Namango y la visita de un ángel

Esta es la historia de un muchacho del África llamado Namango. Un día Namango tuvo un accidente y se rompió la pierna. Rápidamente lo llevaron al hospital. Fue atendido por un médico cariñoso que le enyesó la pierna.

Namango  tuvo que pasar un mes en el hospital. Su mamá Zusanna estaba con él y lo cuidó con mucho cariño. Cuando regresaron a casa, el papá de Namango estaba furioso y le echaba la culpa del accidente a Zusanna.

La mamá de Namango estaba muy triste. Pasó dos semanas orando y llorando. Ella le pedía a Dios que sanara completamente a Namango.

 VISITA DE LA ABUELA

Un día llegó de visita la abuela de Namango. Cuando vio a Zusanna tan preocupada, dijo:

–Voy a ir al templo para orar y ayunar. Voy a pedir que Dios haga un milagro con Namango.

La abuela pasó cuatro días en el templo, orando. Al quinto día, Dios le dijo que iba a sanar a su nieto.

Muy contenta la abuela se fue a su casa.

 EN CASA DE NAMANGO

Esto es lo que pasó en casa de Namango. Una mañana, a las 8:30, un hombre de ropa resplandeciente tocó la puerta. Zusanna lo hizo pasar y le alcanzó una silla. El hombre preguntó si había un niño enfermo en la casa. Zusanna le contó de Namango, que todavía tenía la pierna enyesada.

El visitante pidió un vaso de agua, pero cuando Zusanna se lo alcanzó, no quiso tomarlo.

–Si usted gusta, le compro un refresco –dijo Zusanna.

–Sólo quería ver si usted estaba dispuesta a darme agua –le respondió el hombre. Luego le dio varias citas bíblicas para que leyera.

Pasó un rato y el hombre dijo:

–Traiga al niño que está enfermo.

Zusanna no quiso hacerlo, aun cuando se lo pidió cuatro veces.

Al fin, con tono firme, el hombre le ordenó:

–¡Traiga al niño!

UNA GRAN SORPRESA

Zusanna obedeció. Al entrar al dormitorio se llevó una gran sorpresa. ¡No lo podía creer!

Namango estaba jugando. Las vendas y el yeso estaban amontonados en un rincón de la cama. Y, por primera vez en semanas, Namango se estaba riendo.

Zusanna corrió hacia su hijo y le dio un fuerte abrazo. Lloraba y reía de alegría.

NAMANGO 1EL VISITANTE DESAPARECIÓ

El visitante de ropa resplandeciente entró al cuarto. Puso sus manos sobre Namango y luego desapareció. No se oyeron sus pasos, pero el cuarto se transformó en un pedacito de cielo.

Zusanna salió corriendo para ver por donde había ido el hombre, pero no lo pudo ver. Preguntó a sus vecinas si lo habían visto, pero ninguna de las vecinas había visto al hombre.

Era un ángel que Dios había enviado. Así fue sanado Namango, un muchachito del África.

UN MILAGRO PARA TI

Dios puede hacer lo mismo por ti. No solamente en África el Señor sana a los enfermos. En Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Colombia, y todos los demás lugares también Dios hace milagros.

Tú puedes confiar en Él para que haga un milagro en tu vida. No mucho reciben la visita de un ángel; pero todos tienen un ángel que los cuida.

[Dios] ordenará que sus ángeles
    te cuiden en todos tus caminos. Salmo 91:11, NVI

El ángel del Señor acampa en torno a los que le temen;
    a su lado está para librarlos. Salmo 34:7

Para imprimir la historia: Namango

Para hacer títeres: Namango

Hoja para colorear: Namango

Actividad bíblica: Visitas de ángeles