La muñeca de cumpleaños

“Feliz, feliz cumpleaños, deseamos para ti…” Al fin había llegado el día de su cumpleaños y Camila estaba en cama, cerrando los ojos bien fuerte. Todos debían creer que todavía dormía.

Según la costumbre en el país donde vivía Camila, muy lejos de donde vivimos tú y yo, su mamá le ofreció el desayuno en la cama y toda la familia le cantó su “feliz cumpleaños”. Pero en el idioma de Camila era: “Vi gratulerar”.

Camila pudo engañar a sus hermanos, pero no a su mamá. Ella se dio cuenta de que su hija no dormía, pues nadie cierra los ojos tan fuerte al dormir.

REGALOS DE CADA UNO

Cada miembro de la familia le había comprado un regalo: un par de zapatos nuevos, una cuerda para saltar, un cuaderno, lápices de color, y… no, ¡no podía ser! Recibió una muñeca casi idéntica a la de Bety.

Si no hubiera sido por la bandeja con el desayuno que estaba sobre la cama, Camila hubiera saltado a los brazos de su papá para agradecerle por la muñeca. ¡Qué lindo podrían jugar ella y Bety con unas muñecas casi igualitas!

UN TERREMOTO

Algunas semanas más tarde ocurrió algo horrible. No donde vivía Camila, pero lejos, lejos… en otro país. Hubo un gran terremoto, y murieron miles de niños, jóvenes y adultos. Muchísima gente quedó sin hogar.

Las personas no tenían donde dormir ni qué comer, y hacía frío.

ROPA Y COBIJAS

–Vamos a reunir ropa y cobijas para mandar al país del terremoto –dijo la mamá de Camila un día.

–Yo tengo unos vestidos que me quedan chicos –dijo Camila–, podemos mandarlos.

–Yo tengo unas camisas…

–Yo tengo un pantalón…

–Yo tengo dos blusas y una falda…

Toda la familia trató de ver qué podría mandar.

JUGUETES PARA LOS NIÑOS

–La maestra de la escuela me preguntó si tenemos juguetes para mandar a los niños –informó el papá.

Camila se entusiasmó bastante y puso todos sus juguetes en un montón sobre el piso. Escogió algunos con los que nunca jugaba para mandar a los niños que habían sufrido el terremoto.

LA MUÑECA NUEVA

De repente, quedó sentada muy quieta y callada. Allí estaba su nueva muñeca, la que su papá le había regalado en su cumpleaños y a la que quería tanto.

Miró a su muñeca con un cariño especial y sintió cómo le empezó a latir el corazón. Una vocecita le decía que debía regalar su mejor muñeca.

–No puedo, no puedo –dijo la niña varias veces, pero al pensar en los niños que habían perdido todo en el terremoto, supo que podía.

En ese momento, Camila decidió dar el mejor de sus juguetes: su muñeca nueva.

DAR LO MEJOR

Cuando se lo dijo a su mamá, ella le dio un fuerte abrazo.

–Es bueno dar lo mejor que uno tiene, aun en la niñez –le dijo.

Camila sonrió y dio a su mamá un abrazo aún más fuerte. Nunca antes se había sentido tan feliz.

No sabemos qué niña recibió la muñeca de Camila, eso no viene al caso, lo importante es que ella aprendió a dar lo mejor para la felicidad de otros.

EL REGALO DE DIOS

Dios nos ha dado el mejor y más grande regalo: su único hijo. Cualquier regalo que nosotros demos no es nada en comparación. ¿Has aceptado su regalo?

Entrega tu corazón a Jesús. Pídele que perdone tus pecados y venga a vivir en tu vida.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. –Romanos 6:23

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