Una lección para Marcia

Marcia era una niña muy descontenta. No le gustaba el INVIERNO, porque entonces hacía frío. No le gustaba la PRIMAVERA, porque generalmente llovía. No le gustaba el VERANO, porque hacía mucho calor. No le gustaba el OTOÑO, porque entonces soplaba el viento.

A su abuelo no le agradaba verla descontenta, y le dijo:

–Querida nieta, no me gusta esa actitud de descontento. Debes agradecer a Dios por la hermosa naturaleza que ha creado. Cada estación del año tiene su propósito. Te voy a contar por qué Dios hizo el invierno, la primavera, el verano, y el otoño.

Marcia no tenía mucho interés en las estaciones; pero por respeto a su abuelo escuchó, pero con poca atención.

–¿Te has dado cuenta de todas las hermosas plantas y flores que hay en verano? –preguntó el abuelo–. Las plantas tienen hijos, que se llaman semillas. Esas semillitas nacen en el VERANO y necesitan de mucho calor para no morir.

–Ah, comprendo –dijo Marcia–, ¿por eso hace calor en el verano?

–Sí, Dios nos manda el calor –respondió el abuelo–. Pero en el OTOÑO Dios envía los vientos para que lleven a las semillas a diferentes partes. Si todas las semillas se quedaran en el mismo lugar, no habría campo suficiente para que crezcan, y se morirán.

»El viento no puede llevar todas las semillas, así que los pajaritos ayudan.

»Algunas semillas están envueltas en ricas frutas. Cuando tú y yo comemos una fruta, ayudamos a las semillas a salir.

A Marcia le pareció interesante lo que le decía el abuelo y prestó más atención.

–En el INVIERNO las semillas duermen felices y muy abrigadas bajo la tierra. Unas necesitan entrar muy profundo para dormir, pero otras sólo están cubiertas por un manto delgado de tierra.

»Al llegar la PRIMAVERA, Dios envía su rica lluvia para despertar a las semillitas dormilonas.
Si no lloviera, las semillas no podrían vivir.

»Así como los bebés toman leche, las semillas toman agua. Luego de un tiempo, ¡las semillas se convierten en plantas!

Al finalizar la historia, el abuelo dijo:

–¿Te das cuenta, nieta querida? Dios es muy bueno al enviarnos el viento, el frío, la lluvia, y el calor. De otra manera, no habría plantas ni frutas para comer. Todos moriríamos de hambre.

–Gracias por la linda lección, abuelo –dijo Marcia–. Ya no me quejaré del frío ni del calor, sino que daré gracias a Dios.

Dios siempre hace lo que es mejor para nosotros.

Para imprimir la historia: Una lección para Marcia

Hoja para colorear: Semillita

Hoja de actividad: Dios da la semilla

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s