Tilín, el gato callejero

Tilín era un gato que vagaba sin rumbo. Vivía abandonado por sus padres; comía lo que encontraba en su camino, especialmente los ratones que se escurrían por la calle. Tilín se había vuelto experto en atrapar ratones. Muchas veces Tilín se metía en peleas con otros gatos; pero aparte de eso llevaba una vida solitaria.

Un día, todo cambió. Cristina, la amiga que hace los dibujos para La Perlita, y su familia tenían un gran problema. Los ratoncitos de la ciudad habían hecho invasión en su casa.

UN GATO QUE COMA RATONES

–¡Necesitamos un gato! –declaró el papá.

–No me gustan los gatos –dijo Cristina.

–¿Prefieres que los ratoncitos bailen por toda la casa? –preguntó la mamá.

Eso sí que no. Así que Cristina y sus hermanos decidieron conseguir un gato. No tuvieron que buscar mucho. Al día siguiente, ¿quién crees que pasó, con aire orgulloso, por la casa de ellos? Era Tilín, que había ganado una pelea. ¡Por eso estaba orgulloso!

Aún no se llamaba Tilín ni sabía que estaba por terminar su vida de gato callejero y solitario.

TILÍN

UNA FAMILIA Y UN NOMBRE

Cuando Cristina lo vio, inmediatamente corrió tras él. Ese gato color naranja, con manchas café y pecho blanco, le pareció perfecto para que se encargara del problema de los ratones.

–Ven, gato naranja, tengo un trabajo para ti –dijo Cristina y lo tomó del cuello. Aunque Tilín hizo resistencia, ella pudo más.

Desde ese día, el gato callejero se convirtió en gato casero, y adoptó el nombre de Tilín. Cristina le puso el nombre pero el gato tuvo que aceptarlo. Para mostrar a todo el mundo que ahora Tilín tenía familia, Cristina le hizo un collar azul con una medalla en forma de «T».

Tilín se sintió muy orgulloso de su collar y hubiera querido salir a la calle para que lo vieran los gatos callejeros que solían pelear con él. Pero Cristina no lo dejó irse.

TILIN1La nueva casa de Tilín

¡A CAZAR RATONES!

–Tilín, ahora eres gato doméstico –le dijo Cristina, cuando él trató de escaparse por una rendija en la puerta–. Eres mi gato y vas a cazar ratones.

¡Cazar ratones! Eso cayó bien a oídos de Tilín. Ya se le hacía agua la boca. ¡Le encantaba comer ratones! Así que de inmediato se puso a trabajar.

Una noche, después de haber cazado y comido tantos ratoncitos que parecía que iba a explotar, encontró a Cristina arrodillada junto a la cama. Antes la había visto así y la había dejado en paz; pero esta vez, no.

TILÍN APRENDE A ORAR

Tilín no sabía que Cristina estaba orando a Dios. Él estaba inquieto; se le retorcía el estómago por tantos ratoncitos que había comido y quería que Cristina le prestara atención. Empezó a maullar fuerte para que ella lo mirara. Como Cristina no le hacía caso, se puso a jugar con sus cabellos y le rascó los brazos.

–Tilín –dijo Cristina en tono fuerte y lo tomó de las patitas–, estoy orando. Quiero que te calmes.

Entonces Cristina oró a Dios: «Señor, tú también eres el Creador de Tilín. Te pido que lo calmes. Él también sabe alabarte.»

¡Milagro! En segundos nada más, Tilín se calmó. Se acurrucó junto a Cristina

y se quedó tranquilo hasta que ella terminara de orar. Como recompensa, ella le dio un fuerte abrazo. Ese fue el día en que Tilín aprendió a orar.

UN NUEVO COLLAR CADA DÍA

Así fue que Tilín, el gato callejero, llegó a ser un muy amado gato doméstico. Nunca más le faltó comida, porque después que se comió a los ratoncitos, Cristina lo alimentó con ricos manjares, cosas que él nunca antes había probado. Ya no tuvo que sentirse solo porque ahora tenía una familia. ¡Y vestía elegante! Cada día Cristina le cambiaba de collar. Lunes, azul; martes, rojo; miércoles, amarillo… Sí, es verdad, un nuevo collar cada día.

¡El gato callejero se sentía como rey!

