Un rey en apuros

Esta es la historia de un rey que confió en nuestro buen Dios para salir de un gran apuro. Sucedió hace muchos años, cuando las ciudades estaban rodeadas de muros.

Por toda la ciudad se veía lo mismo:

  • Ÿ Niñas que lloraban hasta que sus ojos estaban
    rojos e hinchados.
  • Ÿ Muchachos que no sabían cómo aguantar el
    dolor de estómago.
  • Ÿ Padres que miraban a sus hijos hambrientos
    sin poder hacer nada.
  • Ÿ Madres en cama, enfermas.

Todos se sentían mal, con mucha hambre y mucho dolor. Los enemigos habían rodeado la ciudad.

UNA CIUDAD RODEADA

Toda Jerusalén estaba rodeada de enemigos. Nadie podía ir al campo en busca de agua y comida.

Cada vez que alguien miraba por encima de los muros, veía a los enemigos con sus armas. Y no sólo eso; los oía hablar cosas feas, como: «El Dios de ustedes no les podrá ayudar, y su rey no sirve para nada. Es mejor que abran las puertas de la ciudad y nos dejen entrar.»

La gente de la ciudad trataba de no hacer caso de las burlas de los enemigos. Esperaban que Dios les ayudara de alguna manera.

Un siervo de Dios había dicho que recibirían ayuda; pero no sabían cómo ni cuándo.

UNA CARTA DEL ENEMIGO

Mientras todos esperaban la ayuda de Dios, el rey recibió una carta del enemigo, que decía: «Ahora venimos para vencerlos a todos. Será muy fácil, tal como ha sido derrotar a todos los demás reyes.»

¿Qué crees que hizo el rey cuando recibió la carta? Fue al templo para hablar con Dios. Puso la carta en frente suyo y se arrodilló para orar.

«Amado Dios, tú que has hecho los cielos y la tierra, y eres Señor de todo, abre tus ojos y mira lo que está pasando. Lee esta carta. Por favor, haz que se vayan nuestros enemigos.»

Ezequías, el rey, oró con fervor, pensando en los niños que se morían de hambre.

BUENAS NOTICIAS

Al poco tiempo, un siervo de Dios dio buenas noticias al rey.

–Vas a recibir lo que has pedido a Dios –le dijo–. Se marchará el enemigo. Tú y todos los que viven en la ciudad podrán salir en busca de comida.

Al día siguiente todos vieron que Dios los había ayudado. ¡Los enemigos se habían ido! Chicos y grande salieron por las puertas de la ciudad para buscar agua y comida. La ciudad de Jerusalén ya no estaba cercada por soldados enemigos.

EL ÁNGEL DE DIOS

¿Qué había pasado?

¿Cómo se había ido el ejército enemigo?

Dios mandó un ángel que destruyó a todos los hombres valientes, a los jefes, y a los capitanes en el campamento del rey enemigo. El rey volvió a su tierra, avergonzado. Cuando entró al templo de su dios, sus propios hijos lo mataron a espada.

Así Dios ayudó a Ezequías y a todos los que vivían en Jerusalén.

NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS

Cuando estés en apuros, ¿a quién debes acudir? Dios te invita a que le pidas ayuda. Para Él no hay nada imposible. Haz como el rey Ezequías. Arrodíllate y preséntale a Dios tu problema. Escribe en un papel lo que te tiene angustiado y muéstraselo a Dios.

QUICE AÑOS MÁS

Dios hizo otro milagro por el rey Ezequías. Cuando enfermó gravemente y estaba a punto de morir, Dios lo sanó y le dio quince años más de vida.

Lee la historia en 2 Reyes 20:1-11.

DIOS TE AYUDA

No olvides que Dios quiere ayudarte. No importa cuál sea tu problema. ¡Dios es poderoso para socorrerte!

«Todas las cosas son posibles para Dios.»
Marcos 10:27

Para imprimir: Un rey en apuros

Hoja para colorear: Ezequías

Actividad: Orar

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