El regalo de la vista

¿Te has preguntado alguna vez cómo sería perder la vista? ¿Que tal si nunca hubieras podido ver? Aquí están mis nietos con lentes gigantes. ¿De qué color crees que se ven las cosas con esos lentes? En algunos países los llaman gafas; otros les dicen espejuelos; para algunos son anteojos. ¿Cómo les dices tú?

Ahora te voy a contar acerca de los gatitos de Ana. Una noche pasó algo interesante en su casa . Cuando despertó por la mañana, encontró cinco gatitos en el cajón donde siempre dormía la gata. Habían nacido durante la noche, y Ana saltaba de alegría al verlos. Entre los cinco gatitos, había uno blanco; ¡blanco como la nieve!

–Este será mío –dijo Ana, y lo tomó en brazos y le hizo cariños.

Entonces Ana se dio cuenta de que algo raro le pasaba al gatito.

–¡Mamita! –dijo con los ojos llenos de lágrimas–, ¡este gatito no tiene ojos! ¡No puede ver! ¿Cómo va a jugar conmigo si está ciego? Y cuando sea grande, no podrá cazar ratones. ¡Pobrecito!

La mamá consoló a su hijita.

–Espérate, mi linda Ana –dijo–. El gatito es muy chico todavía. En unos días va a abrir los ojos.

Ana esperaba. Todos los días examinaba a su gatito para ver si había abierto los ojos. Pasó más de una semana, y entonces un día, al llegar al cajón, gritó:

–¡Mamá! ¡Mamáááááá! ¡Mi gatito está mirando! ¡Ya puede abrir los ojos!

Y de puro gozo, Ana besó a su gatito blanco.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s