno de fuego

Nabucodonosor, el gran rey de Babilonia mandó hacer una inmensa estatua de oro. La puso en un sitio abierto donde podía reunirse mucha gente. Mandó a llamar a todos los funcionarios y gobernadores de su reino para que asistieran a la dedicación de la estatua. La orden era que cuando oyeran tocar la música todos debían inclinarse para adorar la estatua. El que no lo hiciera, inmediatamente sería echado en un horno de fuego ardiendo.

Horno de fuego 01

LOS AMIGOS DE DANIEL

Este rey había traído muchos cautivos de la tierra de Israel, donde vivía el pueblo de Dios. ¿Has oído hablar de Daniel y sus amigos? Daniel no estaba presente. Él era gobernador de toda la provincia de Babilonia y seguramente estaba de viaje cumpliendo algún encargo del rey. Pero sus amigos estaban allí: Sadrac, Mesac y Abed-nego. Ellos sabían que Dios ha dicho que no hagamos imágenes y que no las adoremos. Debemos adorar solamente a Dios.

El día de la gran dedicación, cuando había miles de jefes y gobernadores reunidos, se oyó la música de tamboriles, arpas, flautas, salterios, zampoñas, y toda clase de instrumentos. Inmediatamente todos se postraron y adoraron la estatua. ¿Dije todos? No todos lo hicieron. Tres jóvenes valientes quedaron de pie. Sadrac, Mesac y Abed-nego no adoraron la estatua.

SIETE VECES MÁS CALIENTE

El rey estaba furioso. ¡Cómo se atrevían a desobedecer sus órdenes! Cuando mandó a llamar a los jóvenes y los reprendió, ellos dijeron que no podían adorar una estatua, aunque era del rey más poderoso de la tierra. Nabucodonosor se enfureció tanto que mando calentar el horno siete veces más. Luego ordenó que los hombres más fuertes y vigorosos de su reino ataran a estos jóvenes y los echaran en el horno.

«Dios puede librarnos de tu mano –dijeron los amigos de Daniel–. Si no lo hace, no importa; pero nunca adoraremos tu estatua.» Sadrac, Mesac y Abed-nego estaban dispuestos a morir antes que deshonrar el nombre de Dios.

¿Qué pasó con esos hombres fuertes y vigorosos que ataron a Sadrac, Mesac y Abed-nego? Ellos cayeron muertos al pie del horno porque el calor era tan intenso.

Horno de fuego 02

JESÚS ESTABA CON ELLOS

¿Qué pasó con Sadrac, Mesac y Abed-nego? El rey casi se muere de espanto, porque en medio del horno se paseaban estos jóvenes, ¡y con ellos estaba alguien que parecía ser hijo de los dioses! ¡Jesús estaba con ellos en el horno!

–Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, ¡salgan y vengan!
–gritó el rey.

Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron del horno. Los jefes y los gobernadores que habían venido para la dedicación de la estatua se reunieron alrededor de ellos para investigar el sorprendente milagro. La ropa no se les había quemado; ni un cabello se había chamuscado. ¡Ni siquiera olían a humo!

Horno de fuego 03El rey Nabucodonosor dio gloria a Dios y decretó que en todo su reino la gente ahora debía adorar a Dios.

LA FE EN JESÚS

¿Crees en Jesús? ¿Perteneces a la familia de Dios? Tal vez en algún momento tengas que ser valiente y defender tu fe, como hicieron Sadrac, Mesac y Abed-nego. Jesús estará contigo.

Todos los que pertenecen a la familia de Dios son hermanos. Tenemos hermanos alrededor del mundo que son perseguidos por creer en Jesús. Muchos están en la cárcel, porque en su país no se les permite creer en Dios y en su amado Hijo Jesús, nuestro Salvador. Ellos son valientes como Sadrac, Mesac y Abed-nego, que no desobedecieron a Dios aunque eso les costaría la muerte en un horno de fuego.

Hechos 5_29

ADORA SOLO A DIOS

Pedro y los otros apóstoles fueron perseguidos por creer en Jesús. «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres», dijeron ellos. Aunque fueron puestos en la cárcel no se acobardaron. Otro día te contaré del milagro que Dios hizo para sacar a Pedro de la cárcel.

Quizá tengas compañeros en la escuela que se burlan de ti porque eres cristiano. No sabemos si alguna vez te toque ser perseguido por creer en Jesús. No niegues el nombre de Jesús. No adores estatuas e imágenes. Adora solo a Dios. Sirve a Jesús de todo corazón. Pase lo que pase, Él estará contigo. ¡Nunca niegues su Nombre!

Para imprimir la historia: La Perlita 239 En el horno de fuego color

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