SONIA SONRISA

 SoniaSonrisa Color

Sonia era una niña alegre. Casi siempre se dibujaba una hermosa sonrisa en su rostro. Sus amigas le habían puesto el sobrenombre de “Sonia Sonrisa”, porque siempre se la veía sonreír.

SE FUE LA SONRISA

Una mañana Sonia no sonreía. Despertó enferma. Tenía fiebre y le dolía el estómago y la cabeza.

En vez de sonreír, Sonia lloraba amargamente. No tanto por el dolor, sino porque ese día era el aniversario de su escuela. Ella no podría asistir a las festividades.

UN DÍA TRISTE

Sonia pasó todo el día en cama, muy triste. Sólo podía pensar en todas las actividades que gozaban sus amigas. No era fácil sonreír.

Tanta tristeza sentía Sonia que se olvidó de su mejor amigo, Jesucristo. Jesús quería sanar a nuestra amiga, pero ella debía pedírselo.

Al atardecer, Sonia dejó de llorar e hizo algo mucho mejor. Se puso a orar.

«Señor Jesús, yo sé que me puedes sanar –oró
Sonia–. Perdóname por no habértelo pedido esta mañana. Te pido de todo corazón que me sanes.»

SONIA VE A JESÚS

En ese momento sucedió algo muy especial. Sonia Sonrisa vio a Jesús. Nunca antes lo había visto, pero estaba segura de que era el Señor.

Nadie tiene ojos tan amorosos como Jesucristo; nadie tiene manos tan suaves como las de Él. Sonia nunca olvidará el momento cuando Jesús la miró y la tocó. Una gran alegría llenó su corazón, y tranquilamente se quedó dormida.

UNA NUEVA SONRISA

Al día siguiente Sonia Sonrisa despertó sonriendo. Se había ido todo el malestar que había sentido el día anterior Ella estaba sana y alegre, como de costumbre.

Sonia saltó de la cama y corrió adonde su mamá para contarle que Jesús la había tocado.

–Mamita, mamita, el Señor Jesús me visitó anoche –dijo Sonia con una nueva sonrisa en el rostro–. Él me tocó y me sanó. Ahora puedo ir a la escuela.

NO FUE UN SUEÑO

–Debes de haber tenido un hermoso sueño –le contestó su mamá.

–No mamita, no fue un sueño. Es verdad que Jesús estuvo a mi lado. Nunca voy a olvidar sus hermosos ojos. Y sus manos eran muy suaves.

–Está bien, hija. Lo mejor de todo es que ya estás sana –dijo su mamá.

Para ella era muy difícil creer que Jesús había visitado a Sonia. Pero era cierto que ella había tenido una visita de Jesús.

Desde ese día Sonia sonreía aún más.

LAS SONRISAS ALEGRAN

Aunque no veas a Jesús como lo vio Sonia, puedes estar seguro de que Él siempre está a tu lado. El Señor quiere llenar tu corazón con su amor para que repartas sonrisas y alegres a los demás.

¿Qué puedes hacer hoy para alegrar a alguien? Cuando veas a una persona que parece estar triste, sonríele. El mejor remedio es un corazón alegre y una sonrisa en el rostro.

¡Gánales a todos en repartir sonrisas!

El corazón alegre es una buena medicina,
pero el espíritu quebrantado consume
las fuerzas.
–Proverbios 17:22, NTV

Para imprimor la historia: Sonia Sonrisa

Hoja para colorear: Sonia

Actividad: El corazón alegre

 

Lana Sonrisa

Mi nieta “gemela” con Sonia Sonrisa.

Un pensamiento en “SONIA SONRISA

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