Mejor que helados

Esteban y Pablito son amigos, muy buenos amigos. Ellos son de un país donde a los helados le dicen «nieve». La Perlita llega a muchos distintos países, y en algunos lugares no le dicen «helado» a la deliciosa crema helada que la mayoría conoce como helado. A este postre congelado, hecho de crema de leche, en otras partes le dicen «sorbete». ¿Qué le dicen en tu país? Al mirar el dibujo te darás cuenta a qué me refiero. Escríbelo aquí.

UN VIAJE A LA CIUDAD

Estos buenos amigos viven en uno de los barrios de una gran ciudad y, por la distancia, pocas veces van al centro. Pero un día fueron allí juntos. Tuvieron que viajar en ómnibus media hora para llegar a la plaza principal.

Esteban y Pablito tenían una misión especial. Se acercaba el Día de las Madres y fueron a la ciudad para comprar regalos. Habían ahorrado dinero de lo que recibían por hacer mandados o de las propinas que les daban sus padres de vez en cuando.

COMPRA DE REGALOS

Esteban y Pablito querían comprar cada uno algún lindo regalo para su mamá. Fueron a varias tiendas a mirar las cosas que había y que podrían interesar a sus respectivas madres. Después de caminar un rato de una tienda en otra decidieron sobre las compras que harían. Pablito le compró un prendedor y Esteban le compró un pañuelo bordado.

DINERO PARA HELADOS

No gastaron todo su dinero en los regalos y, al contar sus monedas, se dieron cuenta de que lo que les sobraba podría alcanzar para comprar helados y también para pagar el pasaje en ómnibus de regreso a casa.

Iban de brazo por la vereda, conversando alegremente y «saboreando» ya  los ricos helados que servían en la pastelería de don Máximo. Eran los mejores helados de la ciudad.

Ninos con helado color

BOLSILLOS VACÍOS

Cuando llegaron a la Pastelería Dulce Nieve, Esteban descubrió que sus bolsillos estaban vacíos. ¿Adónde habían desaparecido sus monedas? Buscó desesperadamente cada rincón de sus bolsillos; pero seguían vacíos.

Siguió buscando… y… ¡lo encontró! ¿Qué crees que encontró? Sí… allí estaba… lo que encontró. ¡Un hueco!

¡Se le habían caído sus monedas por el hueco!

–Regresaremos por donde vinimos para ver si encontramos tu dinero –le dijo Pablito.

PERDIDO PARA SIEMPRE

Los muchachos volvieron por donde habían caminado tan alegremente. Iban mirando  cabeza abajo en la vereda para ver si podían encontrar las monedas perdidas de Esteban. Tanto miraban al suelo que se tropezaban con la gente. ¡Pero no encontraron nada! Seguramente otra persona ya había recogido las monedas. ¡Ese dinero se había perdido para siempre!

–Esteban –dijo Pablito–. No te preocupes. Los helados no son tan importantes. Son sabrosos pero podemos vivir sin ellos. Te voy a dar las monedas con las que yo iba a comprarme un helado. De esa manera ambos tendremos dinero para el pasaje de regreso a casa.

–Gracias, buen amigo –dijo Esteban–. Yo te lo pagaré…

LA DICHA MÁS GRANDE

Con sus regalos en la mano los muchachos fueron al paradero para esperar al ómnibus que los llevaría de regreso al barrio donde vivían. No habían tomado helados pero sin embargo se sentían contentos.

El más feliz de los dos era Pablito. Había hecho lo que vale más que tomar helados; había ayudado a un amigo que estaba en aprieto. Y ambos llevaban para su respectiva madre un hermoso regalo. ¡Eso era lo mejor de todo!

En verdad aprendieron lo que dice la Biblia:

«Hay más dicha en dar que en recibir.» Hechos 20:35, NVI

Para imprimir: Mejor que helados

Para colorear: Generosidad

Actividad bíblica: Mejor que recibir

Póster: Mejor que helados

Sarah 5 Bday

Mi nieta Sarah, con saludos de Tía Margarita