Fotos de Tilín

JESÚS NOS DA SU AMOR

Tilín se parece a ti y a mí cuando andamos sin Dios. Vivimos solos y tristes. Entonces Jesús nos da su amor y nos invita a ser parte de la gran familia de Dios.

2 Corintios 5:17, NTV

Todo el que pertenece a Cristo
se ha convertido en una persona nueva.
La vida antigua ha pasado,
¡una nueva vida ha comenzado!

 

Enseñanzas:

  • Con Cristo todo CAMBIA.
  • Llegamos a ser HIJOS DE DIOS.
  • Dios nos da una NUEVA familia.
  • Somos HERMANOS en Cristo.
  • Jesús nos da un nuevo NOMBRE.
  • Dios nos da ropa de JUSTICIA.
  • Lee en Juan 13:34 un NUEVO mandamiento.

Para imprimir la historia, búscala en Mis Perlitas, número 189.

UNA CARTA PARA JESÚS

Quiero contarte acerca del Conde Nicolás Zinzendorf, que vivió hace mucho tiempo, hace como trescientos años. Era dueño de muchas tierras y tenía un inmenso castillo. No le hacía falta nada.

LE ENSEÑARON ACERCA DE JESÚS

Nicolás tenía solamente seis semanas de nacido cuando murió su padre, un hombre que amaba al Señor Jesús. Antes de morir entregó a su pequeño hijo en las manos del amoroso Salvador.

Su madre y si abuela le leyeron la Biblia y le enseñaron acerca de Jesucristo.

¿Has leído acerca de Timoteo en la Biblia? A él también su madre y su abuela le enseñaron acerca de Jesús. Nuestro amiguito Nicolás vivía muy feliz en su castillo.

ESCRIBIÓ UNA CARTA

Un día Nicolás decidió escribir una carta al Señor Jesús. Cuando estaba lista la tiró por la ventana y el viento se la llevó lejos.

¿Qué crees que escribió Nicolás en su carta? Él sabía que el viento al fin iba a dejar la carta en el suelo, pero estaba seguro de que Jesús la leería. En su carta él entregó su vida a Jesús. No dudaba que Jesús era ahora su Salvador. ¡Qué feliz se sentía!

Nicolas

LE GUSTABAN LOS ANIMALES

A Nicolás le gustaban mucho los animales y los pájaros. Un día vio a dos palomas que estaban luchando en el río. Se sentó en un bote y remó hasta donde estaban las palomas. A pesar del miedo que sentía, logró rescatarlas.

UNA GRAN PREGUNTA

Cuando fue más grande estudió en la universidad. Después hizo un largo viaje para conocer las principales ciudades del mundo. Como ya dije, a él no le hacía falta el dinero. Podía viajar todo lo que quería.

En uno de sus viajes visitó una galería de arte y allí vio un cuadro del Señor Jesús con la corona de espinas sobre su cabeza. Debajo del cuadro estaba escrito:

TODO ESTO HICE POR TI.

¿QUÉ HAS HECHO TÚ POR MÍ?

El Conde Nicolás Zinzendorf pasó varias horas parado junto al cuadro. Pensó en todas sus riquezas y en Jesús que se había hecho pobre para venir a salvar a los pecadores.

Nicolás recordó la carta que le había escrito de niño. Sabía que Jesús lo había salvado, pero tuvo que reconocer que nunca había hecho nada para servir al Señor.

«Quiero hacer algo para servir a Jesús», dijo Nicolás.

MUCHOS CRISTIANOS ERAN PERSEGUIDOS

En aquel tiempo muchos cristianos eran perseguidos, y hasta los maltaban por su fe en Cristo. Así como sufrió el apóstol Pablo por predicar el evangelio, ellos sufrían.

Nicolás recibió en su castillo a los que sufrían por servir a Cristo. Ellos podían venir allí para orar y estudiar la Palabra de Dios. Algunas de esas personas sentían que Dios quería que vayan a otras tierras a predicar el evangelio. Entonces Nicolás les dio lo que necesitaban para que vayan a predicar el evangelio.

TÚ PUEDES SERVIR A JESÚS

Nicolás mandó una carta a Jesús para decir que quería entregarle su vida. No necesitas escribir una carta; basta que lo digas en oración a Jesús. Luego dedícate a servirle.

