Eduardito, de triste a feliz

Los que no conocían a Eduardito, pensaban que era un niño muy feliz. Vivía en una hermosa casa de dos pisos rodeada de jardines. Sus padres le compraban mucha ropa, y todos los juguetes que él quería. Muchas veces los vecinitos lo miraban por las rejas del jardín. Les parecía que era un niño muy afortunado.

EDUARDITO NO ERA FELIZ

Pero Eduardito no era un niño feliz. Se sentía muy solo.

Sus padres trabajaban todo el día y a Eduardito lo cuidaba su abuela. Ella no lo dejaba jugar con otros niños. Pensaba que los juguetes eran buena compañía para su nieto.

Ni los juguetes, ni el dinero de sus padres lo podían hacer feliz. Eduardito quería tener amigos.

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ALEGRÍA PARA EL NIÑO

Un día, la mamá de Eduardito contrató a una joven para que lo llevara a la escuela y lo acompañara en las tardes.

Eduardito saltó de alegría. Parecía un conejito de ojos tristes que salía a la libertad. Y tenía razón de saltar. La joven, que se llamaba Clara, era muy buena. Eduardito lo pudo ver en su rostro la primera vez.

SE HICIERON BUENOS AMIGOS

Clara amaba al Señor Jesús y le había pedido un trabajo donde pudiera alegrar a alguien. Jesucristo la llevó a la casa de Eduardito.
Desde el primer día se hicieron muy buenos amigos. Clara le contaba a su amiguito acerca de Jesús.

EDUARDITO QUERÍA OÍR MÁS

Eduardito nunca había oído hablar acerca de Jesús. Ahora, todos los días, Clara le contaba las hermosas historias de la Biblia.

–¡Cuéntame más de Jesús! –le pedía Eduardito.

Él no era tan grande todavía, pero ya había mentido, y muchas veces había sido desobediente.

Clara era profesora de escuela dominical en su iglesia. Las mismas historias que Clara contaba a los niños los domingos, se las contaba a Eduardito.

Un día él le dijo:

–Clara, ¿cuándo voy a dejar que Jesús entre en mi corazón? Quiero que Él perdone

–Ahora puedes hacerlo –le dijo Clara–. Jesús está aquí con nosotros.

Eduardito juntó sus manos, cerró sus ojos, y pidió a Jesús perdonara sus pecados.

EL DÍA MÁS FELIZ

–¡Qué contento estoy! –le dijo después a Clara–. Ya no me siento solo. Te quiero mucho, Clara. Tú me has contado acerca de Jesús.

Le dio a Clara un beso y un fuerte abrazo. Era el día más feliz de su vida, porque no hay gozo más grande que tener a Jesús en
el corazón.

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SE FUE EL MIEDO

Eduardito siempre había tenido miedo de los grandes ruidos. Los aviones que pasaban por encima de su casa lo llenaban de terror.
El Señor Jesús le quitó ese miedo. Eduardito mismo se lo pidió, y Él contestó su oración.

VERDADERAMENTE FELIZ

Ahora, los niños que miran por las rejas del jardín, pueden ver que Eduardito es verdaderamente feliz.

La abuela y los padres del niño se sorprendieron al ver la alegría y el gran cambio en él.

–Jesús me hace feliz –les dijo Eduardito.

¡Qué bueno que Jesucristo llevó a Clara a la casa de un niño triste! Ahora él es muy feliz.

¡En tu presencia soy muy feliz! ¡A tu lado soy siempre dichoso!

Salmo 16:11, tomado de la Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Para imprimir la historia: Eduardito

Hoja para colorear: Eduardito

Actividad: El lugar más felliz

caritas

Para hacer un títere: Triste o feliz

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