Un papá sin Dios

Dos amiguitas juegan alegremente. Una de ellas está muy contenta
porque
su papá tiene un Dios Todopoderoso. La otra niña tiene un
«papá sin Dios». 
Lee acerca de las dos amiguitas.

amigas color

Elena y María conversaban y jugaban alegres en el jardín de Elena, sin saber que el «papá sin Dios» las estaba escuchando. Saltaban tomadas de la mano, cantando unas canciones de rondas.

De repente Elena dijo:

–Mi papá dice que no hay Dios. Él debe saber la verdad porque es profesor.

Sin vacilar María le contestó:

–Sí hay Dios. Mi papá dice que hay Dios y él nunca miente.

–Pero mi papá dice que no hay Dios y él es profesor –protestó Elena.

–Puede ser que tu papá no tenga Dios –dijo María–. Por eso él piensa que no hay Dios. ¡Pobrecito!

UN DIOS TAMBIÉN DE MARÍA

Las niñas siguieron saltando. Mientras saltaban, María le contó a su amiguita del Dios de su papá.

–El Dios de mi papá es grande y poderoso –le dijo a su amiga–. Dios ha hecho el mundo. Él nos da la lluvia y el sol, el frío y el calor. Lo mejor de todo es Jesucristo.

María recitó un versículo que había aprendido en la escuela dominical.

«Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.»

Elena escuchaba con ambos oídos bien abiertos. Luego exclamó:

–¡Qué lindo sería si mi papá tuviera un Dios así!

–No es solamente el Dios de mi papá –dijo María–. Es mío también. El domingo aprendí esto: “Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos.”

EL PAPÁ DE ELENA ESCUCHABA

Las niñas no sabían que el papá de Elena había escuchado toda la conversación. Las palabras de María le dieron mucho en qué pensar.

¡Sin Dios!, se decía, sintiéndose muy solo y muy abandonado. ¿Tal vez estoy equivocado? ¿Será verdad que hay un Dios?

Pasaron los días y el papá de Elena no podía pensar en otra cosa que la conversación de las niñas: ¡Pobrecito tu papá que no tiene Dios!

Al fin el papá de Elena dijo: «Estoy muy triste. Si hay un Dios quiero conocerlo.»

QUERÍA SABER SI HAY DIOS

Fue a visitar al papá de María y le contó sus penas. Quería saber si de veras hay un Dios.

Con mucho gozo el papa de María le habló de Dios y del Señor Jesucristo, nuestro Salvador.

La próxima vez que jugaron juntas las niñas, Elena dijo:

–¡Qué contenta estoy! Ahora mi papá también tiene un Dios. Y todos los de mi casa creen en Dios.

SÍ HAY DIOS

Hay personas que no creen en Dios. Pero sí hay Dios. La Biblia nos enseña que en el principio Dios hizo los cielos y la tierra. Dios creó todas las maravillas del universo; pero lo más maravilloso es que creó al hombre y la mujer. Las primeras personas fueron Adán y Eva. Dios les dio un hermoso jardín, donde vivían felices, hasta el día que desobedecieron a Dios.

Ese día el pecado entró al mundo. Y ahora todos somos pecadores y merecemos el castigo y la muerte. Pero Jesucristo vino al mundo para llevar nuestro castigo. Eso es lo que aprendió el papá de Elena. Y ahora él y toda su familia son felices porque creen en Jesús y lo han recibido como su Salvador.

¿Crees tú en Jesús? Si tu papá y tu mamá no creen en Dios, cuéntales que Jesús los ama.

Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia
serán salvos.
Hechos 16:31, NVI

 Para imprimir la historia: Un papá sin Dios

Hoja para colorear: María y Elena

Actividad: Nuestro gran Dios

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