¿Sabías que hoy también hay muchas personas que sufren porque aman al Señor Jesús? Hay países donde los persiguen y los ponen en la cárcel. Tal vez alguien se ha burlado de ti porque eres evangélico.

Pide a Dios que ayude a los niños que sufren porque aman al Señor. Si tus amigos se burlan de ti porque amas a Cristo, pide a Dios que te ayude a tratarlos con amor.

Jesucristo dijo:
«Amen a sus enemigos y oren
por quienes los persiguen.»
Mateo 5:44, NVI

Para imprimir la historia y una hoja para colorear: Mis Perlitas

Las dos canastas

CANASTAS 2 COLORAnita se sentía muy triste y afligida. Su mamá estaba en cama, gravemente enferma.

En la casa reinaba un silencio absoluto. Anita caminaba de puntillas de un cuarto a otro. No sabía qué hacer. Se le habían ido las ganas de jugar, y tampoco tenía con quien conversar. Estaba muy, pero muy triste.

UNA BUENA IDEA

De pronto tuvo una idea. En su mente sonaba un ver-sículo de la Biblia que había aprendido en la escuela dominical:«¡PIDAN Y RECIBIRÁN

CANASTAS 3 COLOREntró corriendo a su dormitorio, dobló sus rodillas junto a la cama, y pidió de todo corazón la sanidad de su querida mamá.

CANASTAS 4 COLORSalió de su cuarto calmada. Entonces se encontró con la enfermera, y ella le dijo: «Acaba de irse el médico; dijo que pronto verás sana a tu mamá. Ella está mejorando.»

¡Qué buenas noticias! Anita comenzó a saltar de alegría. Dios había escuchado su oración.

UN SUEÑO EXTRAÑO

Antes de dormirse esa noche, Anita oró como de costumbre. Durante la noche tuvo un sueño muy extraño. Ella iba caminando por las calles de un país muy hermoso; era el cielo.

Mientras caminaba vio a dos ángeles. Cada uno de ellos estaba halando una canasta desde la tierra. Una de las canastas se veía muy pesada. El ángel sonreía.

dos canastas colorUNA CANASTA VACÍA

Anita miró al otro ángel, que no parecía nada contento. Cada vez que halaba su canasta llegaba vacía. Anita sintió lástima al ver al ángel tan triste, pero a la vez una curiosidad grande por saber la razón de todo esto. Por fin se animó a preguntárselo:

–Querido ángel, ¿por qué su canasta llega vacía?

Muy triste el ángel le respondió:

–Te lo diré, pequeña. La canasta llega vacía por-
que los hijos de Dios en la tierra se olvidan de agradecer al Señor por la ayuda que reciben. Esta es la canasta de los agradecimientos. Nunca llega llena como la canasta de las peticiones. Al contrario, muchas veces llega completamente vacía. Tú misma acabas de verlo.

Al escuchar las palabras del ángel, Anita sintió como una punzada en su corazón. Luego se despertó.

CANASTAS 1 COLOR

UNA LECCIÓN IMPORTANTE

¿Cómo he podido olvidarme de dar gracias a Dios por la mejoría de mi mamá? –pensó Anita, arrepentida–. Yo también he entristecido al buen ángel.

Por medio de ese extraño sueño, Anita aprendió una lección muy importante. Nunca dejó de enviar agradecimientos al cielo por las oraciones contestadas.

¿Qué de ti? ¿Agradeces a Dios por sus bondades?

UN LEPROSO AGRADECIDO

Una vez Jesús sanó a diez hombres que tenían una enfermedad contagiosa llamada lepra. Lo triste es que cuando los leprosos descubrieron que estaban sanos, sólo uno de ellos volvió para dar las gracias a Jesús.

APRENDE A AGRADECER

Algo de lo más hermoso en la vida es ver niños bien educados, que saben decir «muchas gracias». En primer lugar, aprende a agradecer a Dios. Anota aquí por lo menos tres cosas por las que quisieras darle gracias.

Den gracias al Señor, porque Él es bueno.
1 Crónicas 16:34, NTV

Si quieres imprimir la historia y hojas para colorear, estáan en Mis Perlitas.

La historia ilustrada de Anita esta en el sitio HermanaMargarita.