El árbol y el pesebre

Había una vez un arbolito que crecía en el bosque junto con muchos árboles. De vez en cuando los árboles conversaban acerca del futuro y lo que querían ser.

EL DESEO DEL ÁRBOL

El arbolito tenía un gran deseo, que todos los árboles del bosque conocían, porque siempre que conversaban decía lo mismo:

«Me gustaría ser la cuna de un bebé. Los bebés son lo más precioso que jamás he visto.»

Los otros árboles soñaban con ser algo más grande e importante. Algunos querían ser la madera para construir una casa o un barco. Otros querían ser mesas o sillas.

Algunos árboles querían quedarse por siempre en el bosque.

LOS LEÑADORES

De vez en cuando llegaban los leñadores para cortar árboles. Y cada vez el arbolito se preguntaba si a él le tocaría la suerte de ser escogido. Pero una vez tras otra los leñadores escogían a otros árboles. El arbolito gritaba: «¡Yo! ¡Escójanme a mí!»

Pasaron los años y el arbolito fue creciendo alto y majestuoso. Nuevamente llegaron al bosque los leñadores. ¡Sorpresa y alegría! Escogieron al árbol que quería ser la cuna de un bebé.

LA DECEPCIÓN

«¿Llegaré a ser una cunita de bebé?», se preguntaba el árbol.

Pero el árbol que tanto había soñado con ser una cuna de bebé quedó muy decepcionado. Un carpintero lo cortó en pedazos desiguales y ásperos. El árbol que por tantos años había soñado con ser una cuna se convirtió en un pesebre para un establo en el pueblito de Belén.

Muy triste, el árbol dijo: «Esto no es lo que soñé. ¡Qué desgracia! Nunca quise ser un cajón de donde comieran los animales.»

SE CUMPLIERON SUS SUEÑOS

Dios, que ama a los árboles, le susurró: «Ten paciencia, te mostraré algo hermoso.»

Una noche fría y de luna, llegaron al establo dos viajeros muy cansados. Eran María y José que habían viajado desde muy lejos. Allí nació Jesús, el Hijo de Dios, y María lo acostó en el pesebre.

«¡Qué maravilloso! –susurró el árbol–. ¡Se cumplieron mis sueños! Soy la cuna del bebé más importante. ¡Esto es mejor que todo lo que he imaginado!»

UNA MISIÓN PARA TODOS

Esta es una historia imaginaria; pero nos dice una gran verdad. Para toda su creación Dios tiene trabajos importantes. Algo que no te parezca de mucho valor, quizá sea algo que Dios considera muy importante.

Para ti también Dios tiene una misión especial. Poco a poco irás descubriendo su plan para ti. Por ahora, lo más importante es que anuncies las buenas nuevas del nacimiento de Jesús, como hicieron los pastores de Belén después de haber adorado a Jesús.

 

Porque un niño nos es nacido…
se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Isaías 9:6

 

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