La niña que necesitaba cambiar

Había una niña que siempre se quejaba de todo. Nada le parecía bien.

Reclamaba de la comida, se quejaba de sus hermanitos, y se avergonzaba de sus padres. Esta niña, llamada Catalina, llevaba una vida muy triste. Nadie que se queja de todo es feliz.

Una vez la madre de Catalina preparó pescado al horno. El papá y los hermanitos lo disfrutaron con satisfacción, pero ella hizo muecas y no quiso comerlo. Como castigo tuvo que irse de la mesa sin comer.

ERA MUY MALHUMORADA

Cuando la mamá le pedía a Catalina que cuidara a sus hermanitos, ella se molestaba. Un día, estaba de tan mala gana, que no se fijó cuando su hermanito dejó caer una cáscara de plátano. Al rato el pequeño se resbaló sobre la cáscara y se golpeó duramente la cabeza.

Esta niña malhumorada, en vez de consolarlo, le gritó que se callara; pero el pobrecito se había golpeado tan fuerte que no podía dejar de llorar. Cuando la mamá descubrió lo que había pasado, sintió mucha tristeza por su hija que tenía tan mal humor.

SENTÍA VERGÜENZA DE SUS PADRES

Lo peor de todo era que Catalina se avergonzaba de sus padres. Cuando hubo un programa en la escuela, en que a los niños les tocaba presentar a sus padres, ella se ruborizó. Le parecía que ellos, en comparación con los demás, eran de tan humilde condición que todos se burlarían de ella. Pero no era así.

NADA LE CAÍA EN GUSTO

A Catalina nunca nada le caía en gusto. En su rostro, en su tono de la voz, en sus modales, en todo… ella mostraba lo descontenta que se sentía. Con gusto hubiera viajado hasta el fin del mundo para escapar de su hogar.

UN GRAN CAMBIO

Pero un día algo pasó con Catalina. Escuchó el mensaje del evangelio de que Jesús puede dar gozo  y paz. ¿Sabes lo que hizo?  Ella entregó su corazón a Cristo. Y Cristo la cambió. La hizo una niña diferente.

Cuando Catalina se encontró con una amiga a quien no la había visto por meses, la amiga vio que algo había pasado, y le preguntó:

–¿Cómo van las cosas en tu casa?

–Todo igual –contestó Catalina–, pero YO  SOY  DISTINTA.

Lo malo no estaba en su hogar, en sus padres o en sus hermanos, sino en ella. Cuando Jesús cambió su vida, recién pudo sentir gozo.

UNA NUEVA VIDA

¿Te parece que todo anda mal? ¿Estás descontento con tu vida? ¿Quisieras que las personas cambien? Es posible que seas tú quien necesita cambiar.

Cuando Catalina entregó su corazón a Cristo las cosas cambiaron. Ella recibió una nueva vida. Ya no se quejaba de la comida, cuidaba alegremente a sus hermanitos, y se sentía orgullosa de sus padres.

Pide a Jesucristo que cambie tu corazón, que te haga una persona nueva, llena de gozo y paz.

Todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva.
La vida antigua ha pasado, ¡una nueva vida ha comenzado!
2 Corintios 5:17, NTV

Para imprimir: La niña que necesitaba cambiar

Hoja para colorear: Catalina

Actividad bíblica: Una nueva vida

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