El experimento de Antonio

Antonio estaba feliz. Por fin iba a deshacerse para siempre de la Biblia que le había dado una anciana. ¿Qué anciana? Una mujer que no dejaba de hablarle acerca del Señor Jesús. Antonio no quería saber nada de Dios ni de la Biblia.

Antonio era italiano; pero había conseguido trabajo en Glarus, Suiza, en la construcción de una casa.

BIBLIA AMURALLADA

LA IDEA DE ANTONIO

–Amigos –dijo a sus compañeros de trabajo–, haré un experimento. Aquí tengo una Biblia y voy a meterla en esta abertura.

¡Antonio amuralló la Biblia! En un hueco, en una de las paredes, puso la Biblia y la tapó con cemento. La encuadernación se deterioró un poco; pero eso no le importó.

–¡Qué bueno! –dijo Antonio, en son de burla–. Quisiera ver si el diablo logrará sacar la Biblia.

La Biblia es la Palabra de Dios. Él cuida de su Palabra y le mostraría a Antonio que no podemos burlarnos de Él.

UN GRAN INCENDIO

En el año 1861, el 10 de mayo, hubo en Glarus un gran incendio, que afectó 490 edificios. Toda la ciudad quedó en ruinas y tuvo que ser reconstruida.

A Juan, un arquitecto de Italia, se le encargó examinar una casa que se había derrumbado parcialmente. Golpeó acá y allá en una de las paredes que estaba intacta, y repentinamente cayó un pedazo de cemento.

¡Allí había una Biblia! ¿Cómo había llegado allí? En esa época no había muchas Biblias, como tenemos ahora. Juan una vez tuvo una Biblia; pero alguien se la había quitado. «Eso no me pasará otra vez», pensó Juan.

MENSAJE SALVADOR

Al leer la Biblia Juan comprendió que era pecador; pero también que Dios lo amaba y que podía recibir perdón de los pecados por la fe en el Señor Jesús. Juan recibió a Jesucristo como su Señor y Salvador.

Al concluir su trabajo en Suiza, Juan regresó a su patria, Italia. En sus horas libres, iba con una maleta llena de Biblias a las aldeas alrededor de su pueblo para difundir las buenas nuevas de la salvación.

Juan llegó a la región donde vivía Antonio. En una feria puso un puesto con Biblias. Un día Antonio pasó por allí. Al ver las Biblia se detuvo y dijo:

–¡Biblias! A mí no me hacen falta. En Glarus tengo una Biblia que está amurallada. ¿La podrá sacar el diablo?

Juan miró seriamente a Antonio. En ese momento comprendió todo y dijo:

–¡Que curioso, señor! ¿Qué diría usted si le mostrara esa Biblia?

LA BIBLIA DE ANTONIO

–¡Imposible! –dijo Antonio–. Enseguida la reconocería pues la he marcado. El diablo no la sacará del muro.

Juan, sacó la Biblia y le preguntó:

–Joven, ¿reconoce usted esta Biblia?

Antonio quedó mudo cuando vio la Biblia deteriorada. ¡Era la Biblia que él había amurallado!

–El diablo no sacó la Biblia del muro –dijo Juan–. Fue Dios, para que usted comprenda que Él vive y quiere salvarlo a usted también.

Antonio, que no quería saber nada de Dios, hizo algo muy feo. Llamó a sus amigos y agredieron a Juan. Volcaron el puesto de Biblias y después desaparecieron rápidamente entre la multitud.

BIB.AMU.JOVEN

EL ACCIDENTE

Antonio seguía rebelándose contra Dios. Un día, cuando fue ebrio al trabajo, cayó de un andamio de diecisiete metros de altura y fue a parar en el hospital.

Juan llegó a saberlo. Le envió flores y aun lo visitó en el hospital. El corazón de Antonio seguía duro como una piedra, aunque el amor que le mostraba Juan no dejó de impresionarlo. Juan lo visitaba todas las semanas, y poco a poco, primero aburrido, más tarde interesado, empezó a leer la Biblia.

UN ANTONIO TRANSFORMADO

Dios usó su Palabra para mostrar a Antonio cuánto lo amaba. Dios puede quebrantar el corazón más duro que una piedra. Llegó el día en que Antonio reconoció que era pecador, recibió a Jesús en su corazón, y confió su vida a Dios. ¡Antonio fue transformado por el poder de Cristo!

Como consecuencia del accidente no pudo seguir con el mismo trabajo; pero Dios le ayudó a encontrar otro.

Con el tiempo Antonio tuvo un matrimonio feliz. ¿Sabes con quién? ¡Con la hija de Juan!

Han pasado 150 años desde que Antonio hizo su experimento con la Biblia. Él ya está en el cielo; pero la Biblia, amurallada por él y encontrada por Juan, ha pasado a sus hijos, a sus nietos, y a sus bisnietos por herencia hermosa. 

El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras no
desaparecerán jamás. 
Marcos 13:31, NTV

Para imprimir y buscar otros materiales: Mis Perlitas

 198 La Biblia de Antonio poster

Un pensamiento en “El experimento de Antonio

  1. El mensaje es muy hermosa para Dios no hay nada imposible el nos cambia el corazon d piedra x uno d caqne y luego terminamos a sus pies pidiendole perdon.

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