La ofrenda generosa de Daniel

El pastor Bryan había decidido pasar un año sin recibir sueldo de la iglesia. Confiaba en que Dios le daría lo necesario de otras maneras. Uno de los «trofeos» que tiene en su oficina es un bote de conservas en el que hay 62,50 pesos. Para él representa un ejemplo de gran generosidad.

Daniel, un niño de nueve años, estaba preocupado de que el pastor y su familia no tuvieran suficiente para comer. Comenzó a orar todas las noches por  el pastor y su familia para que ellos tuvieran lo que necesitaban para vivir.

UN MUCHACHO ARTISTA

Daniel tenía cualidades artísticas. Él dibujaba a mano autos de carrera y los vendía a un peso cada uno. Con esos ingresos de su negocio pensaba pagar el costo del campamento de verano. Conforme Daniel dibujaba y vendía los dibujos comenzó a sentir que Dios quería que hiciera otra cosa con su dinero. Ya había ganado más de sesenta pesos.

DINERO PARA EL PASTOR

Un día, Daniel le dijo a su madre:

–Mamá, Dios quiere que yo dé mi dinero para ayudar al pastor Bryan y su familia.

Su madre lo miró sorprendida y le aseguró:

–Dios va a cuidar del pastor Bryan.

La madre de Daniel no quería que su hijo se lamentara de «perder» el dinero que tanto le había costado ganar.

DANIEL INSISTIÓ EN DAR

Pero Daniel insistió en que debía darle el dinero al pastor. Ninguno de los argumentos de su madre lo pudo disuadir. Finalmente, un poco exasperado con ella, le dijo:

–Mamá, tú me has dicho que Dios también les habla a los niños.

–Sí, hijo, es cierto –respondió ella.

–Tú también me has dicho que Dios puede usar lo que yo tenga para ofrecerle, aunque sólo soy un niño de nueve años de edad.

–Sí, hijo, tienes razón.

–Mamá, creo que Dios me está diciendo que yo soy una de las formas en que Él quiere proveer para el pastor y su familia –dijo Daniel–. Yo sé en mi corazón lo que debo hacer. Déjame hacerlo.

UNA OFRENDA DE CORAZÓN

A la mañana siguiente, Daniel y su mamá fueron a la oficina de la iglesia. Muy feliz Daniel llevaba un bote de conservas donde había 62,50 pesos. Era todo lo que tenía; pero era una ofrenda de corazón.

–Pastor Bryan, he venido a darle mi ofrenda –dijo Daniel–. He ganado este dinero con mi negocio de dibujos de autos de carrera. Quiero que lo use para su familia.

Muy sorprendido, el pastor le dijo:

–Muchas gracias, Daniel. ¡Dios te bendiga por esta gran generosidad!

Daniel fue dando saltos camino a casa. Nunca antes había sentido una alegría tan grande en su corazón.

–Gracias, mamá –dijo–, por permitirme dar esta ofrenda. No importa si no voy al campamento este año. Lo importante es que no les falte nada al pastor y su familia.

TODO ES DE DIOS

Tanto los niños como los adultos debemos reconocer que todo cuanto tenemos le pertenece a Dios.

Tal vez Dios quiere que tú des una ofrenda para alguna causa especial. Cuando sientas en tu corazón que el Señor te impulsa a dar un dinero que has ahorrado, no dudes en hacerlo. La Biblia dice que  cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, y no de mala gana ni por obligación. ¿Sabes por qué? Porque…

Dios ama al que da con alegría.
2 Corintios 9:7, NVI

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